Mientras me sea posible viviré en un país
donde haya libertades políticas, tolerancia e igualdad ante la ley. A la
libertad política pertenece la libertad de expresar las convicciones, así
como el respeto por las creencias del individuo. Estas condiciones no son
cumplidad por la Alemania actual. Los hombres que se han dedicado a la
causa internacional y algunos destacados artistas son, en ella,
perseguidos. Lo mismo que los individuos, los organismos de una sociedad
pueden enfermar físicamente, sobre todo en épocas difíciles. Las naciones
suelen esforzarse por sobrevivir a sus enfermedades. Espero que Alemania
supere pronto las suyas, y que en un futuro cercano se pueda no sólo
elogiar a eminencias como Kant y Goethe de cuando en cuando, sino que la
vida oficial y particular se fundamente en sus obras.
UNA MORAL
Curiosa es nuestra situación de hijos de la
Tierra. Estamos por una breve visita y no sabemos con qué fin, aunque a
veces creemos presentirlo. Ante la vida cotidiana no es necesario
reflexionar demasiado: estamos para los demás. Ante todo para aquellos
cuya sonrisa y bienestar depende de nuestra felicidad; pero también para
tantos desconocidos a cuyo destino nos vincula una simpatía. Pienso mil
veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros
hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma
medida en que he recibido y sigo recibiendo. Me siento inclinado a la
sobriedad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo
de los otros. Pues no me parece que las diferencias de clase puedan
justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una
vida exterior modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y
alma.
DE LA RIQUEZA
No hay riqueza capaz de hacer progresar a la
humanidad, ni aun manejada por alguien que se lo proponga. A concepciones
nobles, a nobles acciones, sólo conduce el ejemplo de altas y puras
personalidades. El dinero no lleva más que al egoísmo, y conduce
irremediablemente al abuso. ¿Podemos imaginar a Moisés, a Jesús, a Gandhi,
subvencionados por el bolsillo de Carnegie?
AUTÉNTICO SOLITARIO
Hay una contradicción entre mi pasión por la
justicia social y mi completa carencia de necesidad de compañía, de
hombres o de comunidades humanas. Soy un auténtico solitario. Nunca
perteneceré del todo al Estado, a la Patria, al círculo de amigos ni aun a
la familia más cercana. El que haya un límite en la compenetración con el
prójimo se descubre con la experiencia. Aceptarlo es perder parte de la
inocencia, de la despreocupación. Pero en cambio otorga independencia
frente a opiniones, costumbres y juicios ajenos, y la capacidad de
rechazar un equilibrio que se funde sobre bases tan inestables.
Tomados de El País
Cultural, Uruguay