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17 de febrero de 2006
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Brecha
de Uruguay - 17 de febrero de 2006
Conflicto con Argentina
Un clima de terror
La disputa entre Argentina y Uruguay continúa sin
destrabarse. En el ambiente de “unión nacional” que aquí
reina, los opositores a la construcción de las plantas de
celulosa encuentran cada vez menos espacio. Para peor, el
gobierno prepara un ajuste a la ley de indeseables de 1936 que
se podría haber aplicado a los activistas de
Greenpeace.
Sergio Israel
Todo
indica que Argentina y Uruguay deberán encontrar una fórmula
más o menos digna que les permita salir de la espiral de
enfrentamientos que tienen como eje la instalación de las
plantas de celulosa en Fray Bentos y como telón de fondo los
trancazos que padece la integración regional. Pero que sean
los jueces del Tribunal Internacional de La Haya, los obispos
del Vaticano o incluso la Academia de Ciencias de Venecia,
como propuso en su momento el premio Nobel de la Paz argentino
Adolfo Pérez Esquivel, los que decidan el conflicto, estaría
demostrando, entre otras cosas, que la integración regional
está casi en coma. Quienes consideran que la extrema
tensión debería descomprimirse en algún momento con un acuerdo
entre ambos mandatarios (que deberían verse en Santiago de
Chile el 11 de marzo) apuestan a que, de este lado del río,
operadores como el secretario de la Presidencia, Gonzalo
Fernández, o la senadora socialista Mónica Xavier puedan ir
preparando el terreno para que la eventual cumbre tenga
éxito. Pero por el momento cada uno se mantiene en sus
trece. Uruguay no parece dispuesto a suspender ni siquiera por
un día la marcha de las obras de Botnia en Fray Bentos,
mientras en Argentina el gobierno nada hará para impedir que
los manifestantes de la provincia de Entre Ríos levanten el
bloqueo de los puentes entre ambos países (ahora no sólo está
cortado el que une a Fray Bentos con Gualeguaychú sino el de
Paysandú-Colón). El discurso que pronunció esta semana ante
el Congreso de su país el canciller argentino Jorge Taiana
(véase nota adjunta de Fabián Kovacic) aclaró por completo,
por si aún había dudas, que la interpretación que hace Buenos
Aires de las negociaciones desarrolladas en los dos últimos
años para la instalación de las plantas es muy diferente a la
uruguaya. El lunes 13 el presidente Tabaré Vázquez envió
una carta a su par Néstor Kirchner solicitando el
levantamiento de los piquetes que afectan seriamente a la
economía uruguaya, aunque al cierre de esta edición no se
conocía respuesta alguna y en el gobierno tampoco la
esperaban. En este contexto, trascendió ayer jueves que el
gobierno uruguayo enviará al Parlamento un proyecto de ley de
ajuste de la vieja ley de indeseables (esa que fuera aplicada
por ejemplo contra activistas obreros europeos en los años
treinta) que permitiría expulsar a eventuales manifestantes
extranjeros que llegasen al territorio nacional para, por
ejemplo, “alterar el orden público” o entrometerse en los
asuntos internos del país. En declaraciones publicadas por el
diario El Observador, el ministro interino del Interior, Juan
Faroppa, puso como ejemplo de “nuevas causales” de “alteración
del orden público” las manifestaciones contra las plantas de
celulosa realizadas por activistas de Greenpeace, esos a los
que el 15 de enero el presidente Tabaré Vázquez tratara de
“patoteros”. Según Faroppa, los detalles de la norma serán
definidos por la Presidencia de la República.
DISCURSO ÚNICO
En un marco en el que el sistema político aparece casi
como un solo hombre detrás de Vázquez y los editoriales de la
prensa conservadora lo apoyan como nunca, a los ambientalistas
y otros opositores a las papeleras y al “modelo forestal” les
cuesta cada vez más hacerse oír. Grupos como Guayubira o el
Movides de Fray Bentos se quejan de que ocupan cada vez menos
tiempo de antena o espacio en la prensa y sostienen que han
comenzado a padecer las presiones ejercidas desde el
poder. El jueves 2 el maestro Gonzalo Abella, que rechaza
la construcción de las plantas de celulosa, fue invitado a
hablar por segunda vez en radio Imparcial sobre temas
ambientales. En una de las tandas, la periodista Lilián Gallup
volvió con la cara desencajada y le dijo que la directora de
la emisora le había reprochado haber llevado a “ese hombre que
habla contra las plantas de celulosa cuando el gobierno había
pedido expresamente colaboración en las radios en una cruzada
nacional”. Luego fue muy difícil hablar del tema, y cuando
entraron llamadas del público la periodista hacía largas
introducciones tomando distancia. Otro episodio: la
“proscripción” de que fue objeto el ingeniero, productor rural
y periodista César Vega, animador del programa Del agro en
1410 am Libre. Vega, conocido opositor a las plantas de
celulosa y al “modelo forestal”, había sido invitado a
participar de una charla sobre el tema que se desarrollaría el
miércoles 14 en la Coordinadora B del Frente Amplio (Juan
Paullier y Maldonado). La charla tuvo lugar, pero a Vega se lo
“desinvitó” y no hubo debate ni preguntas en voz alta. El
Partido Socialista tiene previsto para este fin de semana un
encuentro regional titulado “Cumpliendo con el país
productivo”. Uno de los temas centrales será el de las plantas
de celulosa, pero sólo fueron invitadas autoridades de
gobierno nacionales o locales. Cuando BRECHA le preguntó al
secretario general del ps, Eduardo Fernández, si se
escucharían opiniones críticas, éste contestó extrañado:
“¿Acaso debemos invitar al enemigo a nuestra casa?”. De
este marco chovinista no pudo escapar siquiera el
pronosticador del tiempo de Canal 10 quien, en una de sus
bromas habituales, dijo esta semana que en el río Uruguay
apareció una especie nueva, el “ambientalitus
rompecocus”.* * En el oficialismo algunas voces
–tibiamente– críticas intentan hacerse paso. Esta semana se
conoció un informe del Centro Artiguista por los Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, vinculado al mpp, que
estaba sepultado debajo de otros papeles, en el cual se
formulan moderadas observaciones al “modelo forestal” definido
años atrás y no cuestionado por el actual
gobierno. Consultas El martes 14 se realizó en el
ambiente primermundista de la Torre de los Profesionales la
instancia prevista por la Corporación Financiera Internacional
(CFI) del Banco Mundial en la cual la sociedad civil tenía
posibilidad de expresar sus opiniones y formular preguntas. El
grupo ambientalista uruguayo Guayubira y la Multisectorial,
que se oponen a las plantas, decidieron no participar,
manifestaron en la puerta y entregaron un documento donde
cuestionan la imparcialidad del trabajo de la consultora que
produjo el informe para el banco. En sentido opuesto, el ex
ministro de Industria y de Turismo Pedro Bordaberry comparó
las plantas con los juegos olímpicos, aludiendo a la
infraestructura de primer nivel que dejarían en la
zona. Una consulta pública similar tuvo lugar ayer jueves
en la capital argentina. La clase obrera entre el ambiente
y el laburo Los sindicalistas de la construcción y de la
metalurgia no la tienen fácil. En dos industrias fuertemente
golpeadas por el desempleo y la crisis, el anuncio de la
llegada de empresas de producción de celulosa que en los
momentos pico de labor podrían emplear hasta a 6 mil personas,
y durante 30 meses, fue recibido con alborozo. ¿Cómo abordar,
en ese contexto, el tema de las consecuencias ambientales de
estos emprendimientos, un tema en el que otros sindicatos
ponían énfasis? Antes de adoptar una posición al respecto, en
2003, los dirigentes de ambos gremios discutieron el asunto.
Según explicó a BRECHA Carlos Rossi, del sunca, se estudió la
seriedad, el grado de compromiso, la tecnología disponible y
las posibilidades de control social que presentaban ambos
proyectos, el de Botnia y el de ence. En diciembre de 2005
recibieron la visita de representantes de los sindicatos
finlandeses. Luego, por amplia mayoría, el Consejo Directivo
Nacional del sunca resolvió respaldar los proyectos que
tendrían lugar en Fray Bentos. El representante del sindicato
en el plenario departamental de Río Negro del pit-cnt, Carlos
Maneyro, que a su vez lo presidía, no estuvo de acuerdo. El
dirigente local interpretó que había que aplicar la resolución
del VIII Congreso de la central, que se había pronunciado, en
uno de sus documentos, en contra de la instalación de las
plantas. A diferencia de la mayoría de los fraybentinos,
Maneyro adoptó un punto de vista contrario a la instalación de
las fábricas de celulosa. La dirección del sunca le envió una
carta anunciándole que no lo consideraba más su representante.
Los directivos del gremio dicen que tienen una buena relación
con Botnia. El 80 por ciento de los 1.200 trabajadores que
laboran en la construcción de la obra son afiliados al
sindicato, explicó Rossi. Una posición similar a la del
sindicato de la construcción fue tomada el año pasado por los
metalúrgicos del UNTMRA.
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