a
historia de Sodoma es quizás el pasaje de la Biblia más famoso que
toca el tema de la homosexualidad, o que por lo menos se dice que toca el
tema.
Esta historia se encuentra en el libro del Génesis,
capítulo 19, versos 1 al 11:
Los dos ángeles vinieron a Sodoma en la noche; y Lot estaba sentado
en las puertas de Sodoma. Cuando Lot los vio, se levantó para
encontrarlos y los saludó poniendo la cabeza en el suelo. Él dijo: Por
favor, mis señores, vengan a la casa de su sirviente y pasen la noche y
laven sus pies; después se podrán levantar por la mañana y seguir su
camino. Ellos dijeron: No, pasaremos la noche en la plaza. Pero él les
insistió con vehemencia; así, ellos le acompañaron y entraron en su
casa; y él les hizo un festín, y les preparó pan sin levadura y ellos lo
comieron. Pero antes de que se acostaran, los hombres de la ciudad, los
hombres de Sodoma, tanto jóvenes como viejos, toda la gente hasta el
último hombre, rodearon la casa y llamaron a Lot: ¿Dónde están los
hombres que vinieron contigo esta noche? Tráenoslos afuera, para que los
conozcamos. Lot salió a la puerta, la cerró tras de sí, y dijo: Les
suplico, mis hermanos, no actúen tan perversamente.
Miren, tengo dos hijas que no han conocido hombre; déjenme traérselas
y háganles lo que quieran; pero no hagan nada a estos hombres, pues
ellos han venido bajo la protección de mi techo. Pero ellos contestaron:
¡Apártate! Y dijeron: ¡Este tipo vino aquí como un extranjero (Lot no
era originalmente de Sodoma), y él hará el papel de juez! Ahora te
trataremos a ti peor que a ellos. Acto seguido ellos presionaron a Lot
contra la puerta e intentaron romperla. Pero los hombres de adentro
sacaron sus manos y metieron a Lot con ellos dentro de la casa, y
cerraron la puerta. Y ellos dejaron ciegos a los hombres que estaban en
la puerta de la casa, tanto chicos como grandes, de tal modo que fueron
incapaces de encontrar la puerta.
Los ángeles visitantes luego advirtieron a Lot que Dios iba a
destruir Sodoma en una lluvia de fuego y azufre. Así, Lot y su familia
escaparon del pueblo. Sin embargo, la esposa de Lot desobedeció la orden
de no mirar hacia atrás y fue convertida en una estatua de sal. Sodoma y
su vecina Gomorra fueron destruidas, y he aquí que el humo de la tierra
subía como el humo de un horno ardiente (19:28).
Una interpretación común de la historia
Desde aproximadamente el siglo xii, esta historia ha sido comúnmente
tomada para condenar la homosexuali-dad. La mera palabra sodomita fue
to--mada para referirse a alguien que se involucra en sexo anal, y el
pecado de Sodoma se interpretó como actos homoge-nitales masculinos. De
ese modo supuestamente Dios condenó y casti--gó a los ciudadanos de
Sodoma, los sodomitas, por actividad homogenital.
¿Qué significa conocer?
Ciertamente hay una clara referencia sexual en la historia. Lot ofrece
a sus hijas como objetos sexuales a los hombres que se amontonaban en su
puerta.
Sus hijas eran vírgenes, Lot dijo que no conocían hombre alguno. En la
Biblia, "conocer" algunas veces significa tener relación sexual. Ese es el
significado de la palabra en el Testamento Cristiano (también conocido
como el Nuevo Testamento) en el que el ángel dijo a María que ella sería
la madre de Jesús. María se preguntó, "¿Cómo puede eso suceder si yo no he
conocido hombre?" (Lucas 1:34) El verbo conocer aparece más o menos unas
943 veces en el Testamento Hebreo (también conocido como Viejo
Testamento). En diez de esos casos la palabra tiene una connotación
sexual. Este texto es una de esas diez.
Resulta impresionante pensar que Lot hubiera ofrecido sus hijas a los
sodomitas. Este es un buen ejemplo de cuán diferente era la cultura de Lot
con respecto a la nuestra. En aquel tiempo el padre de la casa realmente
poseía a las mujeres. Ellas eran de su propiedad. Él era libre de hacer
con ellas casi cualquier cosa que quisiera. Hubiera sido muy costoso para
Lot dar sus hijas a aquellos hombres, financieramente costoso, puesto que
nadie hubiera querido casarse con aquellas mujeres ya usadas. Es
sorprendente que Lot prefiriera dejar que aquellos hombres violaran a sus
hijas antes que dejarles abusar de sus huéspedes.
¿Qué querían los hombres de Sodoma con los dos visitantes de Lot? Ellos
decían que querían conocerlos. Algunos interpretan esto como que los
hombres querían tener sexo con los visitantes. El hecho de que Lot ofrezca
a sus hijas para el sexo en vez de sus visitantes masculinos, ciertamente
indica algo así. Sin embargo, otros argumentan que la palabra "conocer" no
necesariamente se refiere a sexo. Puede simplemente ser que los hombres de
Sodoma querían descubrir quiénes eran estos extranjeros y qué estaban
haciendo en su pueblo. Después de todo, Lot no era nativo de Sodoma. Él
también era un extranjero. La gente del pueblo no estaba contenta con que
se invitara extraños al pueblo.
En última instancia no hay manera de estar absolutamente seguros de si
este texto se refiere a actos homogenitales o no. De hecho, la mayoría de
los expertos cree que sí. Lo que es seguro es que este texto se refiere al
abuso, no simplemente al sexo.
Como veremos más adelante, en las muchas referencias bíblicas al pecado
de Sodoma no hay preocupación alguna acerca de la homogenitalidad, pero sí
hay preocupación acerca de la dureza de corazón y del abuso. Aceptando que
la palabra "conocer" realmente tenga una connotación sexual aquí, lo que
está en cuestión es el abuso de un hombre hacia otro hombre, no
simplemente el sexo de un hombre con otro hombre.
El deber de la hospitalidad
¿Por qué Lot habría estado dispuesto a exponer a sus hijas a violación?
¿Por qué Lot se habría de oponer a que los del pueblo interrogaran y
abusaran de sus visitantes? Lot era un hombre justo o, como las Escrituras
dicen, un hombre correcto. Él hizo lo que era correcto, lo mejor que pudo.
De toda la gente de Sodoma, solo él tuvo la amabilidad de invitar a los
viajeros a pasar la noche.
En campo desértico, donde descansa Sodoma, quedarse afuera expuesto al
frío de la noche podría ser fatal. Así pues, una regla cardinal para la
sociedad de Lot era ofrecer hospitalidad a los viajeros. La misma regla
era una parte tradicional en las culturas semita y arábica. Esta regla era
tan estricta que nadie podía dañar siquiera a un enemigo a quien se había
ofrecido refugio para la noche. Así que, haciendo lo que era correcto,
siguiendo la Ley de Dios como él la entendía, Lot se negó a exponer a sus
huéspedes al abuso por parte de los hombres de Sodoma. Haberlo hecho
hubiera sido violar la ley de la sagrada hospitalidad.
El significado del sexo anal masculino
Si, además, los sodomitas querían sexo con los visitantes a su pueblo,
la ofensa contra ellos habría sido multiplicada. Puesto que forzar el sexo
entre hombres era una manera de humillarlos. Durante la guerra, por
ejemplo, además de vio-lar a las mujeres y sacrificar a los niños, los
vencedores a menudo sodomizaban a los soldados vencidos. La idea era
insultar a los hombres al tratarlos como mujeres. Así, la esencia de la
práctica del sexo anal masculino era la noción de que los hombres deberían
ser machos y que las mujeres eran inferiores, piezas de propiedad al
servicio de los hombres.
De hecho, a través de toda la historia occidental, una razón primordial
para oponerse al sexo anal entre hombres era que, supuestamente, su
práctica hacía a un hombre actuar como una mujer. San Juan Crisóstomo en
Oriente, San Agustín en Occidente en el siglo v y Peter Cantor en el xii,
declarados oponentes cristianos de la homogenitalidad, esgrimieron ese
argumento.
San Agustin escribió: "El cuerpo de un hombre es tan superior al de una
mujer como el alma lo es del cuerpo." Ser la parte activa era generalmente
más aceptado, pero ser la parte receptiva era considerado inhumano.
Evidentemente la objeción era más hacia que el hombre fuera afeminado a
que tuviera sexo con otro hombre.
El pecado de Sodoma
¿Entonces cuál era el pecado de Sodoma? Abuso y ofensa contra
extranjeros.
Insulto al viajero. Inhospitalidad hacia el necesitado. Este es el
meollo de la historia entendida en su propio contexto histórico. Cuando la
violación de un hombre a otro hombre se vuelve parte de la historia, la
ofensa añadida es abuso sexual, gran insulto y humillación en los tiempos
de Lot y en los nuestros. La historia completa y su cultura dejan claro
que el autor no estaba preocupado por el sexo en sí, y era irrelevante si
el sexo era hetero u homosexual. En lugar de sus huéspedes masculinos, sin
pensarlo dos veces Lot ofreció a sus hijas. El punto de la historia no es
ética sexual. La historia de Sodoma no trata más sobre sexo que de golpear
la puerta de alguien. En la historia de So-doma, ambos, el sexo y golpear
puertas son incidentales en relación con el punto principal de la
historia. El punto es abuso y asalto, en cualquier forma que éstos tomen.
Usar este texto para condenar la homosexualidad es usar mal este texto.
Jueces 19 cuenta otra historia que es un obvio paralelo a la
historia de Sodoma. Un Levita que viajaba con su sirviente y concubina
necesitaba refugio para la noche. Se sentó en la plaza del pueblo de
Gibea. Nadie le ofreció hospitalidad, excepto un extranjero que vivía en
ese pueblo.
Cuando todos estaban dentro, los hombres del pueblo asaltaron la casa y
demandaron tener sexo con el Levita. Al igual que Lot, el anfitrión
protestó: "No, mis hermanos, no actúen tan perversamente, pues este hombre
es mi huésped, no hagan cosa tan mala." El anfitrión ofreció a su hija
virgen a los hombres del pueblo, pero ellos no la quisieron. Luego el
Levita sacó a su concubina, y los hombres del pueblo la violaron durante
toda la noche. En la mañana ella yacía muerta en la puerta de la casa. En
castigo, todas las tribus de Israel reunieron un ejército y destruyeron el
pueblo de Gibea.
Claramente, la historia de la concubina del Levita es indiferente a
homosexualidad o heterosexualidad, como lo es la historia de Sodoma. Un
hombre o una mujer servirían como objetos sexuales igualmente válidos. Y
la violación en cualquier caso era igualmente atroz. La orientación sexual
no es el punto. De hecho, tampoco lo es el sexo. En ambas historias, el
asalto sexual sólo sirve para subrayar la perversidad de la gente del
pueblo.
La gente de Gibea y de Sodoma son condenados por su mezquindad,
crueldad y abuso. No la homosexualidad si-no la dureza de corazón es la
ofensa de Gibea y de Sodoma.
El entendimiento propio de la Biblia sobre el pecado de
Sodoma
Esa es la conclusión que sigue de una lectura crítica de la historia de
Sodoma. Pero en este caso particular el significado del texto es obvio a
partir de otras partes de la Biblia. La Biblia a menudo se refiere a la
historia de Sodoma y dice francamente cuál fue el pecado de Sodoma.
El profeta Ezequiel (16:48-49) sentencia el caso sencillamente: "Esta
fue la culpa de su hermana Sodoma: ella y sus hijas tenían orgullo, exceso
de comida y próspera tranquilidad, pero no ayudaron al pobre y al
necesitado."
El pecado de los sodomitas fue que ellos se rehusaron a hospedar a los
viajeros necesitados.
A algunas personas le gustaría ver homosexualidad en ese texto, y
señalan que la palabra "abominación" aparece a lo largo de este capítulo
de Ezequiel y aun en el verso 50, justo después del verso acerca de
Sodoma. Entienden esto como si se refiriera a la abominación de
Levítico 18:22: "No te acostarás con un hombre del mismo
modo que con una mujer; es abominación."
Pero en las Escrituras Hebreas la palabra abominación es usada para
referirse a muchas cosas. La abominación en cuestión aquí es el adulterio
y la prostitución de Jerusalén, y estas palabras son usadas
simbólicamente. No se refieren a actos sexuales sino a idolatría, a la
infidelidad de Israel hacia Dios, y al sacrificio de niños y al
crimen.
Aun cuando el verso 50 menciona cosas abominables y se refiere a
Sodoma, el verso 49 dice exactamente cuáles eran las cosas abominables en
este caso.
Dice claramente cuál era la perversión de Sodoma y el sexo entre
hombres no es mencionado. El capítulo 16 de Ezequiel trata claramente
acerca de otras cosas.
De acuerdo a Sabiduría 19:13, el pecado de Sodoma era un amargo
odio a los extraños y hacer esclavos de huéspedes que fueron
benefactores.
Recordemos que los extraños, los huéspedes, eran en realidad ángeles en
misión de Dios. El pecado fue tratarlos abusivamente. La referencia a
hacer esclavos de huéspedes puede remitir a la práctica común en esos días
en que el amo de una casa podía usar libremente a los esclavos para
propósitos sexuales. Pero, otra vez, la ofensa no estaba en tener
relaciones sexuales, ni siquiera en mantenerlos como esclavos, sino en
aprovecharse, rebajar y abusar de otros.
Hasta Jesús hace referencia a Sodoma y el tema es el rechazo a los
mensajeros de Dios:
Estos doce envió Jesús con las siguientes instrucciones:
...Cualquier pueblo o villa en la que entren, entérense de quién en
ella es valioso, y quédense ahí hasta el último momento... Si para alguien
no son bienvenidos, o alguien no escucha sus palabras, sacúdanse el polvo
de sus pies al dejar esa casa o pueblo. En verdad les digo que el día del
juicio será más tolerable para Sodoma y Gomorra que para ese pueblo.
(Mateo 10:5-15)
¿Cuál es la referencia en este incidente del Evangelio? No hay
referencia al sexo. Pero hay una clara referencia al rechazo de los
mensajeros de Dios.
El paralelo entre el Evangelio y So-doma es el corazón cerrado que
rechaza al extranjero, la perversidad que no recibirá a los heraldos de
Dios. Hay otras referencias bíblicas menos directas a Sodoma:
Isaías 1:10-17 y 3:9, Jeremías 23:14 y Zefania 2:8-11.
Los pecados enlistados en esos pasajes son injusticia, opresión,
parcialidad, adulterio, mentiras y alentar a los malhechores.
El adulterio es el único pecado sexual en esa lista, y aun en este caso
el sexo en sí mismo no es la preocupación. En la mentalidad del Testamento
Hebreo, el adulterio no es una ofensa contra una mujer ni contra la
intimidad del matrimonio ni contra los requerimientos inherentes del sexo.
El adulterio es una ofensa a la justicia. El adulterio ofende al hombre
a quien la mujer pertenece. El adulterio es el mal uso de la propiedad de
otro hombre.
La Biblia comúnmente usa a Sodoma como ejemplo de la peor maldad, pero
la preocupación nunca es simplemente el acto sexual. ¡Oh, cuánta estrechez
mental sería eso! La menor preocupación de todas es la de los actos
homogenitales.
El pecado de Sodoma hoy
Incluso Jesús entendió el pecado de Sodoma como el pecado de
inhospitalidad. Otros pasajes de la Biblia están ahí para subrayarlo. Aun
así la gente continúa citando la historia de Sodoma para condenar a la
gente gay o lésbica.
Hay una triste ironía en la historia de Sodoma cuando la entendemos en
su verdadero contexto histórico. La gente se opone y abusa de los hombres
homosexuales por ser diferentes, raros, extraños o, como dicen,
torcidos.
A las mujeres lesbianas y a los hombres gay simplemente no se les
permite encajar. Se les destina a ser forasteros, aliens,
extranjeros en nuestra sociedad. Sus familias los desheredan, se les
separa de sus hijos, se les despide de sus trabajos, se les echa de sus
departamentos o vecindarios, son insultados por figuras públicas,
denunciados desde el púlpito, envilecidos en la radio y la tv, y luego
golpeados en las escuelas y asesinados en las calles y en las regiones
rurales de nuestra nación (Estados Unidos, n. del e.). Todo esto se hace
en nombre de la religión y de la supuesta moral judeocristiana.
Tal perversidad es el mismísimo pecado del cual la gente de Sodoma fue
culpable. Tal crueldad es lo que la Biblia realmente condena una y otra
vez.
Así que aquellos que se oponen a la homosexualidad debido al supuesto
pecado de Sodoma, podrían ser ellos mismos los verdaderos sodomitas en el
estricto sentido de la Biblia.
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* Capítulo del libro What the Bible really says about
homosexuality (Lo que realmente dice la Biblia sobre la
homosexualidad), de Daniel A. Helminiak, publicado por Alamo Square
Press, New Jersey, EUA, 2000 (sin traducción aún al castellano).
Traducción de Javier Rosales Soto
Helminiak, un sacerdote católico romano, ha hecho lecturas cuidadosas
del conocimiento bíblico erudito sobre la homosexualidad. En tanto que nos
alerta a no interpretar las enseñanzas bíblicas como la última palabra en
ética sexual, enfatiza en la necesidad de un entendimiento adecuado de lo
que son las verdades bíblicas y concluye que la Biblia no provee bases
reales para la condena de la homosexualidad. Usando los estudios en Yale
de John Boswel ("Uniones del mismo sexo en la Europa premoderna",
Library Journal 7/94) y del profesor del seminario sobre Nuevo
Testamento L. William Countryman, entre otros, Helminiak examina la
historia de Sodoma (donde el pecado fue la inhospitalidad, no la
homosexualidad), la condena de Judas sobre el sexo con ángeles y cinco
textos —Levítico 18:22 y 20:13, Romanos 1:27,
Corintios I 6:9 y Timoteo 1:10—, todos los cuales, él
concluye, tienen que ver con algo más que meras relaciones homogenitales.
Creyendo que las traducciones de la Biblia que se utilizan son la
palabra infalible de Dios, algunos cristianos citan un puñado de sus
pasajes para justificar su condena a la homosexualidad. Pero el
conocimiento erudito bíblico moderno sostiene que las concepciones de
estos creyentes sobre dicha infalibilidad está cimentada inocentemente, ya
que las versiones traducidas de las escrituras originales en hebreo y
griego están llenas de problemas de interpretación. Algunos académicos van
más lejos y sostienen que los pasajes supuestamente antihomosexuales no
son condenas encubiertas a personas o actos homosexuales. Ciertamente, en
algunos casos, estos versos no se refieren en lo absoluto a la
homosexualidad; significan cosas muy diferentes para aquellos a quienes
fueron escritos, personas cuyas concepciones sociales sobre la sexualidad
eran inmensamente diferentes que las nuestras.
Helminiak provee convincentes y accesibles datos sobre estos hallazgos
revisionistas en los seis mayores pasajes de la Biblia y unas cuantas
referencias que parecen condenar la homosexualidad. La Biblia no condena
el sexo gay como lo entendemos hoy, concluye. Aquellos que buscan conocer
francamente si el sexo lésbico o gay es bueno o maligno... tendrán que
buscar la respuesta en otro lado...
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