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15 de febrero de 2006
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Brecha
de Uruguay - 10 de febrero de 2006
Amnistía Internacional
Un campo de exterminio llamado Guantánamo
Un nuevo informe publicado por Amnistía Internacional
(AI) revela cómo en el centro de detención estadounidense de
Guantánamo, Cuba, se condena a miles de personas de todo el
mundo a una vida de sufrimiento, tormento y
estigmatización.
El informe, titulado
“Guantánamo: Vidas desgarradas. Los efectos de la reclusión
por tiempo indefinido en los detenidos y sus familiares”,*
contiene testimonios de varios ex detenidos y de sus
familiares y evalúa el estado en que se encuentran quienes
siguen encarcelados en Guantánamo, incluidas las novedades
sobre la actual huelga de hambre y los intentos de
suicidio. Quinientos hombres de unas 35 nacionalidades
están detenidos en Guantánamo. Decenas se encuentran ahora en
huelga de hambre y ha habido numerosos intentos de suicidio.
Ninguno ha podido apelar ante un tribunal sobre la legalidad
de su detención. Nueve continúan recluidos a pesar de que
Estados Unidos ya no los considera “combatientes
enemigos”. “Para los detenidos y sus familiares, Guantánamo
sigue siendo una cruel realidad. A pesar de la condena
internacional generalizada, las autoridades estadounidenses
siguen intentando privar a todos los detenidos de su derecho a
impugnar su detención en tribunales de Estados Unidos”, ha
dicho Susan Lee, directora del Programa Regional para América
de AI. “Las demandas de los huelguistas de hambre de
Guantánamo no son polémicas: piden que se respeten los
derechos que les reconoce el derecho internacional, piden que
los pongan en libertad si no los van a acusar de ningún delito
común reconocible internacionalmente y solicitan que
organizaciones como Amnistía Internacional puedan acceder a
ellos”, ha añadido Lee. Según los testimonios recogidos por
AI, algunas familias, que saben que sus familiares están o han
estado detenidos por Estados Unidos, no han recibido
comunicación de Guantánamo, o la que han recibido ha sido muy
escasa. En algunos casos no conocen el paradero de sus seres
queridos y ni siquiera saben si están vivos. El informe
revela también que el tormento y el estigma no terminan en
Guantánamo. Para algunos, el traslado desde allí no ha sido
más que cambiar de un lugar de detención ilegal indefinida a
otro. Para otros ha supuesto continuar sufriendo
hostigamiento, detención arbitraria y malos tratos. Incluso
para los que han vuelto a su país a reunirse con sus
familiares y amigos, las secuelas físicas y psicológicas de su
paso por Guantánamo permanecerán, y el estigma de haber sido
calificados de “combatientes enemigos” por el presidente
George W Bush seguirá con ellos el resto de su vida. Nina
Odizheva, madre de Ruslan Odizhev, ex detenido ruso en
Guantánamo, ha descrito cómo el tiempo que pasó en Guantánamo
ha afectado irremediablemente a su hijo: “Lo ha cambiado, está
totalmente enfermo, vive tomando medicinas para sus
principales órganos, intenta no mostrarme y contarme detalles
para que no me disguste, no tiene apetito... ya no es la misma
persona”. AI pide a las autoridades de Estados Unidos que
publiquen una lista de todos los detenidos en Guantánamo y en
otros lugares; que los juzguen o pongan en libertad; que
cierren Guantánamo y permitan el examen independiente de todos
los centros de detención estadounidenses; y que investiguen
todas las denuncias de tortura y malos tratos de detenidos
bajo la custodia de Estados Unidos. * El informe completo
puede consultarse en http://www.amnistia.org.uy/index
_camps.shtml?sh_itm= 843d4aa8cf 88 c510bfc74c125d42a103 La
Jornada
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