QUIEN LE CONVINO explotar las malditas 12 caricaturas blasfematorias del
profeta Mahoma cuatro meses más tarde de su publicación, el 30 de septiembre en
el Jyllands-Posten, lo cual ha desembocado en un oleaje de violentas
protestas islámicas, unas comprensivamente espontáneas, otras vilmente
manipuladas?
LAS PROTESTAS SE exacerban en el caldo de cultivo del "choque de las
civilizaciones" del racista y fundamentalista anglosajón Samuel Huntington, del
recrudecimiento de las guerras en Irak y Afganistán, de la desestabilización de
Siria, Líbano, Jordania y Egipto, de la escalada de la "guerra diplomática"
contra Irán, y en sincronía con el documento sobre la Larga guerra del
Pentágono.
COMO DIRIA EL filósofo francés René Girard, tal sería el holograma de la
"ruta antigua de los hombres perversos", que revela a "quién" le convino
desencadenar la muy previsible orgía de violencia literaria y callejera.
DINAMARCA, QUE HA rechazado al euro (como Gran Bretaña), parecería el país
menos apto para emprender una nueva cruzada de corte vikingo, con su exigua
población de más de 5 millones de habitantes (frente al océano demográfico
islámico de mil 500 millones), de los cuales 95 por ciento pertenecen al credo
luterano y un 3 por ciento al Islam doméstico.
EL PAIS ESCANDINAVO, patria del incomensurable filósofo humanista Soren
Kierkegaard, posee uno de los niveles más altos de vida del mundo, pero ha sido
arrastrado al "choque de las civilizaciones" tanto por la "mano invisible" del
quebrado neoliberalismo global como por la ultrajante actitud de su fanático
primer ministro triplemente neoliberal, ultraconservador y archibélico Anders
Fogh Rasmussen, quien apoyó la invasión ilegal anglosajona a Irak (donde envió
un ridículo número de soldados a Basora, junto a los británicos, para no variar)
y preside un gobierno de corte thatcheriano-bushiano en coalición con el
xenófobo y neofascista Partido del Progreso (sic). ¡Vaya beldad!
LA OPOSICION DANESA de la Social-Democracia, infinitamente más civilizada, ha
criticado severamente la conducta de Fogh Rasmussen, al haber dañado la posición
política y diplomática del país cuando rechazó reunirse con 11 diplomáticos
islámicos 20 días más tarde de concretada la blasfemia.
PERO, ¿QUIEN ES Flemming Rose, "editor cultural" del periódico danés
Jyllands-Posten, que desató la publicación caricatural? El investigador
Christopher Bollyn, de American Free Press ("La prensa europea provoca a los
islámicos para inflamar el choque de las civilizaciones", 3/2/06), afirma que el
israelí-danés Fogh Rasmussen mantenía fuertes vínculos con Ariel Sharon y el
fundamentalista israelí-estadunidense Daniel Pipes. Cita una declaración a la
BBC del profesor Mikael Rothstein, de la Universidad de Copenhague, quien
fustigó que "agentes de cierta persuasión" (sic) se encontraban "detrás de la
afrenta egregia al Islam con el fin de provocar". Bollyn asevera que el "agente
clave" es Flemming Rose, el "editor cultural" del diario danés. Comenta que
The International Herald Tribune (propiedad de The New York
Times), que reportó las caricaturas injuriosas el primero de enero, hizo
notar que aún el "libre expresionismo" de Rosen "tenía sus límites cuando se
trataba de criticar a los líderes sionistas y sus crímenes", al confesar que
"nunca publicaría una caricatura de Ariel Sharon estrangulando (sic) a un bebé
palestino, porque pudiera ser tomado como racismo". Sin comentarios.
FLEMMING ROSE HABIA viajado a Filadelfia en octubre de 2004 a visitar a
Daniel Pipes, uno de los más feroces neoconservadores del unilateralismo
bushiano, de quien luego hizo un panegírico ditirámbico. Pipes, furibundo
islamófobo, profesa la teoría peregrina de que la paz en Medio Oriente solamente
será instaurada con una "victoria total de Israel", y fue nombrado en abril de
2003 al consejo del Instituto de la Paz (sic) de EU, centro apadrinado por el
Congreso para la "resolución pacífica de los conflictos internacionales". ¡Qué
buena broma de Baby Bush!
EL MISMO JYLLANDS-POSTEN había rechazado hace tres años publicar
caricaturas que desacralizaban a Cristo porque "no eran divertidas (sic) y
podían ser ofensivas (sic) para los lectores" (The Guardian, 6/2/06). Las
caricaturas de Mahoma no son nada "divertidas", sino explosivas. No hay que
perder de vista que, en términos teológicos, la Iglesia luterana de Dinamarca es
tan iconoclasta como el Islam.
EXACTAMENTE CUATRO MESES después de la publicación sacrílega del
Jyllands-Posten, las caricaturas que describen a Mahoma como lanzador de
bombas y pedófilo (sic) fueron publicadas el mismo día con evidente motivo
inflamatorio a lo largo y ancho de Europa, a lo que comenta Christopher Bollyn:
"el timing sugiere que la respuesta fue coordinada por una mano oculta".
Pero, ¿qué tiene de "oculta", por favor?
ES MAS EXPLICITO el feroz portal Wayne Madsen Report (WMR, 5/2/06): "los
neoconservadores usan a Dinamarca como su más reciente instrumento para impulsar
el choque de las civilizaciones", con el fin de "llevar a una sangrienta
confrontación militar entre Occidente y el Islam". Cita el concierto de los
multimedia neoconservadores que se deleitó con las orgías de violencia
que culminaron en deplorables incendios y actos vandálicos en las sedes
diplomáticas de Dinamarca (y otros países europeos) con el fin de exhibir el
lado oscuro del Islam y su publicitado salvajismo intrínseco: Fox News (que, por
cierto, ya se convirtió en el mayor centro mexicanófobo de EU), The
New York Sun, y los periódicos anglosajones propiedad del Grupo Fairfax de
Australia, "vinculado financieramente con el criminal convicto lord
Conrad Black, de la corporación Hollinger", propietaria a su vez de The
Jerusalem Post y del británico The Daily Telegraph, cuyo directivo es
el súper halcón israelí-estadunidense Richard Perle.
WMR REMEMORA QUE los televangelistas fundamentalistas cristianos Pat
Robertson y Jerry Falwell ya habían blasfemado al profeta Mahoma. Concluye que
los neoconservadores son tan peligrosos como los terroristas islámicos, por lo
que "deben ser detenidos como un peligro para la seguridad pública".
Absolutely!
¿NO HUBIERA SIDO mejor para la imagen global del Islam, deteriorada por sus
peores enemigos, haber realizado manifestaciones pacíficas de legítimo repudio?
Lo que ganaron por un lado como víctimas lo perdieron por el otro como
piromaniacos vandálicos.
NO PODIA FALTAR la vil explotación por la satrapía alawita siria en Líbano,
donde las hordas jihadistas profanaron dos iglesias católico-maronitas de
Beirut (An-Nahar, 6/2/06). ¿Qué tuvieron que ver los católicos-maronitas
libaneses con la blasfemia a Mahoma por los luteranos e israelíes daneses? Nada.
Pero lo que Siria busca es impedir la recuperación de Líbano y socavar la nueva
influencia occidental. En eso desemboca justamente el choque de civilizaciones:
en el paroxismo de la irracionalidad y la bestialización humana.
LOS EUROPEOS ILUSTRADOS han escudriñado la dimensión mimética y mediática de
la violencia vinculada a la religión desfigurada. René Girard demuestra cómo
opera el "mimetismo" en la vinculación de la "violencia y lo sagrado" y Hermann
Broch, en su excelsa "teoría del deliro de las masas", exhibe las epidemias de
opinión expandidas por poderosos estímulos externos, que en la actualidad son
magnificadas por los multimedia propiedad del Moloch bélico y sus veneradores,
los neomoabitas, es decir, los necrófilos neoconservadores straussianos.
QUEDA CLARO QUE la "libertad de expresión" se encuentra más en la propiedad
catastral de los medios que en su difusión selectiva.
TODAS LAS CIVILIZACIONES plurales del mundo corren grave peligro. Si no se
desea recorrer de nuevo la "ruta antigua de los hombres perversos", se debe
abolir cualquier tipo de fundamentalismo como fenómeno antropofágico, para así
trascender al justo medio armónico del más creativo y humanista "Diálogo de las
Civilizaciones", que evoca el respeto a la alteridad compartida y el derecho a
ser ecuménicamente diferentes en la biosfera común, como sublime expresión
natural de la diversidad de todas las especies de la creación. El pecado capital
ontológico del necrófilo fundamentalismo es que atenta contra la biodiversidad
que resguarda los genes de la humanidad del futuro.