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21 de febrero de 2006
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La Vanguardia
de España - 18 de febrero de 2006
Superviviente de la tragedia de '¡Viven!' Carlitos Páez
"'Yo me como al piloto', dijo Nando"
Tengo 52 años. Nací en Montevideo (Uruguay), y allí
vivo. Soy consultor de empresas en publicidad y comunicación. Estoy
divorciado y tengo dos hijos, María Elena (27) y Carlos Diego (12),
y tres nietos. ¿Política? Socialismo humano. ¿Dios? O le sientes o
no es nada. Con 19 años, fui el más joven del grupo de
supervivientes de ¡Viven!
Víctor-M. Amela
Qué lugar se pide
en los aviones? - Pasillo.- ¿Ahí iba cuando...? -
Sí, ahí iba el viernes 13 de octubre de 1972. -... cuando aquel
avión se estrelló en la cordillera de los Andes.
- Eso
me salvó. Mi amigo Echabarren me pidió mi sitio en la ventanilla
para hacer fotos de los Andes, para su novia: se lo cambié segundos
antes del accidente...
- Y su amigo murió en el
accidente.
- Sí. De los 45 que viajábamos en aquel
avión, 26 sobrevivimos al impacto.
- Milagrosamente.
- El avión impactó a 400 kilómetros por hora. Se partió,
se deslizó por una pendiente de nieve y quedó frenado por un
repecho.
- ¿A qué se debió el accidente?
- A
un error del piloto, que empezó a descender antes de tiempo, le
sorprendió una turbulencia y no pudo ya remontar.
- ¿Lo
recuerda o perdió la conciencia?
- Lo recuerdo todo.
Cuando caímos, escondí la cabeza entre las piernas. Mi cerebro pensó
muchas cosas en muy pocos segundos.
- ¿Como qué?
- Calibró qué oración convenía rezar, rezó, me mostró
imágenes de mis hermanas...
- ¿Y luego?
-
Sensación de frío. Estábamos a 4.200 metros, en un punto de la
cordillera de los Andes entre Argentina y Chile.
- ¿Qué
hicieron el primer día?
- Esperar. Creíamos que vendrían
a buscarnos. Y sufrir: con temperaturas entre - 25 º y - 40 º C, sin
fuego ni ropa de abrigo, se sufre.
- ¿Cuántos días duró
ese espanto?
- Una eternidad: ¡72 días! Algunos de los
heridos fueron muriendo en los primeros días. Los que quedamos, que
fuimos 16, al décimo día supimos que íbamos a morir.
- ¿Y
por qué a partir del décimo día?
- Llevábamos ya diez
días sin comer, y...
- ¡Diez días!
- Sí. No
sientes ya hambre. Sólo un dolor en el estómago. Yla conciencia de
que a cada minuto estás más cerca de la muerte.
- ¿Y qué
sucedió el día diez?
- Que, a través de una radio,
pudimos oír que habían dejado de buscarnos...
- Debió de
ser desesperante...
- Así me sentí yo... Pero es
curioso: ¡oír eso seguramente nos salvó la vida!
- ¿Por
qué?
- Hasta ese día, no actuábamos: esperábamos la
salvación del exterior, éramos supervivientes. Desde ese día,
empezamos a salvarnos a nosotros mismos: fuimos
vivientes.
- ¿Qué hicieron?
- Depender
ya de nosotros mismos. Ha sido una lección para toda mi vida, se lo
cuento siempre a todos: ¡no esperes que nadie solucione tus
problemas, tú tienes recursos para hacerlo! ¡Aflóralos! Hicimos
incursiones por los alrededores, buscamos salidas, soluciones. Y
decidimos comer carne humana.
- ¿De quién fue la idea?
- Todos lo pensábamos, pero nadie se atrevía a
plantearlo. Y ese día mi amigo Nando me dijo: "Carlitos, yo me como
al piloto".
- ¿Qué pensó usted?
- Que tenía
derecho: por culpa del piloto habían muerto su madre y su hermana...
- ¿No hubo reparos morales, culturales?
-
Cuando lo propusimos al grupo, nadie opuso resistencia alguna. Fue
algo natural. La necesidad tiene cara de hereje...
- ¿No
hubo nadie que prefiriese morir de hambre antes que comerse a un
prójimo?
- No.
- ¿Y cómo lo organizaron?
- Unos colegas eran estudiantes de medicina: con
cortaplumas y trozos de vidrio, se ocuparon de cortar los pedazos de
carne.
- Sin fuego, no podrían asarlos...
-
No, claro. Por el frío, eran trozos de carne semicongelada. No
tenían sabor a nada.
- Se lo habrán preguntado miles de
veces.
- He ido por todo el mundo, y todos entienden que
lo hiciéramos... ¡excepto los coreanos! Ellos no lo aprueban, nos lo
reprochan.
- ¿Cuántos cuerpos se... comieron?
- No lo sé... Del día 10 hasta el día 72... No nos
dedicamos a contarlo... Sí recuerdo un acto heroico de mi amigo
Nando Parrado...
- Se emociona usted...
- Sí,
fíjate... al recordarlo... Se ofreció para hacer una de las
expediciones, era el día 60... Iba a cruzar montañas hasta encontrar
algo, podía morir y, al partir..., nos dio permiso para disponer de
su madre y de su hermana.
- Buf...
- Es
heroico: lo hizo para descargarnos de remordimientos cuando llegase
el momento.
- Estas experiencias, ¿cómo le cambiaron?
- Yo tenía 18 años, era un niño bien, bueno para nada,
consentido. ¡Mi madre me traía el desayuno a la cama! Y allá arriba
empecé a descubrir que yo servía para algo.
- Ahora es
asesor de empresas...
- Y siempre explico lo que
aprendí: los que nos pusimos a trabajar nos convertimos en los
líderes. Yo, niñato que jamás había hecho nada, ¡me puse a
trabajar... y fui un líder! Porque no todos trabajaban allí: los
llamábamos "jubilados". Vivían de los que sí nos esforzábamos.
Pudiendo hacer algo, ¡no hacían nada!: hoy los llamaría "hijos de
puta".
- ¿Cómo fue su vida después de aquello?
- Después... llegó mi segunda cordillera. Y fue más duro
sobrevivir a esa segunda cordillera que a la primera, que a la de
los Andes.
- ¿A qué se refiere?
- Al regreso,
el mundo se volcó: focos, revistas, televisiones, Hollywood, jefes
de Estado... Me endiosé: me convertí en drogadicto y alcohólico. Y
estuve al borde de la muerte.
- ¡Tanto como había luchado
por sobrevivir!
- Sí... Reaccioné, logré salir de eso ¡y
vivir! Eso... ¡tuvo más mérito que lo de los Andes!
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Los Andes
"Es la
primera vez que estás sentado ante alguien que
ha comido carne humana, ¿eh?", me inquiere Páez,
mirándome a los ojos... Este hombre es alguien
que ha digerido (perdón) su pasado, que ha
convertido su tremenda vivencia en los Andes en
su motor: "Avanzo por la vida mirando el
retrovisor", me dice, y de aquello saca
enseñanzas para cada día. Ha venido invitado por
Farré Consulting para dar una conferencia en
Lleida, y me regala ´Después del día diez´, un
libro editado en Uruguay (Linardy Risso) sobre
su experiencia en los Andes, vista 34 años
después. Viajaban para jugar un partido de
rugby, y la vida se cruzó. Su historia es tan
mítica como la del ´Titanic´, y hoy la recupera
la película ´¡Viven!´ en Tele 5. Me pide que dé
su web: carlitospaez. com
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