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29 de enero
de 2006 |
Magazine de "La Vanguardia" - 25 de Enero de 2006
Entrevista exclusiva al Nobel
"He dejado de escribir"
Gabriel García Márquez recibe al 'Magazine' en su casa de México
La Vanguardia Redacción Barcelona
Gabo habla. Por primera vez en mucho tiempo,
el colombiano Gabriel García Márquez - premio Nobel de Literatura
1982- ha hecho una excepción en su política de no conceder
entrevistas, y ha recibido al Magazine de este diario en su
casa de México DF, en el marco de la serie Rebeldía de Nobel,
inaugurada el pasado 8 de enero por José Saramago en Lisboa y
por la que irán pasando los diferentes escritores galardonados por
la Academia Sueca. En un extenso encuentro mantenido con el
periodista Xavi Ayén y el fotógrafo Kim Manresa, el autor de Cien
años de soledad repasa diversas etapas de su trayectoria, habla
de su vida cotidiana y recuerda algunos detalles concretos de los
años en que vivió en Barcelona. Asimismo, desvela que atraviesa un
parón creativo desde hace más de un año.
"He dejado de
escribir", explica Gabo, en una confesión que, sin embargo, no toma
aires de definitiva. Aunque "el 2005 ha sido el primer año de mi
vida en que no he escrito una línea", no descarta que un día le
vuelva la inspiración, a pesar de que diferentes indicios le hagan
dudar de ello. En realidad, "con la práctica que tengo - dice-,
podría escribir una nueva novela sin más problemas, pero la gente se
da cuenta si no has puesto las tripas". El escritor explica también
detalles técnicos, como su relación con el ordenador, y otros más
personales, como cuáles son los placeres que su pausa creativa le ha
permitido redescubrir.
García Márquez se detiene también en
diversos aspectos de sus dos últimas obras, el volumen de memorias
Vivir para contarla (2002) y la novela corta Memoria de
mis putas tristes (2004). Sobre la continuación de la primera,
explica qué obstáculos de índole personal impiden una pronta
aparición del segundo volumen, sobre el que ya había estado
trabajando. En cuanto a Memoria de mis putas tristes, cuenta
la génesis del libro y cómo la versión finalmente publicada es una
quinta parte de lo que inicialmente previó.
El escritor
realiza un salto atrás en el tiempo, en concreto al año 1967, en que
se trasladó a vivir a Barcelona, una ciudad de la que entonces sólo
conocía "los recuerdos idealizados del exiliado Ramon Vinyes", el
sabio catalán que tutelaba las lecturas del grupo de
Barranquilla, al que Gabo perteneció cuando tenía 20 años y
compaginaba los excesos etílicos con el descubrimiento de los
autores anglosajones. "En la Barcelona que conocí había una especie
de destape clandestino, focalizado en la discoteca Bocaccio",
recuerda divertido Gabo, a quien todo aquello, en contraste con el
México culto y cosmopolita que dejaba atrás, le parecía "una cosa
anticuada" aunque no duda en afirmar que "en aquella Barcelona de
los primeros 70 se vivía excelentemente, da pena admitirlo".
Rememora también cómo, en aquellos años, escribió El otoño del
patriarca, su novela sobre el ocaso de un dictador, y cómo
decidió no regresar a España tras la muerte de Franco, que le
sorprendió en Bogotá. Además, revela que, de forma anónima, suele
venir cada año a su casa de Barcelona, "aunque ahora hacía cinco
años que no lo hacía y mi visita del 2005 causó demasiado alboroto".
Su fascinación por el poder es también otro tema de la
entrevista, en la que habla de Felipe González y Bill Clinton -
algunos de los políticos que todavía le visitan-, así como de su
papel como mediador en el proceso de paz colombiano entre la
guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno.
Reconoce: "He sido siempre más conspirador que firmador" y
que ha logrado remediar varias injusticias cometidas en diversos
países gracias a sus gestiones de diplomacia paralela, mucho
más eficaces, cree, que "firmar manifiestos de protesta".
El
Nobel colombiano - que habitualmente mantiene una férrea barrera en
todo lo referente a su vida privada- posa esta vez junto a su mujer,
Mercedes Barcha, en el jardín de su casa, muestra el amplio estudio
que se hizo construir al otro lado de la residencia, así como el
salón de su vivienda, decorado con diversos cuadros y fotos de sus
cinco nietos. Sus hijos Rodrigo (director de cine) y Gonzalo
(diseñador gráfico y pintor) pasaron las fiestas navideñas junto a
sus padres y Gonzalo, incluso, compartió algunos momentos de la
entrevista con el Magazine. Gabo habla también de cómo ha
logrado conjurar los peligros de la fama, "algo muy agradable para
un escritor, pero que hay que saber mantener a raya".
García
Márquez, considerado el padre del realismo mágico, es autor de obras
como El coronel no tiene quien le escriba (1961), Crónica
de una muerte anunciada (1981), El amor en los tiempos del
cólera (1985) o Noticia de un secuestro (1996). Estos
días va a ser el invitado de honor del Hay Festival, un certamen
literario de cuatro días que se inaugura el próximo jueves 26 en la
ciudad colombiana de Cartagena de Indias.
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