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27 de enero de 2006

Brecha de Uruguay - 27 de enero de 2006

Terremoto político en Oriente Medio

Victoria de Hamas en Palestina

El gabinete palestino del partido fundado por Yasser Arafat, Al Fatah, derrotado en las elecciones parlamentarias del miércoles, dejó el gobierno y encargó al Movimiento Islámico de Resistencia Hamas formar una nueva coalición. La mayoría absoluta de Hamas se suma a la victoria chiita en las elecciones de Irak y al crecimiento de los Hermanos Musulmanes en Egipto, consolidando las posiciones de Irán en la región.

Roberto López Belloso
Hamas superó la mayoría absoluta, obteniendo 76 de las 132 bancas disponibles, algo que fue calificado por la derecha israelí como “un terremoto político” en Oriente Medio. Los palestinos tienen un régimen parlamentario similar al de algunos países europeos. Esto implica que el presidente (Mahmud Abbas, de Al Fatah) coexiste con un primer ministro que es el jefe de gobierno. Un primer ministro que, a raíz de los resultados del miércoles, será un miembro de Hamas o de alguna formación política aliada. Como es sabido, ya que así lo destacaron todas las agencias de noticias, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, pidió a los ganadores un cambio en su postura hacia Israel ya que, dijo, “no se puede tener un pie en la política y otro en el terrorismo”.
Apenas conocidos los resultados, el partido ganador empezó a dar señales sobre cómo jugará en ambos campos. En el terreno militar, el líder de Hamas, Mahmud Zahar, se mostró dispuesto a mantener el estado actual de cese del fuego que se acordó con Israel en febrero del año pasado, siempre y cuando, obviamente, Israel haga lo mismo. En el terreno político, cuando aún no se había conocido la victoria electoral de su grupo, el primer candidato de una de las listas en el distrito de Hebrón, el sheik Naif Rajub, dijo que “las circunstancias actuales no pueden conducir a negociaciones genuinas” con Israel, pero “no decimos que las descartamos a largo plazo”.
Consejos y expectativas sobre cómo manejar la conflictiva relación con su vecino monopolizaron las reacciones de líderes de diversas partes del mundo. Aunque la mayoría de las opiniones aconsejaron a Hamas abandonar su política de desconocerle a Israel el derecho a existir como país, la cancillería iraní expresó su esperanza de que “esta poderosa presencia de Hamas en la escena política” permita “unir a los palestinos en el logro de sus derechos como nación”.

TRES FORMAS DE LEER

Ante la victoria de Hamas se reaccionó de diferente manera, predominando, en proporciones diversas, la esperanza, la cautela y el escepticismo. Como es lógico, la esperanza fue dominante entre quienes votaron al ganador y en las declaraciones públicas de la cancillería iraní. La cautela provino de la centroizquierda israelí, al menos a juzgar por el enfoque del periódico Haaretz, que destacó en primera plana la intención de Hamas de mantener un alto al fuego recíproco con Israel, si bien el líder laborista Amir Peretz pareció alinearse con la tesis estadounidense de que Hamas no es un socio fiable para establecer ningún plan de paz en la región. En declaraciones al diario Yediot Ahronot, el actual presidente de Israel, Moshé Katsav, fue más cauto, dejando una puerta abierta a la negociación si Hamas reconoce el derecho del Estado de Israel a existir. La postura de Katsav también coincide con voces llegadas desde Estados Unidos, pero desde tiendas de la oposición demócrata. Por su parte la derecha israelí, representada por el Likud, afirmó que este “terremoto político” fue consecuencia de la política del premier Ariel Sharon, en especial del llamado “plan de desconexión” que implicó una retirada de la Franja de Gaza. Ya antes de conocerse las tendencias de las urnas, Jeremy Bowen, analista de la cadena británica BBC, pronosticó que esta votación extenderá sus efectos hacia los comicios israelíes de marzo. Un resultado fuertemente favorable a Hamas –aseguraba entonces– podría empujar a los israelíes a la derecha cuando voten en sus elecciones generales en marzo próximo. El escepticismo, mientras tanto, combinado con una profunda decepción, estaba del lado de los dirigentes del histórico movimiento Al Fatah. Luego de haber conducido a los palestinos con la guía de su dirigente emblemático Yasser Arafat, ahora Al Fatah se ve relegado en las urnas. “Dejaremos que Hamas asuma sus responsabilidades, si es que puede”, dijo a la agencia Reuters uno de los cuadros medios de Al Fatah.

EL PLANO INTERNO

Mientras la información sobre los resultados de las parlamentarias del miércoles se ha venido concentrando en su efecto en la agenda internacional, los palestinos consultados por los corresponsales o enviados que elaboraban sus reportes desde el terreno tenían otras preocupaciones. Como en cualquier lugar, a los palestinos les importaba que el cambio electoral tuviera efectos concretos en su vida de todos los días. Donald McIntyre, del diario británico The Independent, recogió la opinión de una mujer de 50 años, madre de diez hijos, Nowal Kamal, quien dijo haber votado por Hamas porque “queremos que mejoren nuestras vidas; tener menos desempleo y que mejore nuestra situación económica”. En su opinión, esto podrá lograrse con Hamas, ya que “son religiosos, directos y no son corruptos”. Los votantes de Al Fatah también daban argumentos de política doméstica. Un contador de 42 años que vive en una zona cuyo gobierno municipal está en manos de Hamas, dice que no tiene ningún elemento para suponer que el sorpresivo vencedor de las parlamentarias pueda cambiar la situación de los palestinos. Al menos en su ciudad, donde ya son gobierno, “no han cambiado nada, tienen problemas con la limpieza de las calles, las cuotas del servicio de agua y el desempleo, y ahora están contratando a su propia gente para los empleos municipales”.

¿QUE ES HAMAS?

Desde que fue creado en 1987, Hamas ha tenido una posición contraria a los acuerdos de paz con Israel, en especial al proceso de Oslo que fue liderado por Yasser Arafat, el entonces referente indiscutido de los palestinos. La forma de oponerse ha combinado la acción política con la realización de atentados contra objetivos israelíes, tanto civiles como militares. El mecanismo de los atacantes suicidas, que en un número cercano al centenar han llevado sus cargas explosivas al interior del territorio de Israel, motivó a Estados Unidos a incluirlo en su lista de organizaciones terroristas. En sus documentos fundacionales, Hamas se define de esta forma: “El Movimiento de Resistencia Islámica es una de las alas de la Hermandad Musulmana en Palestina. El Movimiento de la Hermandad Musulmana es una organización universal que constituye el mayor movimiento islámico de los tiempos modernos”.
Su popularidad comenzó a crecer en 2000 con la llamada segunda Intifada, como se conoció a la rebelión de la población palestina en los territorios ocupados por Israel, y se ha ido consolidando a través de la participación en elecciones municipales. Un factor que impulsó el arraigo de Hamas, en especial entre las generaciones más jóvenes, fue el creciente descontento con episodios de corrupción ocurridos en el interior de la Autoridad Nacional Palestina, dominada por Al Fatah.
Estas prácticas poco transparentes, que en parte eran disimuladas por el carisma de Arafat, fueron haciendo mella en el oficialismo. Aunque las previsiones preelectorales adjudicaban a Hamas un segundo lugar con una treintena de bancas, los 76 legisladores obtenidos en su resonante triunfo del miércoles no pueden ser considerados una completa sorpresa. Fue el propio desgaste de Al Fatah el que cimentó el crecimiento de Hamas, sumado a una tendencia regional que está marcando el crecimiento de las opciones islamistas pro chiitas, como ya lo habían demostrado antes la derrota de los reformistas en las presidenciales de Irán, el éxito chiita en las elecciones iraquíes y el crecimiento de los Hermanos Musulmanes en las parlamentarias de Egipto (que pasaron de 17 a 88 bancas).

 
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