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5 de febrero de 2006

La Nación de Chile - 5 de febrero de 2006

El presidente de EEUU reconoce una “adicción al petróleo”

A Bush se le agotan las pilas

No convenció a nadie. Su discurso a la nación, con propuestas de apoyo a las energías alternativas, ha recibido críticas de los ecologistas y los neoconservadores. Y su popularidad sigue bajando.

Jim Lobe
La propuesta del Presidente de EEUU, George W. Bush a favor de las energías limpias fue acogida el miércoles con poco entusiasmo por los analistas, quienes describieron el discurso como inusualmente tímido.

En tanto que los ecologistas, que celebraron su descripción del problema energético de Estados Unidos como una “adicción al petróleo”, señalaron que la solución propuesta, un aumento de un 22 % en la investigación de energías limpias, no satisface las necesidades actuales.

Además, manifestaron su profunda decepción al constatar que durante el discurso de una hora ante la nación y el Congreso, el Presidente ni siquiera mencionó el calentamiento global causado por la combustión de petróleo y otros combustibles fósiles. Estados Unidos, uno de los dos países industrializados que no han ratificado el Protocolo de Kioto destinado a reducir las emisiones de gases invernadero, emite un 25% del total mundial.

“Cuando se omite por completo el principal desafío, o sea el calentamiento global, los planes simplemente no son creíbles”, señaló Steve Cochran, portavoz de Environmental Defense. “Las declaraciones de anoche fueron lamentablemente insuficientes”, afirmó el “New York Times” en un mordaz editorial publicado el miércoles exclusivamente destinado a destacar la incapacidad del Mandatario para abordar el tema en forma seria.

Discurso fome

Bush, con niveles de popularidad muy por debajo de los que tenían Ronald Reagan y Bill Clinton en momentos comparables de sus segundos mandatos, dedicó la primera parte de su discurso a la “guerra contra el terror” y ofreció una segunda parte inusualmente modesta en cuanto a tono, sustancia e incluso a estilo de oratoria.

“Este es el primer discurso de Estado de la Nación que recuerdo tras el cual el Presidente ha concluido la sesión debilitado en lugar de fortalecido”, escribió Ryan Lizza, veterano analista político, para “The New Republic”.

“Reprochado. Cuidadoso. Modesto”, fue como el analista político Robert Brownstein, de “Los Angeles Times”, describió el discurso. Según Brownstein, “la prudente agenda” delineada por Bush “parecía menos destinada a transformar el debate político que a ayudar a [los republicanos] sobrevivir un entorno político hostil” previo a las elecciones al Congreso, programadas para noviembre.

En este contexto, sus propuestas relativas a la energía, las cuales se suponía iban a ser audaces y de largo alcance, fueron un anticlímax. “Tenemos un problema grave: Estados Unidos tiene una adicción al petróleo, el cual a menudo se importa desde lugares inestables del mundo”, declaró Bush, y agregó que por medio del desarrollo de tecnologías alternativas se propone “reemplazar más de un 75% de nuestras importaciones de petróleo provenientes del Medio Oriente para 2025”.

Tras recordar que el Gobierno ha invertido casi 10 mil millones de dólares en el desarrollo de fuentes de energía alternativa en los últimos cinco años, Bush anunció la “Iniciativa de energía avanzada” que, una vez autorizada por el Congreso, incrementaría la inversión del Departamento de Energía en unos 300 millones de dólares en el año fiscal 2007. Un asesor del Congreso señaló que esos 300 millones son equivalentes a lo que Washington actualmente gasta en sus operaciones en Irak durante un período de dos días.

Energías alternativas

La Casa Blanca informó que el aumento sería distribuido para el desarrollo de “etanol celulósico”, un combustible producido de los desechos agrícolas; las tecnologías de carbón limpio; energía solar; energía eólica; híbridos para vehículos motorizados, y el desarrollo de células de combustible de hidrógeno.

Steven Pearlstein, columnista del “Washington Post”, expresó una opinión particularmente sardónica de las propuestas de Bush: “¿Hay alguien que realmente crea que un Presidente y un vicepresidente que se hicieron ricos a partir de sus vínculos con la industria del gas y el petróleo y presidieron la más grande transferencia de riqueza desde los consumidores a la industria jamás vista en la historia del hombre, nos llevarán más allá de una economía basada en petróleo hacia una basada en chips de madera, tallos o pasto perenne?”, refiriéndose a la descripción que hiciera el Presidentede las fuentes de etanol celulósico.

La intención de Bush de reducir las importaciones de Medio Oriente fue recibida con desdén incluso por sus aliados neoconservadores. Ellos han afirmado que el impacto sobre los precios creado por las demandas de crudo de Washington es lo que fortalece y enriquece a los exportadores del Medio Oriente, lo que, en su opinión, contribuye, directa o indirectamente, a los movimientos islámicos radicales que amenazan a Estados Unidos e Israel.

En vísperas del discurso de Bush, la empresa líder mundial de energía, Exxon Mobil, informó ganancias de 36 mil millones de dólares el año pasado, lo que marca un récord histórico para una empresa estadounidense. Éstas fueron el resultado de precios sin precedentes para el petróleo y el gas, además de generosas exenciones tributarias y otros subsidios fomentados por Bush y el Congreso, con una mayoría de republicanos. LND

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