| Latinoamérica - rodelu.net |
7 de enero de 2006
|
Página12
de Argentina - 7 de enero de 2006
Un decálogo para Evo
Atilio Borón
Horas después del triunfo
de Evo Morales, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, declaró que esperaba
que el nuevo mandatario “gobernase democráticamente”. Asimismo, el vocero de la
Casa Blanca señaló que la relación entre Estados Unidos y Bolivia estará basada
en el compromiso de Morales con “la democracia y los principios que valoramos
mucho en este hemisferio”. El autor de esta nota tuvo acceso al memorándum que
la Casa Blanca envió al presidente electo boliviano, conteniendo las
recomendaciones necesarias para instalar en Bolivia una democracia al estilo
norteamericano.
1 “Reforme el régimen electoral.” En la
democracia norteamericana no es necesario obtener la mayoría del voto popular
para ser elegido presidente. Al Gore derrotó a George W. en el 2000 y sin
embargo éste se quedó con la Casa Blanca. Hay mecanismos democráticos, sumamente
perfeccionados en los Estados Unidos, que garantizan el logro de ese milagro
político: el que pierde, gana.
2 “Acabe con el voto
obligatorio.” Procure que sólo los más ricos concurran a votar. Para eso
disponga que las elecciones se realicen en días laborables y en horarios de
trabajo, como hacemos nosotros: el primer martes de noviembre, cada dos años. De
ese modo sólo los mejores y más responsables tomarán parte en los comicios.
Disponemos de tecnología para evitar que los desocupados puedan tener la mala
idea de querer votar.
3 “Promueva el financiamiento
privado de los partidos políticos.” De ese modo las fuerzas del mercado podrán
darle los recursos para comprar votos, políticos, encuestólogos, “comunicadores
sociales” y cuanto se necesita para ganar una elección. No se preocupe si las
grandes empresas le ofrecen dinero también a su adversario. O si alguien le dice
que la política se degrada a un simple juego en donde dos millonarios compiten
para ver quién manda. Si Ud. gobierna bien, también se convertirá en millonario,
como ocurrió con muchos presidentes democráticos de América
latina.
4 “Modifique la composición de la Corte Suprema.”
Si George W. pudo ganar en el 2000, pese a haber perdido, fue porque dos Cortes
Supremas, la de Florida y la Federal, convalidaron la maniobra que permitió
corregir el error del electorado. La de Florida fue “reformateada” por el
hermano Jeb, y la de Washington por papá George. Por lo tanto, si quiere ser
democrático, haga que su padre y su hermano designen una Corte Suprema de amigos
incondicionales; en caso de que ellos no puedan, hágalo por su cuenta.
5 “Vigile a la chusma.” No confíe en la ciudadanía.
Lleve un estricto control de los libros que leen, las bibliotecas a las que
acuden, los amigos con los que se visitan, las organizaciones en que militan,
los manifiestos que firman. Que sus servicios secretos escuchen y graben sus
conversaciones telefónicas y registren su correspondencia. Olvídese de las
órdenes judiciales o de las leyes, que suelen proteger a los terroristas. Aquí
lo hacemos regularmente y con magníficos
resultados.
6 “Ninguna concesión a los opositores.”
Descalifíquelos como “antibolivianos”, narcoterroristas o traidores. Con los más
recalcitrantes, haga como nosotros y envíelos en secreto a centros clandestinos
de interrogatorios en terceros países –incondicionales defensores de la
democracia y la libertad– donde la tortura es legal. De ese modo se desalienta a
sus compinches y se obtienen valiosas informaciones para defender la democracia,
la libertad y los derechos humanos.
7 “Censure a la
prensa.” Y asegúrese de que sólo se difundan informaciones oficiales. Mire lo
que estamos haciendo en Irak y Afganistán: los grandes medios gráficos y
electrónicos de este país sólo publican lo que Don (Rumsfeld) y Dick (Cheney)
quieren. En casi tres años de guerra, el público no vio ni una gota de sangre,
un muerto o un mutilado. Olvídese de la Sociedad Interamericana de Prensa o de
los “Reporteros sin Fronteras”. Esos son nuestros y los tenemos para atacar a
Cuba y Venezuela.
8 “Olvídese de los derechos humanos.”
Eso es sólo un comodín para hostigar a los rojos, que no son personas sino
enemigos de la civilización que deben ser combatidos sin cuartel. Aprenda de lo
que hacemos en Guantánamo o en Abu Ghraib: ni prisioneros de guerra, ni
detenidos, ni procesados. No se deje intimidar por la gritería de los organismos
de derechos humanos. Si no tiene facilidades en Bolivia, podemos alquilarle un
pabellón en Guantánamo. Recuerde que a nuestros terroristas los protegemos y les
llamamos “combatientes por la libertad”.
9 “Gobierne con
los mercados.” No se deje engañar por los comunistas, que desvirtuaron a
Lincoln. Este jamás dijo que la democracia era “el gobierno del pueblo, por el
pueblo y para el pueblo”. La traducción correcta es “gobierno de los mercados,
por los mercados y para los mercados”. Recuerde que la grandeza y la prosperidad
de todos los bolivianos sólo la garantizará el libre juego de los mercados.
Claro que no todos habrán de tener un sitial en la mesa del Señor: siempre hubo
réprobos y elegidos. Nosotros tenemos 40 millones de pobres por culpa de los
demócratas, que entorpecieron la “selección natural” de los mercados. No intente
gobernar en contra de los vientos de la globalización. El FMI, el BM y el BID le
ayudarán, como antes lo hicieron con la
Argentina.
10 “Siembre democracia.” Aprenda de nosotros.
Si ve que algún vecino promueve políticas que podrían afectar la seguridad
nacional boliviana, no permanezca de brazos cruzados. Envíe a sus agentes a
organizar, financiar y desencadenar la oposición, que en esos países dominados
por la izquierda suele ser débil e impotente: acuse al gobierno por ser parte
del eje del mal, bloquee su economía, promueva sabotajes y atentados
terroristas, impida que los bolivianos visiten a ese país, denúncielo por su
connivencia con Saddam, Bin Laden y los narcos, y diseñe una propuesta de
“cambio de régimen” para liberar al país de sus opresores. No se preocupe por la
imagen internacional: Vargas Llosa y los “perfectos cretinos latinoamericanos”
pondrán rápidamente sus plumas al servicio de su causa, para eso les pagamos.
|