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20 de enero de 2006
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Brecha
de Uruguay - 20 de enero de 2006
“La tierra y el poder se siguen concentrando”
Los cañeros y la política de tierras de la izquierda
Fabián Werner
Una vez consumada la toma
de las fracciones 43 y 46 en la Colonia España, los cañeros
comenzaron a desarrollar paso a paso la estrategia para
concretar su objetivo de permanecer en el lugar y así realizar
las primeras tareas de labranza. Cuando la justicia de
Artigas, a través de la jueza Alejandra Casullo, dispuso el
desalojo del campo para la hora 16 del martes 17, se pusieron
en marcha los mecanismos para tratar de postergar esa medida y
ganar tiempo. Tiempo para trabajar la tierra y no perder una
zafra, pero también para conseguir los apoyos necesarios en
Montevideo que aseguraran que el esfuerzo no había sido en
vano. Con esa idea fue que en la madrugada del martes
partieron hacia Montevideo Sonia Navarro y Enrique Bandera,
dos representantes de los cañeros, para realizar diversos
contactos que permitieran dar un poco más de oxígeno a la
pelea por la tierra. Así fue que se reunieron primero con el
Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, que les reiteró su
respaldo. Luego comenzó una ronda con representantes del
gobierno, primero con integrantes del directorio del Instituto
Nacional de Colonización (INC) Gonzalo Gaggero, Mario Vera y
Miguel Vasallo, más tarde con el ministro de Ganadería José
Mujica y finalmente con el prosecretario de la Presidencia
Jorge Vázquez. En todos estos ámbitos los representantes de
los cañeros aclararon “la tergiversación” que se dio en los
últimos días respecto a su vinculación con algunos grupos de
la izquierda de Montevideo (véase recuadro) y reiteraron los
objetivos principales de la ocupación: “Queremos la tierra
para trabajar”. La argumentación de las gremiales tiene como
centro de las críticas la forma en que se ha desarrollado
hasta ahora el modelo de tenencia y explotación de la tierra,
pero también la desazón por ver que, a pesar de la esperanza
depositada en el gobierno progresista, la cosa sigue igual y
las soluciones esperadas no llegan. “Nosotros trabajamos para
que este gobierno fuera creíble y para que la gente tuviera
más esperanza que la que tiene ahora. No voy a criticarlo
todavía porque recién tiene diez meses, pero a mi modo de ver
se vienen manejando mal, la torta está mal repartida”, dijo
Bandera a BRECHA. En estos meses que llevan las nuevas
autoridades de la izquierda en el gobierno, las gremiales que
agrupan a los cañeros plantearon algunos proyectos para
producir caña de azúcar y realizaron diversas gestiones para
acceder a las tierras, incluyendo el predio que actualmente
está ocupado. Según dijo a BRECHA el abogado de los cañeros,
Antonio Ramauro, el INC incurrió en “una falsedad” al señalar
en un comunicado que el instituto “nunca recibió una solicitud
de UTAA (…) para la utilización productiva del predio que
actualmente ocupa en forma irregular”. Ramauro dijo que
seguramente esa diferencia sea producto de la falta de
comunicación entre los diferentes servicios del INC.
Consultadas por BRECHA, las autoridades del instituto
prefirieron no hacer declaraciones públicas por el
momento.
UN LARGO TRECHO
Las reivindicaciones de los
cañeros coinciden fundamentalmente con los lineamientos
programáticos que llevaron al Frente Amplio al gobierno y
también con las bases de la política de tierras que impulsa el
INC. Pero del papel a la tierra hay una considerable
distancia, y allí también radica una de las motivaciones para
la ocupación. En sus documentos programáticos* la izquierda
planteó su preocupación ante el problema de la
“subutilización” de los recursos del país, y particularmente
en el caso de la tierra se propuso que las formas de tenencia
y explotación sean coherentes con los objetivos del proyecto
político. “Se garantizará un uso de la tierra como bien
social, ya que es patrimonio de todos los uruguayos”, dice el
texto. El documento plantea como objetivo “la redistribución
de la tierra”, y entre otras medidas propone impedir su
“extranjerización y concentración” . En esta línea, la
izquierda plantea impulsar una política de tierras que incluya
la prohibición a las sociedades anónimas de poseer terrenos
productivos y la disminución del número de extranjeros
propietarios de esos predios.** También se planteó el
fortalecimiento del INC, potenciando el desarrollo de las
colonias y generando “alternativas para los productores
familiares con problemas de escala y aquellos sectores
demandantes de tierras”. El directorio del INC, presidido
por Gonzalo Gaggero, también se planteó superar el modelo
vigente mediante la promoción de “una racional subdivisión de
la tierra y su adecuada explotación, procurando el aumento y
mejora de la producción agropecuaria y la radicación y
bienestar del trabajador rural”. Entre los sectores sociales
prioritarios para su política, el INC puso en primer lugar a
“los trabajadores rurales desocupados y aquellos con
condiciones de vida por debajo de la línea de pobreza”. El
organismo menciona también entre estos sectores privilegiados
por el gobieno a los pequeños productores endeudados y los
colonos con dificultades socioeconómicas. Para superar el
“modelo colonizador clásico”, que según el INC se encuentra
“superado”, las autoridades se proponen desarrollar las
colonias mediante una “importante reestructura social y
organizativa” y promoviendo “la ocupación de los trabajadores
rurales y la ocupación complementaria derivada de los procesos
de creación de mayor valor”. Por ahora, nada de esto se ha
concretado, entre otras cosas debido a las dificultades que ha
tenido la institución para su funcionamiento por la profunda
reestructura administrativa que lleva adelante. De hecho, en
materia presupuestal el INC se está manejando actualmente con
recursos propios debido a que el presupuesto que tiene es el
mismo desde 2004. En este sentido las perspectivas no son muy
prometedoras ya que en el nuevo presupuesto no se le otorgó
ninguna partida adicional. Ésta es una de las varias
reparticiones del Estado que espera la evolución de la
economía para ver reforzadas sus finanzas, dijo a BRECHA una
fuente de la institución. Pero en la perspectiva de los
cañeros los tiempos son otros, y la gente no puede esperar.
Una muestra de ello, según Bandera, es que en los últimos
meses se había dado la contradicción de que el sindicato había
accedido a los créditos que otorga el Ministerio de Ganadería,
Agricultura y Pesca (MGAP) pero no tenía la tierra. Además,
los tiempos apremiaban para empezar los trabajos previos a la
siembra de la caña y sabían que había otros “pretendientes”
para los mismos terrenos. “Los tiempos políticos del gobierno
no eran los nuestros”, dijo Bandera, y así fue que después de
varias asambleas gremiales se decidió ocupar el terreno de 36
hectáreas en la Colonia España. “Si no ocupábamos perdíamos
mucho más que la zafra, perdíamos la tierra”, porque hay mucha
gente que hizo gestiones por esos mismos campos, gente que
estuvo “prendida de la teta” de la industria azucarera,
explicó. Con ese panorama, “como nosotros no estamos
comprendidos dentro de ese plan de la industria azucarera y
sucroalcoholera, que hoy está administrada por ancap y Alur,
íbamos a quedar de nuevo afuera y esperando”. Detrás de ese
hecho aparece el cuestionamiento a la estrategia encarada por
el gobierno para resolver el problema de la tenencia y
explotación de la tierra, que según los peludos en los hechos
no cambia el modelo vigente desde hace decenios. Es que
recientemente el MGAP realizó un llamado a productores para
que plantaran caña, pero para presentarse había que tener como
requisitos mínimos un tractor y aspirar a la explotación de al
menos 20 hectáreas de terreno. “¿Cuántos productores están en
esas condiciones?”, preguntó Bandera. En cambio, “hay
productores que llevaron a la ruina a la industria azucarera,
que están desde antes del gobierno de Batlle, y ahora fueron
beneficiados otra vez”, explicó. También reveló que hay
usureros en Bella Unión que han perfeccionado un sincronizado
mecanismo de apropiación de tierras productivas. “Uno tiene ya
más de 1.200 hectáreas donde antes se plantaba caña”, aseguró.
Para los que están endeudados, en cambio, la solución es
venderle sus campos al INC aprovechando la libre
disponibilidad. “Plata dulce vendiendo tierras a precio de
oro”, resumió Bandera. Es en estas condiciones que Ancap
quiere llegar a las 10 mil hectáreas plantadas de caña de
azúcar para que el cultivo sea rentable (véase página 6), pero
según los cañeros no alcanzará ese nivel si no cuenta con la
participación de estos latifundistas. Este proceso de
acumulación de la tierra en pocas manos llevó a que de 450
productores de caña que había en el pasado, hoy sólo queden
124, lo cual va en contra de los proyectos de las gremiales y
del gobierno porque “la tierra y el poder se siguen
concentrando”. Una de las formas sugeridas por Bandera para
empezar a cambiar esta historia es que “el Estado debería dar
vuelta a cuatro o cinco de estos grandes, para que la torta se
reparta de manera más igualitaria”.>/P>
* “Grandes lineamientos
programáticos para el gobierno 2005-2010”, aprobado por el
Congreso del Frente Amplio del 20 y 21 de diciembre de
2003. ** Los cañeros sostienen que este objetivo
programático se contradice con el hecho de que se sigan
otorgando préstamos a productores que llevaron a la quiebra a
la industria azucarera en el país, y también a extranjeros
(sobre todo brasileños) que hicieron lo mismo en su país y que
emigran a Uruguay.
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