La semana más larga de la vida de Inés Lucía Pinochet se inició
como una novela policial. El domingo pasado, a las seis de la
mañana, cuando apenas había transeúntes en las calles, montó en un
automóvil conducido por su hijo Rodrigo García y huyó sigilosamente
del país. Lo hizo por el Paso Cristo Redentor y se dirigió a
Mendoza.
Había resuelto la fuga tras enterarse de que el lunes sería
notificada junto a sus hermanos de su procesamiento por evasión
tributaria y uso de pasaportes falsos. El ministro Carlos Cerda la
acusa de evasión por un monto de 453 millones de pesos.
Lucía Pinochet se sentía perseguida en Chile. Confiaba en ser
bien acogida en Estados Unidos y en los amigos que tiene en ese
país, donde siempre se sintió a gusto. Desde Mendoza se dirigió
hacia Buenos Aires, y allí tomó un avión United Airlines rumbo a
Washington con escala en Brasil. Según trascendió, su destino final
era Miami (Florida), donde tiene intereses económicos.
HORAS DRAMÁTICAS
Hasta allí todo se había desarrollado según el guión previsto por
ella, pero a las siete de la mañana del miércoles 25, apenas pisó el
aeropuerto de Dulles, en la capital de Estados Unidos, comprendió
que algo extraño estaba sucediendo: un oficial de aduanas le
comunicó que se le prohibía el ingreso a ese país: su visa había
sido revocada.
El horror había comenzado. Tras ser retenida durante algunas
horas en el aeropuerto, se le comunicó formalmente que estaba
detenida, como cualquier inmigrante ilegal. Un oficial le indicó que
cualquier cosa que dijera en ese momento podría ser usada en su
contra.
En otro procedimiento habitual, el Departamento de Seguridad
Interna de Estados Unidos puso a su disposición un abogado de
oficio, Bob Nichols, quien le explicó que su visa había sido
revocada después de que el juez chileno del caso Riggs, Carlos
Cerda, enviara una orden de búsqueda internacional a Interpol, un
documento que se repartió en todo el mundo. El magistrado había
hablado además con el agregado del FBI en Santiago, Paul Cha, con
quien coordinó la diligencia y el interrogatorio al que sería
sometida en Estados Unidos.
¿Qué pensó en esos momentos la hija mayor de Augusto Pinochet?
¿Qué sintió cuando vio que era tratada como una rea común? ¿La
decisión de pedir asilo político la había tomado desde el inicio, o
lo resolvió cuando se dio cuenta de la pesadilla que estaba
empezando a vivir? En la práctica, había quedado incomunicada, sin
derecho a teléfono ni a comunicaciones con el exterior.
Esa misma madrugada del miércoles 25 fue llevada frente a un
oficial de asilo, funcionario del Departamento de Seguridad
Nacional, el Homeland Security Department, que debía decidir si su
petición era acogida a trámite. El interrogatorio al que fue
sometida se prolongó nada menos que durante nueve horas. Según diría
a “La Tercera” el embajador de Chile en Estados Unidos, Andrés
Bianchi, “probablemente este señor le dijo que parecía poco probable
que se le concediera asilo”.
CEPILLO DE DIENTES Y JABÓN
Caía la noche de ese miércoles de asombro cuando Lucía Pinochet
fue esposada y conducida en un furgón hasta la prisión del condado
de Arlington, en las afueras de Washington, bajo una leve llovizna y
con un frío que no estaba muy lejos de los cero grados.
Y en la prisión llegó la hora de la verdad. Fue fichada, con foto
de frente y de perfil. La hicieron desnudarse, depositar sus enseres
personales en una bolsa y ponerse un overol penitenciario color
verde oliva, en cuya espalda se lee con letras amarillas: “Arlington
C. O. Jail”. Debió firmar un recibo cuando le entregaron un cepillo
de dientes, un jabón y pasta dental. También le hicieron un chequeo
médico de rutina.
Entonces fue llevada hasta la celda número cuatro, un sucucho de
cinco metros cuadrados donde sólo hay una angosta litera, una silla,
una mesita, un wáter y un lavatorio.
UN TRATO DESAGRADABLE
¿Durmió esa noche Lucía Pinochet? ¿Qué soñó? ¿Se sentía sola?
¿Experimentó una sensación de irrealidad? ¿Lloró, rezó, gritó,
imploró?
Al día siguiente, junto a las otras 71 prisioneras de esa cárcel,
fue despertada a las cinco y media de la mañana, y obligada a
meterse en la ducha común. Aunque estaba en el área de las reas
menos peligrosas, no habló con nadie, y casi no probó el rancho
dispuesto en una bandeja metálica que tuvo ante sus narices en la
sala común, ubicada debajo de las celdas. Más tarde caminó
ensimismada por el patio del recinto penitenciario de doce pisos y,
cuando fue autorizada, volvió en silencio a su celda.
A esas alturas, seguramente lo único que anhelaba la hija
“inteligente” del clan Pinochet era volver a Chile lo antes posible.
Sin saber cuál era el destino que le esperaba a su madre, el jueves
su hijo Rodrigo viajó a Washington vía LAN y el viernes se apersonó
en el recinto penal.
CADENAS EN LOS PIES
En el Centro de Detención de Arlington primero le dijeron que lo
autorizarían a verla. Luego le indicaron que eso no era posible,
pero que iba a poder hablar con ella por teléfono. “Después me
dijeron que por motivos de seguridad la iban a trasladar a otro
centro. Estuve tres horas allí y no pasó nada. Hasta que finalmente
me dijeron que no era posible verla ni hablar con ella”, relató a
“El Mercurio” un contrito Rodrigo García Pinochet, quien debió ser
sacado por la puerta trasera del penal para eludir a la prensa.
Finalmente, el nieto de Pinochet sólo pudo hablar con madre por
celular durante dos minutos, en los que le comentó que su abuela
estaba muy preocupada. “Me dio la impresión, por su tono de voz, de
que el trato que estaba recibiendo era bastante desagradable”.
Con cadenas en las manos y los pies, este viernes Lucía Pinochet
fue llevada ante un juez de inmigración, a quien le comunicó su
decisión de desistir de su petición de asilo. En la noche, hacia las
21:30 hora chilena, fue llevada hasta la aduana del aeropuerto de la
capital estadounidense y enviada en clase turista, sola, de vuelta a
Buenos Aires.
En la capital argentina ella ya mostraba las visibles secuelas de
la fatiga, del hastío, de la humillación. Unos funcionarios de
Interpol Argentina la estaban esperando para conducirla a un recinto
especial, para esperar la conexión con Chile. “Estoy muy cansada y
ojalá que esto termine pronto”, le comentó a uno de los oficiales
que la custodiaban.
“ESTOY MUY CANSADA”
La mujer de 62 años con cuatro matrimonios en el cuerpo llegó a
Chile en clase turista del vuelo 622 de LAN, pasado el mediodía de
ayer. Mientras el resto de los pasajeros abandonaban el avión, subió
a la aeronave el mismísimo ministro Carlos Cerda, junto a tres
policías. Se le explicó que existía una orden de aprehensión
pendiente, se le leyeron sus derechos y se le notificó de los
procesos en su contra. Luego ella conversó con Cerda a puertas
cerradas.
Lucía Pinochet quedó recluida en la Escuela de Gendarmería, el
mismo lugar donde está detenido Alberto Fujimori, a la espera de que
mañana lunes la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones dictamine si
la deja en libertad.
La tragicomedia de esta ex militante DC, ex estudiante de
Periodismo, de Secretariado y de Educación de Párvulos, fan de Neil
Diamond, Julio Iglesias y Richard Clayderman, parece estar llegando
a su fin, por lo menos en este eslabón. ¿Habrá recordado, en algún
momento de este humillante periplo, los tiempos en que era
todopoderosa, en que era llamada “la hija detrás del trono”, y en el
que se permitía declaraciones como “estoy acostumbrada de ver
muertos momificados”, cuando en 1993 se le preguntó por los
asesinados de Pisagua?
En 1988, cuando aspiraba a convertirse en “la gran dama de la
cultura”, a través de una fundación erigida para ella con nombre y
apellido, el diario “La Segunda” le preguntó cuál era su mayor miedo
en el mundo. Y ella respondió:“Volar”.
LND
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Cronología del efecto boomerang
Viernes 20
Ministro Carlos Cerda anuncia a los abogados de la
familia Pinochet procesamientos para el lunes.
Domingo 22
Lucía Pinochet junto a su hijo Rodrigo García cruzan
a Argentina, vía Mendoza. La mujer continúa rumbo a
Buenos Aires y García regresa al día siguiente a
Santiago.
Lunes 23
Juez Cerda notifica en La Dehesa procesamientos por
fraude tributario contra Lucía Hiriart, Jacqueline,
María Verónica y Marco Antonio Pinochet Hiriart y su
esposa, María Soledad Olave Gutiérrez. Lo propio hace
con la secretaria privada de Pinochet, Mónica Ananías, y
su ex albacea Óscar Aitken. Y por falsificación de
pasaportes procesa a Augusto, Verónica, Jacqueline,
Lucía Pinochet Hiriart y Erica Stemann.
Martes 24
8:00 horas. Los procesados llegan hasta la Escuela de
Gendarmería a primera hora y quedan detenidos hasta
pasado el medio día. Corte de Apelaciones confirma el
beneficio de la libertad provisional previo pago de
fianzas. La única que no concurre es Lucía Pinochet.
11:00 horas. Ministro Carlos Cerda se reúne con los
magistrados de la Corte Suprema, Enrique Cury y Alberto
Chaigneau, con el fin de acelerar una posible petición
de extradición a Estados Unidos o Argentina.
17:00 horas. Trasciende que Lucía Pinochet había
abandonado el país hacia Argentina y se presume
rebeldía.
18:05 horas. Investigaciones informa oficialmente que
Lucía Pinochet abandonó el país el domingo 22. Ministro
Cerda dicta una orden a Interpol de búsqueda en el
territorio argentino.
Miércoles 25
Se confirma que Lucía Pinochet se encuentra retenida
por agentes de Inmigración en el aeropuerto Dulles de
Washington D.C., Estados Unidos, y es interrogada
durante nueve horas.
12:00 horas. Representante del FBI en Chile, Paul Cha
informa al juez Cerda que Lucía Pinochet está en el
aeropuerto mencionado.
16:00 horas. Gobierno de EEUU cancela visa de la
mujer y le prohíbe el ingreso.
17:00 horas. Ministro Cerda eleva a la Suprema una
orden de detención con fines de extradición contra Lucía
Pinochet si es que vuelve a la Argentina.
18:00 horas. Cerda conversa con ministros del
Interior, Francisco Vidal; subsecretario de la cartera,
Jorge Correa Sutil, y canciller, Ignacio Walker, quienes
le recomiendan retrasar el envío de la orden de
detención, para que surjan efecto las negociaciones a
nivel diplomático.
20:00 horas. Ministro del Interior, Francisco Vidal,
anuncia que la hija del ex dictador ha solicitado asilo
político en Estados Unidos.
21:00 horas. Lucía Pinochet es trasladada a la
prisión de Arlington, donde se le quitan las
pertenencias, se le asigna un uniforme verde olivo y
queda detenida, mientras se resuelve su solicitud.
Jueves 25
08:30 horas. Carlos Cerda se reúne con el presidente
(S) de la Suprema, Alberto Chaigneau, a quien le expresa
la inconveniencia de resolver la orden de detención con
fines de extradición que había enviado el día anterior,
porque el escenario ha cambiado por las gestiones del
Gobierno. Sin embargo, la solicitud de Cerda ya está en
los libros de la secretaría de la Suprema, ingresada
como “extradición pasiva”. Cancillería insiste en
gestiones para lograr regreso voluntario de Lucía
Pinochet y desista del asilo político.
11:00 horas. Segunda Sala (penal) del máximo tribunal
analiza la petición de Cerda, pese a la conversación que
tuvo con Chaigneau. Los magistrados resuelven solicitar
mayores antecedente al ministro y devuelven el
documento.
18:00 horas. Ministro Cerda se reúne, por separado,
con los abogados querellantes en el proceso, el Consejo
de Defensa del Estado (CDE), el Servicio de Impuestos
Internos (SII) y Carmen Hertz y Alfonso Insunza. Además,
el magistrado ordena incautar, desde el Archivo General
del Registro Civil pasaportes y computadores, donde
estaría contenida la información de otros documentos
adulterados. También rechazó la presentación del abogado
Hugo Ortiz de Filippi para que fuera revocada la orden
de detención que pesaba sobre su clienta.
23:30 horas. Rodrigo García aborda el vuelo 502 de
Lan Chile con destino a Miami. Lleva por misión
convencer a su madre de que desista del asilo político y
regrese a Chile.
Viernes 26
16:00 horas. Lucía Pinochet sostiene una conversación
telefónica con su hijo, quien la intenta convencer para
que no siga con sus intención de asilo. La hija mayor
del ex dictador decide retirar su petición de asilo
político. Se reúne con el juez de inmigración, a quien
le hace saber su decisión.
23:00 horas. Autoridades de inmigración
norteamericanas envían a Lucía Pinochet en un vuelo de
la aerolínea United Airlines, a su último destino, la
ciudad de Buenos Aires.
Sábado 27
10:00 horas. Lucía Pinochet arriba al aeropuerto de
Ezeiza e inmediatamente es conducida a un avión Lan
-vuelo 622- que la trae a Santiago.
12:40 horas. La aeronave toca la losa del terminal
aéreo Arturo Merino Benítez. Inmediatamente sube el
ministro Carlos Cerda, junto a varios detectives. Se le
informa que pesa una orden de detención en su contra. Le
son leídos sus derechos, al tiempo que le notifican del
procesamiento por los delitos tributarios y uso y
falsificación de pasaporte. Su abogado, Hugo Ortiz de
Filippi, intenta que la Corte de Apelaciones de Santiago
resuelva inmediatamente la libertad de su clienta, pero
el intento no prospera.
14:00 horas. Lucía Pinochet abandona el aeropuerto,
en una carro celular de Gendarmería. Queda detenida en
la Escuela de esa institución.
14:30 horas. Ministro Carlos Cerda llega a la Corte
de Apelaciones y no emite comentarios sobre el
episodio.
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