Mauricio Otero Mauricio Otero - rodelu.net
12 de febrero de 2006

Nuevo gobierno y la cultura

Mauricio Otero

Democratizar la cultura: para todos: como derecho humano, el Estado propenderá a que existan los medios para que nos expresemos en igualdad, creando el soporte natural que una disciplina requiere y cuya creatividad y emprendimiento no puede encontrar limitantes de tipo alguno. El chileno debe pronunciarse libremente, sin discriminación de ningún tipo (clase, sexo, raza, credo). El Estado velará por que el ciudadano se faculte y manifieste su arte, dotando a cada rincón de la nación de los bienes culturales, libros, filmes, videos, música, artes plásticas, teatro, etc., gozando o produciendo sin que el factor dinero condicione. Una cultura con todos. Una nación que a su vez no privilegie ni tenga favoritismos políticos. Deberán existir los medios para canalizar y el gobierno dará las ayudas para que la población no se frustre, concretando políticas culturales que alienten la inversión y el emprendimiento, como fomento desde el tesoro público, privado o mixto, con facilidades y libre de intereses e impuestos. La cultura es un bien nacional que nace espiritual y en ese sentido se debe implementar la formación de editoriales cooperativas y estatales o mixtas, en cuya función deberá existir la absoluta transparencia que dé garantía de obrar por el bien común y particular, porque el artista no es peyorativamente solo ni colectivo, un poeta, v. g., escribe su obra pero su deleite corresponde a públicos. De modo que deberá el gobierno asistir a todo chileno en condiciones de producir arte a su libre acceso y difusión, sin cuoteos. Es decir, en igualdad de condiciones, por el derecho de ser un ciudadano. El Estado vigilará que se cumpla, liberando de impuestos a los productores culturales y su industria, adquiriendo los bienes para que la gente lo disfrute. Cultura es una forma de vida, comunitaria y personal, no es posible entonces que existan favoritismos ni parcelas de agrado de vanidades del elegido del momento.

A su tiempo, el país situará su producción estética a nivel internacional, promoviendo la difusión y libre tránsito con todos los países, sin obstáculos de valor, donde el mercado no intervenga sino en tratos libres y con el respaldo estatal, en un mundo globalizado que requiere entenderse y gozar de ella sin fronteras ni censura. El dinero no puede ser restrictivo para que un habitante no goce de esos bienes, de modo que se necesita de una política artística abierta en todo el territorio.

El artista por su sola condición y demostrando generar cuenta el derecho a vivir de su arte o que le faciliten las formas de concretarlo, de manera de no frustrarse ni enfermarse espiritualmente, pues es sensible y si no puede, ello trae la desesperanza.

Mauricio Otero
otero.mauricio@gmail.com

 
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