Niko Schvarz Niko Schvarz - rodelu.net
29 de enero de 2006

El año 2006 se inició con buen pie para nuestro continente

Bolivia y Chile
se suman a los gobiernos de izquierda

Buenos auspicios para América Latina en estos inicios de 2006. En Chile Michelle Bachelet, candidata socialista, superó en segunda vuelta el 15 de enero por 7 puntos (53,5% a 46,5%) a la suma de los votos del derechista multimillonario Sebastián Piñera y a los restos del pinochetismo encarnado en Joaquín Lavín, en una votación en la que fue decisivo el aporte del Partido Comunista. En Bolivia Evo Morales asumió el pasado domingo 22 de enero tras su triunfo espectacular en primera vuelta el 18 de diciembre, superando con más de 51% la mayoría absoluta.

Niko Schvarz
El caso boliviano situó en primer plano a un líder indígena, aymara por su trayectoria vital y hasta por su apellido materno. Comentarios unánimes destacan que por primera vez en América Latina accede un indígena a la presidencia. Incluso se tejen analogías apresuradas con Ollanta Humala en Perú, sin considerar las sensibles diferencias. Porque lo de Bolivia no es sólo eso, sino la culminación de decenios de luchas de altísimo nivel y por las más variadas formas, así como de la conjunción de muy diversos factores sociales.

De la revolución boliviana al ascenso de Evo Morales

La revolución boliviana de 1952 fue una auténtica insurrección popular, que derrotó en las calles al ejército de la oligarquía y la rosca minera de los Patiño, Aramayo y Hochschild. Sucedió a la revolución guatemalteca de 1944 (la de J.J. Arévalo y Jacobo Arbenz, la del PGT con fuerte arraigo entre los trabajadores), degollada un decenio después por la invasión yanki de Castillo Armas anunciada por Foster Dulles en la X Conferencia de la OEA en Caracas porque se había atrevido a realizar la reforma agraria enfrentando al monopolio terrateniente de la United Fruit. Precedió a la revolución cubana del 1º de enero de 1959, que se mantiene de pie a pesar de las agresiones con todas las armas y del bloqueo del imperio. La revolución boliviana, bajo la presidencia de Víctor Paz Estenssoro y luego de Hernán Siles Zuazo, nacionalizó las minas de estaño y de plata, esas mismas minas que en la época de la colonia mediante la explotación inaudita de millones de indígenas generaron un drenaje incesante del metal precioso a España, contribuyendo al proceso de acumulación del capital en las potencias de la vieja Europa; eliminó el ejército y lo remplazó por milicias campesinas y obreras organizadas por la COB; decretó la reforma agraria y el voto universal. Después la revolución se mediatizó, el MNR se dividió y sobrevino el golpe de René Barrientos en noviembre de 1964. En el período inmediato se inserta la lucha del Ché, ejecutado el 8 de octubre de 1967. El intento nacionalista y antiimperialista del general Juan José Torres, llevado al Palacio del Quemado por los mineros y la COB después de la elección de Allende en Chile, terminó 10 meses después con el golpe de Hugo Bánzer y su posterior asesinato en Buenos Aires.

Las décadas siguientes conocieron formas agudas de lucha como las de la población entera de Cochabamba contra la exacción de los monopolios extranjeros del agua; las acciones campesinas por la tierra, las movilizaciones multitudinarias que dieron al traste con el gobierno yankizado de Sánchez de Losada, las acciones masivas en El Alto, y otras.

Una política democrática, de inclusión social

Evo Morales no se propone una política de exclusión, sino de inclusión. Su lema es: "Vamos todos juntos, que nadie quede atrás, que a nadie le falte nada, que todo alcance para todos". Recuerda a Tupac Katari, que proclamó hace dos siglos: "Volveré y seré millones". Es la antítesis del ultraindigenismo sectario de Felipe Quispe, que quedó en 1% de los votos. Evo abrió el campo, con una votación alta y pareja en todo el país. Su estatura es la de un líder nacional, pegado al pueblo, a los indígenas que son la mayoría de la población y también a trabajadores y campesinos, a sectores de capas medias, a la intelectualidad representada por su vice Alvaro García Linera. No temió acercarse a la gran burguesía y sectores secesionistas santacruceños con un proyecto incluyente, cuyo eje es que la riqueza energética, a la inversa de lo que sucedió durante 500 años, sirva a los intereses del pueblo mediante acuerdos justos con las empresas extranjeras, incluso con gobiernos de países vecinos.

Que paguen impuestos y precios adecuados y respeten la soberanía. En ese sentido se asocia naturalmente con el gran proyecto de integración energética sudamericana delineado por Chávez, Lula y Kirchner en la reciente reunión en Brasilia, un gasoducto de 8 mil kilómetros concebido primariamente en la cumbre del Mercosur efectuada a principios de diciembre pasado en Montevideo.

Se abre un nuevo camino de dignidad, de afirmación de la democracia. Una nueva perspectiva frente a la opresión secular de la colonia, el imperio y las transnacionales.

Michelle Bachelet presidenta y la conducta del PCCh

En el caso chileno, no se trata sólo del acceso de una mujer a la presidencia, hecho muy válido que se ve realzado por su actuación anterior como ministra de Defensa, evocada en su discurso de la noche del triunfo al recordar con mucho sentimiento a su padre, un militar fiel a su investidura, muerto por torturas bajo la dictadura de Pinochet. La misma que hoy aparece ante el mundo como una cáfila desvergonzada de asesinos y de ladrones por decenas de millones de dólares. En lo personal, lamenté que ese discurso no incluyera una mención expresa al presidente Allende, figura señera de la lucha por la liberación y el socialismo en América Latina.

Merece destacarse la conducta del PCCh en el segundo turno. En la posdictadura todo el cuadro de alianzas que llevó a la conformación de la Unidad Popular, basado en la unidad socialista-comunista, se modificó sustancialmente. Ahora la Concertación incluye al PS, al PDC --que fue un sostén del pinochetismo porque Frei padre pensó que el golpe lo entronizaría a él--, al Partido Radical Social Demócrata (originariamente liderado por Anselmo Sule) y al PPD.

En el primer turno no le alcanzó, incluso Piñera y Lavín sumados aventajaban a Bachelet. La actitud madura del PCCh lo llevó a condicionar su voto a la candidata de la Concertación a un conjunto de condiciones programáticas, ante todo la eliminación del inicuo sistema de representación binominal. Un régimen de representación proporcional le hubiera otorgado al PCCh, con 5% de los votos, seis diputados en una Cámara de 120, y se quedó sin ninguno. Esos votos resultaron decisivos a la hora de la definición.

Perspectivas

Pensábamos abordar las perspectivas para el año en curso (Perú, PRD de México, reelección de Lula) pero lo dejamos para una próxima nota.

Publicado en La República el 29 de enero de 2006

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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