Latinoamérica - rodelu.net
11 de febrero de 2006

Brecha de Uruguay - 10 de febrero de 2006

Brasil

La candidatura de Lula en ascenso

Apenas arrancó el año 2006 el país empezó a vivir con intensidad la campaña política para las elecciones de octubre. La principal sorpresa es el buen desempeño de Luiz Inácio Lula da Silva, que recupera buena parte de la popularidad perdida en 2005.

Mário Augusto Jakobskind
desde Rio de Janeiro
Las más recientes encuestas, realizadas a principios de febrero, revelan que el “infierno astral” del presidente Lula está quedando atrás, a tal punto que el 36 por ciento de los entrevistados considera buena su gestión, lo que indica que ha recuperado los índices previos al escándalo del mensalão y del inicio de las investigaciones parlamentarias sobre corrupción en el gobierno.
Las encuestas revelan que Lula ganaría a todos sus adversarios menos al alcalde de San Pablo, José Serra, del Partido Socialdemócrata (psdb). Lula conseguió reducir la ventaja de Serra en segunda vuelta de 14 a sólo ocho puntos. En la primera vuelta se registra un empate técnico. La duda es si el presidente conseguirá mantener los índices actuales hasta octubre. En este punto las opiniones están divididas, aunque todos reconocen que ahora la tendencia favorece a Lula.
Para muchos analistas el ascenso de Lula es sorprendente. Según la oposición, la continua aparición del presidente en los medios puede ser una explicación. Pero otro factor importante parecen ser los planes asistenciales del gobierno, como Bolsa Familia, ya que el mayor crecimiento de Lula se registra entre la franja más pobre de la población.
Al parecer, las sucesivas denuncias de corrupción involucrando a políticos del pt, no comprobadas totalmente, se convirtieron en rutina cansando a la opinión pública. El centro de las denuncias se trasladó del Ejecutivo al Legislativo, donde varios diputados están enfrentando procesos de suspensión de sus derechos políticos, acusados de quebrar el decoro parlamentario y de corrupción.
Han surgido también nuevas denuncias que involucran a políticos del psdb y del derechista pfl, justamente los partidos que se mostraron más indignados en acusaciones contra el pt. La más reciente acusa al alcalde José Serra y al gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, otro precandidato del psdb, de haber financiado sus campañas electorales de 1998 con dinero público procedente de la estatal eléctrica Furnas. Varias decenas de nombres del psdb estarían en la lista.
La divulgación de la encuesta de Data-Folha provocó una escalada de declaraciones. El ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien aseguró varias veces que no pretende presentarse como candidato a la presidencia, subió el tono al afirmar que “la ética del pt es robar”. Aseguró que Lula “es muy ingenuo como para ser presidente”, y si no fuera ingenuo entonces “sabía de la corrupción, lo que es aun peor”.
Ricardo Berzoini, diputado y presidente del pt, anunció que su partido llevará a juicio a Cardoso por calumnia y difamación. El ministro de Justicia, Marcio Thomas Bastos, que no pertenece al pt, dijo que el ex presidente sólo ve corrupción “en los otros”, una forma elegante de decirle que se fije en lo que sucede en su partido.
En su última aparición en tevé Cardoso intentó vender la imagen de estar por encima del bien y del mal, y llegó a admitir que pudo haber existido compra de votos cuando el parlamento modificó la legislación para admitir su reelección, pero aseguró no saber nada de eso y lo consideró un hecho de escasa importancia.

EL AJEDREZ POLÍTICO

La derecha brasileña quiere volver al gobierno. El psdb y el pfl volvieron a aliarse, y probablemente lo hagan detrás de la candidatura de Serra. No se descarta, en tanto, que Alckmin termine siendo el candidato de la oposición. Está acusado de mantener vínculos con el Opus Dei, fue coordinador del proceso de privatizaciones del estado de San Pablo y recibió el apoyo incondicional de los industriales agrupados en la fiesp. El crecimiento de Serra en las encuestas parece haberle restado chances, pero las dudas entre ambos candidatos se despejarán recién en marzo.
En lo fundamental, ambos partidos pretenden mantener la actual política económica y profundizar algunos aspectos como las reformas laboral y sindical, y aun privatizar algunos sectores como el bancario, en particular el Banco do Brasil y la Caixa Econômica Federal. Quizá también estén dispuestos a profundizar la privatización de Petrobras iniciada bajo el mandato de Cardoso, que ya tiene el 60 por ciento de las acciones en manos de inversionistas extranjeros.
Disputando la misma área, pero con diferentes matices, aparece el pt,que viene mostrando mayor activismo que en los tres años del gobierno de Lula. El presidente aprovecha todas las ocasiones para enfatizar sobre los logros de su gobierno, entre los que destaca el plan Bolsa Familia y el pago anticipado de la deuda con el fmi.
En materia de política económica el gobierno de Lula no presenta grandes diferencias con el de Cardoso, aunque ha puesto más énfasis en la cuestión social y no ha realizado privatizaciones. Los dirigentes del pt recuerdan permanentemente estas diferencias. Para los más escépticos, en tanto, la próxima presidencia, sea de Lula o de algún candidato del psdb, continuará en sintonía con las exigencias de los organismos internacionales. Es posible que Lula decida incluso profundizar las reformas, sobre todo la laboral y la sindical, consideradas por muchos como contrarreformas que representarán la pérdida de conquistas de los trabajadores.
En el otro polo político se encuentran, teóricamente al menos, los que defienden el llamado modelo nacional-desarrollista, que busca un fortalecimiento del mercado interno y una política de crecimiento con énfasis en el capital productivo. En esa franja estarían el pmdb y partidos pequeños como el pdt (laboristas) y el pps (ex comunistas). Sin embargo, en los hechos el candidato más probable del pmdb, el ex gobernador de Rio de Janeiro Anthony Garotinho, fue el único político brasileño en acudir a la primera asunción del presidente republicano George W Bush, por tener vínculos personales con la familia. Garotinho, vinculado a la Iglesia Presbiteriana, ha criticado con dureza la política económica de Lula prometiendo cambios; pero en su gestión como gobernador intentó sin éxito privatizar la compañía estatal de agua.
El pmdb es un frente de varias tendencias, en su mayoría conservadoras y corporativas, y está profundamente dividido entre los defensores de una candidatura propia y los que prefieren aliarse al pt. Germano Righoto, gobernador de Río Grande del Sur y otro de los precandidatos a la presidencia por el pmdb, al igual que el ex presidente y senador José Sarney o el senador Renan Calheiros, que preside el Senado, prefieren que su partido lleve un candidato a la vicepresidencia en la fórmula de Lula. Esta tendencia puede fortalecerse y facilitar el crecimiento del actual presidente.
El pdt, creado por el fallecido Leonel Brizola, es también un buen ejemplo de contradicciones. Su principal precandidato es el senador Cristovam Buarque, quien cuando integraba el pt defendió la permanencia del ministro Pedro Malan al frente del Ministerio de Hacienda del nuevo gobierno. Afirma que no hay alternativas a la política económica de Lula, por no mencionar sus vínculos personales con el megaespeculador George Soros y su amistad con Bill Gates.

LA IZQUIERDA DE LA IZQUIERDA

El bloque más a la izquierda, a diferencia de lo sucedido en 2002, está dividido. El psol, formado por disidentes del pt, que defiende una opción socialista, postulará a la senadora Heloisa Helena a la presidencia. Ésta ha sido muy dura con el actual gobierno y se destacó por las críticas en el parlamento contra los ex dirigentes petistas acusados de corrupción. Su partido puede ser el fiel de la balanza en un eventual balotaje si, como aseguran las encuestas, alcanza el 10 por ciento de los votos en la primera ronda. Sin embargo, apenas una pequeña fracción de esos potenciales votantes estaría dispuesta a votar a Lula en un balotaje para evitar el “mal mayor”, ante la posibilidad de que triunfe la derecha.
Por otro lado, desde la izquierda social que en 2002 apoyó a Lula, en particular los sin tierra, que son el mayor exponente del movimiento social, se viene alertando a sus militantes en el sentido de que los cambios en Brasil no pasan necesariamente por la vía institucional. Para ese sector, más allá de quién triunfe en octubre, lo más importante es relanzar la movilización social. Sus principales dirigentes creen que antes o después se registrará un ascenso de los movimientos como está sucediendo en América Latina, lo que será un factor determinante para conseguir las verdaderas reformas por las que pugnan. La izquierda social está dividida entre el voto nulo y el apoyo a Lula en una segunda vuelta, “tapándonos la nariz para evitar que la derecha más radical tome las riendas del poder”, como señalan sus dirigentes.
En este cuadro, en el que prevalecen los candidatos sobre los proyectos, se está desarrollando una campaña salvaje por la sucesión de Lula, que aunque aún no comenzó oficialmente ya está ganando las calles. Salvo eventuales sorpresas, la campaña seguirá polarizada entre el pt y la derecha del psdb-pfl.

 
LATINOAMERICA