l 5 de enero pasado, este diario publicó un editorial que incluía esta
frase: "Evo Morales es el primer indio elegido presidente de Bolivia y,
como tal, representa una novedad de suma importancia". Ese mismo día,
Jorge Alania Vera envió desde Lima un correo electrónico en el que decía:
"En Perú la palabra indio tiene una connotación despectiva. No así
la palabra indígena. Lo mismo sucede en Bolivia y Ecuador".
Ocho días después, el mismo lector insistió en el tema al publicarse en
ELPAÍS.es el siguiente titular: "Fox no irá a los actos de toma de
posesión del primer presidente indio boliviano". Desde Argentina, Marcos
Calligaris criticó ese mismo título: "Indio significa 'natural de
la India' y hace tiempo que a los nacidos en Latinoamérica han dejado de
llamarlos así. La forma correcta es indígena".
Coincidiendo también con la elección de Evo Morales, la Fundación del
Español Urgente (Fundéu), a través de la agencia Efe, ha hecho un
planteamiento totalmente distinto: "Se advierte de la utilización errónea
de la palabra indígena como sinónimo de indio. La Fundéu
recuerda que indígena es sinónimo de la palabra aborigen
(originario del suelo en que vive), por lo que se recomienda que no se
hable de indígena cuando se quiera hacer referencia al origen indio
de Evo Morales".
Las posiciones no podrían estar más enfrentadas. Indio, que para
los dos lectores latinoamericanos es despectivo, para la Fundéu, que basa
sus argumentos en las definiciones de la Real Academia Española, es la
palabra que debe utilizarse.
Para tratar de salir del atolladero, pedí al redactor jefe de
Internacional que plateara el tema a los corresponsales del diario en
América Latina. La mayoría confirma que al término indio se le
atribuye, en mayor o menor grado, connotaciones negativas, mientras que
indígena no las tiene y es el que suele usarse.
Mabel Azcui, desde Bolivia, cuenta que allí los dos términos son
sinónimos. Sin embargo, "indio tiene connotaciones despectivas y,
según el tono en que se dice, puede ser un insulto". Pilar Lozano, desde
Bogotá, precisa que utilizado con tono despreciativo, indio se
vuelve "sinónimo de inferior, de pobre". Clodovaldo Hernández, desde
Venezuela, afirma que allí no se utiliza de forma desdeñosa pero la prensa
utiliza indígena. Francesc Relea, desde México: "El uso del vocablo
indio es, además de impreciso, de una clara connotación despectiva.
Ningún medio de comunicación lo usa. Oficial y cotidianamente se utiliza
indígena".
Desde Chile, Manuel Delano profundiza en la consideración de que
indio es un término impreciso: "La percepción de que es despectivo
está quizá asociada al hecho de que no se identifica el origen preciso de
la persona. En cambio, identificar a una persona como quechua, aymará,
pascuense o mapuche no tiene esa misma carga. En cierto modo, el vocablo
indio reproduce en el habla la mirada del blanco y el
conquistador". Delano agrega: "Indígena, en cambio, es un vocablo
que aparece revestido de dignidad. Las organizaciones de los pueblos
autóctonos dicen que son representantes de los pueblos indígenas". La
sección de Internacional de este diario utiliza preferentemente el término
indígena por estar exento de matices negativos. Esta preferencia se
constata haciendo una búsqueda entre los textos publicados desde el 18 de
diciembre, día de la elección de Evo Morales, hasta el viernes pasado. El
término indígena figuraba en 46 de ellos, mientras que
indio, una vez excluidos los que hacen referencia a la India,
constaba en 17.
Esta opción, aunque no es la preferida por la Real Academia, tampoco se
puede decir que ésta la excluya. El Diccionario panhispánico de dudas, en
la entrada indio, señala: "Es asimismo frecuente el uso del término
indígena, debido en parte al matiz despectivo que ha adquirido la
voz indio en algunos países de América".
Creo que utilizar preferentemente indígena es una opción
razonable porque evita que algunas personas se puedan sentir ofendidas. No
es posible obviar el dato de que este diario tiene cada vez más lectores
latinoamericanos, sobre todo a través de Internet. Pero tampoco sería
razonable prescindir totalmente del término indio.
La redactora de Internacional Maite Rico, enviada especial a las
elecciones bolivianas y con amplia experiencia en América Latina,
considera que la connotación negativa se la da a ese término el hablante o
el lector. "No hay más que ver", añade, "la infinidad de documentos en los
que se habla de pueblos indios: desde las declaraciones zapatistas, a la
Agencia Internacional de Prensa India o el Parlamento Indio Americano. Yo
uso más indígena, pero el debate me parece artificial". Para esta
periodista, la actual "fiebre de corrección política empieza a ser
asfixiante".
En la web del Fondo para el desarrollo de los pueblos indígenas
de América Latina se publicó el 23 de diciembre un artículo que aboga por
darle la vuelta al uso del vocablo indio. Lo firma el investigador
social boliviano Carlos Torrico, que opina así: "Creo que acostumbrarse a
usar el término indio en un contexto lingüístico que no denote
connotaciones negativas es una forma de desmontar esas connotaciones. Si a
fuerza de banalizar su negatividad logramos desarmar su carga peyorativa,
pues podremos un día sumar dicho término, y con el mismo nivel de
significación, a la lista formada por nominativos como humano, persona,
boliviano o venezolano".
Torrico agrega: "Prohibir el uso del término, borrarlo de nuestra
lengua por ley, no podremos. Un tal intento, al contrario, ayudará a
reforzar sus connotaciones negativas heredadas de la historia colonial, y
con ello su potencial como arma lingüística para agredir continuará
siempre al alcance de cualquiera. Pero en cambio, si recurrimos a la otra
estrategia, el arma quedará desarmada".
No parece una mala idea.
Los lectores pueden escribir al Defensor del Lector
por carta o correo electrónico (defensor@elpais.es), o telefonearle al
número 913 37 78 36.