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29 de enero de 2006

La Nación de Chile - 29 de enero de 2006

Entretelones
de la peor semana de la hija mayor de Pinochet

La humillación de Lucía

La regalona del vetusto ex dictador vivió su semana más horrible: pidió asilo en Estados Unidos, fue tratada como una presa común, fue engrillada, fichada y vestida con overol verde oliva. Finalmente debió desistirse y volvió ayer a Chile con el vejamen todavía dibujado en el rostro. Una tragicomedia de antología.

Luis Narváez, Jorge Molina y Pablo Azócar
La semana más larga de la vida de Inés Lucía Pinochet se inició como una novela policial. El domingo pasado, a las seis de la mañana, cuando apenas había transeúntes en las calles, montó en un automóvil conducido por su hijo Rodrigo García y huyó sigilosamente del país. Lo hizo por el Paso Cristo Redentor y se dirigió a Mendoza.

Había resuelto la fuga tras enterarse de que el lunes sería notificada junto a sus hermanos de su procesamiento por evasión tributaria y uso de pasaportes falsos. El ministro Carlos Cerda la acusa de evasión por un monto de 453 millones de pesos.

Lucía Pinochet se sentía perseguida en Chile. Confiaba en ser bien acogida en Estados Unidos y en los amigos que tiene en ese país, donde siempre se sintió a gusto. Desde Mendoza se dirigió hacia Buenos Aires, y allí tomó un avión United Airlines rumbo a Washington con escala en Brasil. Según trascendió, su destino final era Miami (Florida), donde tiene intereses económicos.

HORAS DRAMÁTICAS

Hasta allí todo se había desarrollado según el guión previsto por ella, pero a las siete de la mañana del miércoles 25, apenas pisó el aeropuerto de Dulles, en la capital de Estados Unidos, comprendió que algo extraño estaba sucediendo: un oficial de aduanas le comunicó que se le prohibía el ingreso a ese país: su visa había sido revocada.

El horror había comenzado. Tras ser retenida durante algunas horas en el aeropuerto, se le comunicó formalmente que estaba detenida, como cualquier inmigrante ilegal. Un oficial le indicó que cualquier cosa que dijera en ese momento podría ser usada en su contra.

En otro procedimiento habitual, el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos puso a su disposición un abogado de oficio, Bob Nichols, quien le explicó que su visa había sido revocada después de que el juez chileno del caso Riggs, Carlos Cerda, enviara una orden de búsqueda internacional a Interpol, un documento que se repartió en todo el mundo. El magistrado había hablado además con el agregado del FBI en Santiago, Paul Cha, con quien coordinó la diligencia y el interrogatorio al que sería sometida en Estados Unidos.

¿Qué pensó en esos momentos la hija mayor de Augusto Pinochet? ¿Qué sintió cuando vio que era tratada como una rea común? ¿La decisión de pedir asilo político la había tomado desde el inicio, o lo resolvió cuando se dio cuenta de la pesadilla que estaba empezando a vivir? En la práctica, había quedado incomunicada, sin derecho a teléfono ni a comunicaciones con el exterior.

Esa misma madrugada del miércoles 25 fue llevada frente a un oficial de asilo, funcionario del Departamento de Seguridad Nacional, el Homeland Security Department, que debía decidir si su petición era acogida a trámite. El interrogatorio al que fue sometida se prolongó nada menos que durante nueve horas. Según diría a “La Tercera” el embajador de Chile en Estados Unidos, Andrés Bianchi, “probablemente este señor le dijo que parecía poco probable que se le concediera asilo”.

CEPILLO DE DIENTES Y JABÓN

Caía la noche de ese miércoles de asombro cuando Lucía Pinochet fue esposada y conducida en un furgón hasta la prisión del condado de Arlington, en las afueras de Washington, bajo una leve llovizna y con un frío que no estaba muy lejos de los cero grados.

Y en la prisión llegó la hora de la verdad. Fue fichada, con foto de frente y de perfil. La hicieron desnudarse, depositar sus enseres personales en una bolsa y ponerse un overol penitenciario color verde oliva, en cuya espalda se lee con letras amarillas: “Arlington C. O. Jail”. Debió firmar un recibo cuando le entregaron un cepillo de dientes, un jabón y pasta dental. También le hicieron un chequeo médico de rutina.

Entonces fue llevada hasta la celda número cuatro, un sucucho de cinco metros cuadrados donde sólo hay una angosta litera, una silla, una mesita, un wáter y un lavatorio.

UN TRATO DESAGRADABLE

¿Durmió esa noche Lucía Pinochet? ¿Qué soñó? ¿Se sentía sola? ¿Experimentó una sensación de irrealidad? ¿Lloró, rezó, gritó, imploró?

Al día siguiente, junto a las otras 71 prisioneras de esa cárcel, fue despertada a las cinco y media de la mañana, y obligada a meterse en la ducha común. Aunque estaba en el área de las reas menos peligrosas, no habló con nadie, y casi no probó el rancho dispuesto en una bandeja metálica que tuvo ante sus narices en la sala común, ubicada debajo de las celdas. Más tarde caminó ensimismada por el patio del recinto penitenciario de doce pisos y, cuando fue autorizada, volvió en silencio a su celda.

A esas alturas, seguramente lo único que anhelaba la hija “inteligente” del clan Pinochet era volver a Chile lo antes posible. Sin saber cuál era el destino que le esperaba a su madre, el jueves su hijo Rodrigo viajó a Washington vía LAN y el viernes se apersonó en el recinto penal.

CADENAS EN LOS PIES

En el Centro de Detención de Arlington primero le dijeron que lo autorizarían a verla. Luego le indicaron que eso no era posible, pero que iba a poder hablar con ella por teléfono. “Después me dijeron que por motivos de seguridad la iban a trasladar a otro centro. Estuve tres horas allí y no pasó nada. Hasta que finalmente me dijeron que no era posible verla ni hablar con ella”, relató a “El Mercurio” un contrito Rodrigo García Pinochet, quien debió ser sacado por la puerta trasera del penal para eludir a la prensa.

Finalmente, el nieto de Pinochet sólo pudo hablar con madre por celular durante dos minutos, en los que le comentó que su abuela estaba muy preocupada. “Me dio la impresión, por su tono de voz, de que el trato que estaba recibiendo era bastante desagradable”.

Con cadenas en las manos y los pies, este viernes Lucía Pinochet fue llevada ante un juez de inmigración, a quien le comunicó su decisión de desistir de su petición de asilo. En la noche, hacia las 21:30 hora chilena, fue llevada hasta la aduana del aeropuerto de la capital estadounidense y enviada en clase turista, sola, de vuelta a Buenos Aires.

En la capital argentina ella ya mostraba las visibles secuelas de la fatiga, del hastío, de la humillación. Unos funcionarios de Interpol Argentina la estaban esperando para conducirla a un recinto especial, para esperar la conexión con Chile. “Estoy muy cansada y ojalá que esto termine pronto”, le comentó a uno de los oficiales que la custodiaban.

“ESTOY MUY CANSADA”

La mujer de 62 años con cuatro matrimonios en el cuerpo llegó a Chile en clase turista del vuelo 622 de LAN, pasado el mediodía de ayer. Mientras el resto de los pasajeros abandonaban el avión, subió a la aeronave el mismísimo ministro Carlos Cerda, junto a tres policías. Se le explicó que existía una orden de aprehensión pendiente, se le leyeron sus derechos y se le notificó de los procesos en su contra. Luego ella conversó con Cerda a puertas cerradas.

Lucía Pinochet quedó recluida en la Escuela de Gendarmería, el mismo lugar donde está detenido Alberto Fujimori, a la espera de que mañana lunes la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones dictamine si la deja en libertad.

La tragicomedia de esta ex militante DC, ex estudiante de Periodismo, de Secretariado y de Educación de Párvulos, fan de Neil Diamond, Julio Iglesias y Richard Clayderman, parece estar llegando a su fin, por lo menos en este eslabón. ¿Habrá recordado, en algún momento de este humillante periplo, los tiempos en que era todopoderosa, en que era llamada “la hija detrás del trono”, y en el que se permitía declaraciones como “estoy acostumbrada de ver muertos momificados”, cuando en 1993 se le preguntó por los asesinados de Pisagua?

En 1988, cuando aspiraba a convertirse en “la gran dama de la cultura”, a través de una fundación erigida para ella con nombre y apellido, el diario “La Segunda” le preguntó cuál era su mayor miedo en el mundo. Y ella respondió:“Volar”. LND

Cronología del efecto boomerang

Viernes 20

Ministro Carlos Cerda anuncia a los abogados de la familia Pinochet procesamientos para el lunes.

Domingo 22

Lucía Pinochet junto a su hijo Rodrigo García cruzan a Argentina, vía Mendoza. La mujer continúa rumbo a Buenos Aires y García regresa al día siguiente a Santiago.

Lunes 23

Juez Cerda notifica en La Dehesa procesamientos por fraude tributario contra Lucía Hiriart, Jacqueline, María Verónica y Marco Antonio Pinochet Hiriart y su esposa, María Soledad Olave Gutiérrez. Lo propio hace con la secretaria privada de Pinochet, Mónica Ananías, y su ex albacea Óscar Aitken. Y por falsificación de pasaportes procesa a Augusto, Verónica, Jacqueline, Lucía Pinochet Hiriart y Erica Stemann.

Martes 24

8:00 horas. Los procesados llegan hasta la Escuela de Gendarmería a primera hora y quedan detenidos hasta pasado el medio día. Corte de Apelaciones confirma el beneficio de la libertad provisional previo pago de fianzas. La única que no concurre es Lucía Pinochet.

11:00 horas. Ministro Carlos Cerda se reúne con los magistrados de la Corte Suprema, Enrique Cury y Alberto Chaigneau, con el fin de acelerar una posible petición de extradición a Estados Unidos o Argentina.

17:00 horas. Trasciende que Lucía Pinochet había abandonado el país hacia Argentina y se presume rebeldía.

18:05 horas. Investigaciones informa oficialmente que Lucía Pinochet abandonó el país el domingo 22. Ministro Cerda dicta una orden a Interpol de búsqueda en el territorio argentino.

Miércoles 25

Se confirma que Lucía Pinochet se encuentra retenida por agentes de Inmigración en el aeropuerto Dulles de Washington D.C., Estados Unidos, y es interrogada durante nueve horas.

12:00 horas. Representante del FBI en Chile, Paul Cha informa al juez Cerda que Lucía Pinochet está en el aeropuerto mencionado.

16:00 horas. Gobierno de EEUU cancela visa de la mujer y le prohíbe el ingreso.

17:00 horas. Ministro Cerda eleva a la Suprema una orden de detención con fines de extradición contra Lucía Pinochet si es que vuelve a la Argentina.

18:00 horas. Cerda conversa con ministros del Interior, Francisco Vidal; subsecretario de la cartera, Jorge Correa Sutil, y canciller, Ignacio Walker, quienes le recomiendan retrasar el envío de la orden de detención, para que surjan efecto las negociaciones a nivel diplomático.

20:00 horas. Ministro del Interior, Francisco Vidal, anuncia que la hija del ex dictador ha solicitado asilo político en Estados Unidos.

21:00 horas. Lucía Pinochet es trasladada a la prisión de Arlington, donde se le quitan las pertenencias, se le asigna un uniforme verde olivo y queda detenida, mientras se resuelve su solicitud.

Jueves 25

08:30 horas. Carlos Cerda se reúne con el presidente (S) de la Suprema, Alberto Chaigneau, a quien le expresa la inconveniencia de resolver la orden de detención con fines de extradición que había enviado el día anterior, porque el escenario ha cambiado por las gestiones del Gobierno. Sin embargo, la solicitud de Cerda ya está en los libros de la secretaría de la Suprema, ingresada como “extradición pasiva”. Cancillería insiste en gestiones para lograr regreso voluntario de Lucía Pinochet y desista del asilo político.

11:00 horas. Segunda Sala (penal) del máximo tribunal analiza la petición de Cerda, pese a la conversación que tuvo con Chaigneau. Los magistrados resuelven solicitar mayores antecedente al ministro y devuelven el documento.

18:00 horas. Ministro Cerda se reúne, por separado, con los abogados querellantes en el proceso, el Consejo de Defensa del Estado (CDE), el Servicio de Impuestos Internos (SII) y Carmen Hertz y Alfonso Insunza. Además, el magistrado ordena incautar, desde el Archivo General del Registro Civil pasaportes y computadores, donde estaría contenida la información de otros documentos adulterados. También rechazó la presentación del abogado Hugo Ortiz de Filippi para que fuera revocada la orden de detención que pesaba sobre su clienta.

23:30 horas. Rodrigo García aborda el vuelo 502 de Lan Chile con destino a Miami. Lleva por misión convencer a su madre de que desista del asilo político y regrese a Chile.

Viernes 26

16:00 horas. Lucía Pinochet sostiene una conversación telefónica con su hijo, quien la intenta convencer para que no siga con sus intención de asilo. La hija mayor del ex dictador decide retirar su petición de asilo político. Se reúne con el juez de inmigración, a quien le hace saber su decisión.

23:00 horas. Autoridades de inmigración norteamericanas envían a Lucía Pinochet en un vuelo de la aerolínea United Airlines, a su último destino, la ciudad de Buenos Aires.

Sábado 27

10:00 horas. Lucía Pinochet arriba al aeropuerto de Ezeiza e inmediatamente es conducida a un avión Lan -vuelo 622- que la trae a Santiago.

12:40 horas. La aeronave toca la losa del terminal aéreo Arturo Merino Benítez. Inmediatamente sube el ministro Carlos Cerda, junto a varios detectives. Se le informa que pesa una orden de detención en su contra. Le son leídos sus derechos, al tiempo que le notifican del procesamiento por los delitos tributarios y uso y falsificación de pasaporte. Su abogado, Hugo Ortiz de Filippi, intenta que la Corte de Apelaciones de Santiago resuelva inmediatamente la libertad de su clienta, pero el intento no prospera.

14:00 horas. Lucía Pinochet abandona el aeropuerto, en una carro celular de Gendarmería. Queda detenida en la Escuela de esa institución.

14:30 horas. Ministro Carlos Cerda llega a la Corte de Apelaciones y no emite comentarios sobre el episodio.

 
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