| Latinoamérica - rodelu.net |
5 de febrero de 2006
|
Brecha
de Uruguay - 3 de Febrero de 2006
Ordene, presidente
El relevo de comandantes en la Armada y el Ejército
Samuel Blixen
Los dos flamantes
comandantes del Ejército y la Armada, teniente general Carlos
Díaz y vicealmirante Juan Fernández, que asumieron el
miércoles 1, reafirmaron la disposición de las dos armas de
continuar la línea de trabajo fijada por el Poder Ejecutivo en
materia de violaciones a los derechos humanos durante la
dictadura y de búsqueda de restos de desaparecidos. Ambos
ratificaron la postura de acatamiento total al mando superior
representado por el presidente de la República y la ministra
de Defensa. Pero advirtieron implícitamente que no se podrá
avanzar mucho más de lo logrado hasta ahora. Díaz, que
junto con el general Pedro Barneix dirigió la tarea interna
del Ejército en busca de información sobre el destino de los
desaparecidos, relativizó las posibilidades: “En vista de los
resultados obtenidos no existe necesidad de cambiar” la
orientación del trabajo, dijo, refiriéndose a los cuerpos
encontrados, aunque es evidente que ninguno de los restos
fueron hallados en función de la información brindada por el
Ejército. Díaz fue enfático en cuando a que es necesario
“pasar la página”, pero consultado sobre un eventual pedido de
perdón, afirmó: “A veces la palabra perdón se dice muy
ligeramente, hay que reflexionar mucho sobre el tema; yo
personalmente no sé si soy la persona indicada para pedir
perdón. Perdón a qué, ¿qué hice yo para pedir perdón? ¿Qué
hicieron mis subalternos?”, se preguntó. Por su parte, el
vicealmirante Fernández advirtió sobre las dificultades que
encontrará para profundizar en la obtención de información:
“Hasta ahora hay archivos que hemos querido encontrar y no
hemos podido”, debido a que “por sucesivas autoridades y por
directivas del Poder Ejecutivo, hace ya más de diez años, que
se fueron sacando de los archivos las personas que estaban con
un dossier por motivos ideológicos”. Fernández pareció tomar
distancia de la actitud de su antecesor, el vicealmirante
Tabaré Daners, cuyos informes elevados a la Presidencia
habrían sido “depurados” respecto del contenido elaborado por
sus subordinados: “Es necesario que haya colaboración de los
militares involucrados en la desaparición forzada de detenidos
durante la dictadura”, advirtió al ratificar la voluntad de
cumplir las directivas del mando superior. “Nosotros estamos
dispuestos a lo que el Poder Ejecutivo nos ordene. Todo lo que
se solicite será investigado. Las investigaciones nunca fueron
cerradas y, en la medida que nos pidan alguna otra
investigación a través del presidente de la República, vamos a
buscar. Lo que se pudo conseguir se informó, con las
dificultades que hemos tenido.” Fernández admitió que hubo
prisioneros en dependencias de la Armada cuya desaparición fue
denunciada, pero aclaró que hasta ahora no se sabe si eran
argentinos o uruguayos. La postura de acatamiento al mando
de los dos comandantes implícitamente remitía a las
iniciativas que el presidente Tabaré Vázquez adopte para
avanzar en el esclarecimiento del destino de los
desaparecidos. Respecto de posibles sanciones a los
responsables de violaciones a los derechos humanos, el
teniente general Díaz aclaró que ello corresponde a la
justicia. De sus declaraciones surgía la convicción de que la
tarea futura podría cumplirse con total normalidad, aunque el
mensaje del comandante saliente, general Ángel Bertolotti,
enviado desde Colombia, donde se repone de una operación, y
leído por el teniente coronel Gustavo Piotti, introdujo un
elemento nuevo, al reivindicar su tarea “en lo que se hizo y
en lo que se evitó”. En su mensaje, y en declaraciones a la
prensa, Bertolotti reveló que “hubo momentos difíciles: no en
todos los casos los tiempos y los hechos ocurrieron conforme a
las disposiciones adoptadas. Hubo aciertos, errores,
ansiedades, incomprensión, solidaridades no esperadas, apoyos,
incertidumbres; todo este año fueron luces y sombras que
ustedes sabrán comprender ante mi confesión de labor no
concluida, pero que brindó las primeras bases de un
relacionamiento institucional impostergable para la nación”.
Al parecer Bertolotti se refería a los planteos y eventuales
insubordinaciones que estallaron en el Ejército cuando comenzó
a aplicarse la nueva política de derechos humanos ordenada por
Vázquez. Los discursos de los dos nuevos comandantes
hicieron especial hincapié en los problemas profesionales que
las armas deberán superar. Fernández anunció su disposición a
lograr que la Armada incremente su participación en las
operaciones de paz, y Díaz anunció que se propone adecuar al
Ejército en materia tecnológica. La ausencia en los actos de
los generales Hebert Fígoli y Ricardo González, quienes en las
próximas horas solicitarán el pase a situación de retiro, no
tendría relación con la política de derechos humanos y se
interpreta como una manera de manifestar su disconformidad con
la designación del nuevo comandante Díaz.
|