on un collar de hojas de coca y otro de flores en torno del cuello entraron
hoy al recinto de Tiwanaku, centro ceremonial de la civilización originaria del
altiplano boliviano, el presidente Evo Morales y el vicepresidente Alvaro García
Linera.
Habían llegado desde La Paz en una comitiva de cuatro camionetas: una con
ellos dos, la otra con personal de apoyo, la tercera con familiares y la cuarta
con tres invitados. Eso era todo, después de desayunar con los invitados en el
departamento de García Linera, atiborrado de libros, al parecer, cuidadosamente
clasificados.
En Tiwanaku los recibieron decenas de miles de indígenas de esa y otras
regiones del altiplano, con sus autoridades ataviadas con sus trajes
tradicionales. Después de las ceremonias rituales de investidura del mando
indígena, Evo Morales, desde una de las altas escaleras del centro ceremonial,
habló a la multitud sobre la igualdad, la justicia y el regreso de un mando
indígena después de la derrota de Atahualpa y de Huáscar, más de 500 años atrás,
bajo los ejércitos de la Conquista.
Desde esos enunciados dijo algunos propósitos del gobierno que, bajo su
presidencia, será instalado este domingo 22 de enero:
-Acabar con el Estado colonial y el modelo neoliberal.
-Defender unidos a todos los pueblos originarios del mundo, a los cuales
pertenece este nuevo poder en Bolivia.
-Terminar la larga era de saqueo, discriminación, odio y desprecio hacia los
indígenas en Bolivia y en toda América.
-Recuperar para el pueblo boliviano las riquezas nacionales de su territorio,
que le pertenecen.
-Refundar Bolivia mediante una asamblea constituyente que debería convocarse
entre febrero y marzo e instalarse el próximo 6 de agosto, día nacional de
Bolivia. Los pueblos indígenas, dijo, dieron su sangre a raudales en las guerras
de Independencia, pero fueron excluidos cuando en 1825 se fundó la República.
Una refundación es necesaria ahora que los indígenas han llegado al gobierno.
Terminó uniendo los nombres de Tupaj Katari y Bartolina Sisa, que encabezaron la
rebelión indígena de 1781 y pusieron cerco a La Paz, con el del Che Guevara, y
comparando esa plaza multitudinaria con la Plaza de la Revolución de La Habana.
Este fue el tenor de sus dichos después de que las autoridades tradicionales
le impusieron las vestiduras y los símbolos del mando indígena.
Este domingo 22 se realiza la ceremonia de la transmisión del mando
presidencial ante el Congreso de la República, reunido en el Palacio
Legislativo, y los invitados nacionales e internacionales.
En este país, que no oculta su orgullo porque la elección abrumadora de su
nuevo presidente lo ha colocado en el foco de la atención internacional, es
grande la expectativa por conocer los términos de su discurso inaugural y por
ver si la vestimenta que lleva es la misma que casi dio la vuelta al mundo.
Por su parte, este enviado especial, que comparte como nunca el gozo del
pueblo boliviano, piensa ingresar a "la solemne sesión de Congreso", a la cual
ha sido invitado, con jeans, chamarra de cuero y sin corbata.
La Paz, Bolivia, 21 de enero.