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20 de enero de 2006

Brecha de Uruguay - 20 de enero de 2006

Demandas que interpelan a viejos demandantes

Primera ocupación de tierras
en el Uruguay moderno

Las 36 hectáreas ocupadas en Bella Unión por los “peludos” abrieron un frente al gobierno en la zona más castigada del país. Los cañeros pusieron de nuevo en el tapete la consigna de que la tierra es para quien la trabaja, reavivando así viejos reclamos del sector mayoritario de la izquierda y enjuiciando la política de tierras del gobierno, que a juicio de los cañeros podría perpetuar las formas de tenencia y explotación combatidas históricamente por el movimiento popular.

Víctor H Abelando
En algún momento de la última campaña electoral, el hoy ministro de Ganadería, José Mujica, dijo que las demandas de los sectores postergados de la sociedad uruguaya se volverían un problema para un gobierno progresista si éste no lograba satisfacerlas o, al menos, indicar que se trabajaba en esa dirección. Algo de ello parece comenzar a ocurrir si se mira el escenario de los últimos meses. Superada en parte la difícil situación de tener, por obra de la justicia, los primeros presos políticos como consecuencia de la manifestación de noviembre en la Ciudad Vieja, dos demostraciones más abonan la observación anterior: la marcha de FUCVAM a Punta del Este y la ocupación de tierras en las cercanías de Bella Unión por trabajadores de la caña y pequeños productores de esa deprimida región. En ambas, los participantes se encargaron de aclarar que no eran actividades contra el gobierno, sino en procura de la resolución de situaciones muy difíciles en lo social y económico. Pero esas afirmaciones aparentan ser más eufemísticas que reales, pues la resolución de ambos temas dependen de la administración de Tabaré Vázquez.
El reclamo de tierra para sembrar caña, realizado por los “peludos”, tiene para la izquierda un contenido simbólico muy fuerte, especialmente para el MPP, el sector mayoritario del FA. Es que junto a los cañeros y en su organización estuvo el indiscutido líder histórico del MLN (componente básico del MPP), Raúl Sendic. También el ministro del Interior, José Díaz, tiene parte de su historia política y personal vinculada a UTAA, porque fue abogado del sindicato de los “peludos”.
Una de las consignas más conocidas de UTAA y los tupamaros fue “por la tierra y con Sendic”, de ahí las dificultades del MPP para posicionarse ante la primera ocupación de tierras de las últimas décadas. Hecho que se complejiza más cuando los jerarcas del Ministerio de Ganadería, el que en última instancia debe responder a las demandas de los cañeros, pertenecen al MLN o al MPP.

COMPOSICIÓN DE LUGAR

El 9 de junio de 2005 el Consejo de Ministros en pleno funcionó en Bella Unión. Allí el gobierno se comprometió a incrementar la plantación de caña de azúcar en unas 1.500 hectáreas, cumpliendo así el compromiso electoral de reactivar la producción histórica de la zona (hoy se cultivan poco más de 3 mil). Poco después, y merced a un acuerdo con Venezuela, el Ejecutivo anunció la construcción de una destilería de alcohol de caña de azúcar con destino a combustible, como una forma más de abaratarlo y contrarrestar la dependencia del petróleo importado. Tales iniciativas, se supo tiempo después, irían también acompañadas de un subsidio de 700 dólares por hectárea, para poder llegar al mínimo necesario de 10 mil hectáreas que hiciera posible la destilería de alcohol y la producción de azúcar.
Este paquete de acciones sobre el lugar permitiría comenzar a resolver la situación de una región del país que presenta los peores porcentajes de desocupación, pobreza y marginación de Uruguay.
Sin embargo, varias interrogantes siguieron a los anuncios oficiales. La primera, el tiempo de la instrumentación; la segunda, sobre quiénes se volcarían los fondos para la reactivación de la producción de caña provenientes del Fondo de Recuperación de la Industria Azucarera y del BROU; tres, qué participación tendrían los trabajadores en los distintos emprendimientos; y cuatro, cuál sería la política de tierras a instrumentar desde el nuevo gobierno.
Todas preguntas pertinentes, según comentaron varios dirigentes sindicales locales a BRECHA aquellos días de junio, dado que las distintas cooperativas agroindustriales de Bella Unión habían dilapidado más de 30 millones de dólares de ayuda estatal, y estaba en marcha un proceso de creciente concentración de la tierra, que muchas veces no tenía como fin hacerla producir.
El paso de los meses sin soluciones tangibles y los tiempos de la producción azucarera, que obligan a roturar la tierra en estas fechas para la siembra de otoño y la recolección posterior, fueron, al parecer, los determinantes para el episodio de la ocupación.

LA PROPUESTA GUBERNAMENTAL

El vicepresidente de ANCAP, hijo del legendario líder tupamaro, Raúl Sendic, dijo a BRECHA que en los próximos días se procesaría la absorción de CALNU por parte de Alcoholes del Uruguay (ALUR), una sociedad con un 90 por ciento de participación del ente de los combustibles y un 10 por ciento de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND).
Esto se haría mediante dos pasos complementarios: ANCAP, a través de ALUR, compra al BROU el crédito de CALNU e inicia el proceso de ejecución, pero en tanto eso se produce, el ente propuso a la cooperativa un contrato de arrendamiento para iniciar la gestión desde ahora. Así ALUR le arrienda a CALNU el ingenio y todos sus bienes, y la sustituye en el funcionamiento y dirección del complejo agroindustrial. Paralelamente iniciará la construcción de la destilería para el alcohol del azúcar, que quedaría terminada en un plazo no mayor a cuatro años.
La nueva empresa tendría la dirección a cargo de ALUR, con exclusión de los cooperativistas de CALNU y un consejo consultivo integrado por los socios del nuevo emprendimiento, más el Ministerio de Ganadería, los plantadores de caña, UTAA y el sindicato de los trabajadores de CALNU (SOCA).
En paralelo se extenderá la plantación a través del Fondo de Reconversión y el BROU, mediante el otorgamiento del subsidio antes mencionado.
“El objetivo de este plan es producir azúcar y alcohol, extender la plantación, aumentar la materia prima nacional y mejorar el nivel de vida de Bella Unión, asegurando la absorción de los trabajadores de CALNU. También dignificar el trabajo rural, a través de la introducción de determinada maquinaria para las tareas de campo”, resumió Sendic. Todo ello, añadió, quedará plasmado en un documento que se pretende firmar con todas las organizaciones sociales del lugar, y que llevará el nombre de “compromiso social”.
Por otro lado, Sendic descartó que se introduzcan modificaciones a la forma de tenencia de la tierra, aunque se prevé que un predio de unas 100 hectáreas pueda ser gestionado por los trabajadores.

DERIVACIONES

Al cierre de esta edición, la ocupación continuaba mientras se mantenían varios movimientos en la capital en apoyo de los cañeros, destacándose el respaldo del pit-cnt y los grupos de la izquierda denominados “radicales”, el 26 de Marzo, la Corriente de Izquierda, el 20 de Mayo, y varios sectores no frenteamplistas como el mro y quienes rodean al ex dirigente tupamaro Jorge Zabalza. En los sectores mayoritarios del FA ha predominado el silencio.
Algunos jerarcas gubernamentales comentaron a BRECHA que no existe intención de desalojarlos (Díaz descartó públicamente un desalojo policial), por lo que la conducta podría ser similar a la seguida con el campamento de los productores rurales endeudados de madur, ubicado frente al Palacio Legislativo. La intención es no agravar una situación que puede resolverse en poco tiempo.
No obstante, lo cierto es que el tema se vive con preocupación en ámbitos de gobierno. En distintas declaraciones, incluidas las realizadas a BRECHA, Mujica dijo no “sentirse violentado” por el episodio. Actitud que lo llevó a ser un actor principal en las negociaciones realizadas desde el domingo 15 con la participación del pit-cnt.
Distintas fuentes frenteamplistas señalaron el escenario complejo en que se mueve el principal referente emepepista, dado que entre los ocupantes hay simpatizantes de su organización y uno de los abogados que acompaña en Montevideo a los ocupantes es también de su sector. Es evidente que a nivel de la militancia y la dirigencia intermedia del MPP hay posturas distintas. Así, en la misma Bella Unión, Walter “Cholo” González, un referente local del grupo, ha manifestado su oposición a la ocupación (véase página 8).
En la interna frenteamplista, los demás sectores campanean la situación a la espera de que el MPP haga el gasto, tanto por “un pasado que los condena” como porque es su responsabilidad institucional en el gobierno.
Por su lado, el pit-cnt, sorprendido por la ocupación, ha reaccionado brindando su solidaridad, aunque ello también ha generado una interna compleja que lo lleva a pendular entre el acompañamiento y la mediación. Sin embargo, Juan Castillo, secretario de Organización de la central, dijo a BRECHA que en la base de lo ocurrido está la grave situación social de Bella Unión y la constatación de que los tiempos políticos no coinciden con las necesidades de la gente. En relación a la ocupación (de la que dijo que no necesariamente es el camino a seguir), Castillo criticó el escándalo generado por el episodio, porque “más escandaloso es que la tierra esté en manos de multinacionales y que a la misma se la tenga sólo para tener pasto”.
Lo cierto es que el episodio muestra las tensiones en que se mueve la gestión del gobierno. Los trabajadores rurales organizados de Bella Unión parecen entender que es la hora de modificar la tenencia de la tierra y asumir otro papel en la construcción de un proyecto productivo en la región. Sin embargo, eso no parece estar en las alforjas del gobierno, más preocupado en aumentar los puestos de trabajo y consecuentemente la superficie de plantación, que en cambiar las reglas de juego.
 
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