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5 de febrero de 2006
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El Periódico
de Catalunya - 4 de febrero de 2006
¡Qué bonita es la libre expresión!
Josep Pernau
En todo el mundo crece el tsunami de protestas
islamistas por la publicación de las polémicas caricaturas del
profeta Mahoma. Aparecieron primero en un diario danés
y después las ha reproducido la prensa de muchas ciudades
europeas. ¿Qué se quiere demostrar? ¿Lo bonita que es la
libertad de expresión y lo liberales que somos? El ejemplo no
tendrá seguidores en el islam, que es donde interesa. Es
exhibicionismo de liberalidad, que no sirve de nada si no se
practica cada día con los temas más próximos que llegan a una
redacción. Que compruebe cada medio que ha publicado los
polémicos dibujos si no ha aplicado alguna vez la autocensura
en el tratamiento periodístico de problemas locales y
nacionales. Primero hay que ganar la libertad en la propia
casa y después apoyarla solidariamente en el resto del
mundo. El primer ministro danés, señor Fogh, ha
tenido que dar explicaciones al islam, y lo mismo han tenido
que hacer las autoridades de muchos países. Mahoma dejó
escrito en el Corán que pecaría el que reprodujera
artísticamente el cuerpo humano y es en nombre de este
precepto que los dibujos publicados han sido interpretados
como blasfemos en las mezquitas del mundo. La norma puede
parecer ridícula, pero lo mismo pueden decir los creyentes de
Alá de las reglas de otras religiones, sin que haga falta
señalar determinadas prácticas. El respeto es la única manera
de que los creyentes de los dioses puedan convivir. El
ejemplo de la superliberal Escandinavia y Europa no sirven en
el camino del aperturismo de las mentes. La lucha por la
libertad de expresión más eficaz es la que empieza en la
propia sociedad mahometana, con toda la solidaridad de Europa.
El indio Salman Rushdie y el marroquí Alí
Lmrabret son un ejemplo.
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