Hugo Cores - rodelu.net |
22 de febrero de 2006
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Tensiones entre la patronal y los trabajadores
Ecos del conflicto en la curtiembre
Hugo
Cores, PVP - Frente Amplio - Uruguay
De entre los varios hechos importantes ocurridos la semana pasada me
detengo para comentar uno que ha resultado de interés para todos y posible
fuente de enseñanza para los frenteamplistas.
El agravamiento de las tensiones entre la patronal y los trabajadores
de la curtiembre Naussa resultó un hecho revestido de una singular
espectacularidad a partir de la presencia de los reporteros del canal
oficial en la planta de la fábrica, en momentos que el patrón, al frente
de unas huestes improvisadas, tomaba por asalto el local desalojando a los
trabajadores que la ocupaban desde hacía unas horas.
Un sacrificio ritual
El carácter "expuesto" de la confrontación permitió observar las
variadas reacciones de los medios, de las cámaras empresariales, de los
dirigentes políticos y del movimiento sindical ante el conflicto. Permitió
que afloraran sentimientos y mentalidades que no siempre aparecen con
tanta estridencia, permitiendo así detectar cómo se configura una
situación mediática. En este caso permitió constatar cómo se intentó, en
forma "espontánea", el sacrificio ejemplarizante de los trabajadores
movilizados.
Una inmolación ritual del sindicato que sería perfectamente oportuna y
funcional a las presiones de la derecha patronal y a los intereses de los
dirigentes de los partidos tradicionales. La semana pasada unos y otros
tuvieron su momento de gloria para despotricar contra el gobierno y contra
el "libertinaje" que alentaba en las organizaciones sindicales de los
trabajadores.
1-En la lucha política, ha escrito José Martí, muchas veces lo más
importante es lo que no se ve.
Una parte de lo engañoso que suele tener el tratamiento mediático de
las situaciones críticas es la narración sin antecedentes ni contextos. De
la exposición cruda de los hechos en la pantalla se abre camino a los
juicios sentenciosos y a las condenas.
En este caso, la sentencia de "culpable" arrojada hacia los
trabajadores de la curtiembre, el PIT-CNT y el gobierno, se hizo a partir
de una presentación parcial y esquemática de algunos supuestos, ignorando
las condiciones y los antecedentes en que se desarrollaba la
confrontación. La presión mediática se ejerció desde la elocuencia de las
imágenes y de ciertos principios entonados como slogans, como la defensa
del derecho de propiedad.
En esos días, en un reportaje radial, el sociólogo Francisco Pucci
empleó un giro que resultó sorprendente en medio del festival de bobadas
que se oían en la mayor parte de los medios. Dijo el catedrático de
Relaciones Laborales de la Facultad de Derecho, "los picos de
conflictividad se dan en empresas con historia de intransigencia"...
Breve y aleccionadora resulta la verdad.
2-Es así, las empresas tienen historia. Los trabajadores tienen
historia. El gobierno tiene historia. Y los medios de comunicación y los
políticos blancos y colorados que ahora atacan con virulencia a los
gremios y al gobierno, también tienen su historia. A esa historia
pertenece la época de cuando las relaciones laborales en el país estaban
"garantizadas" por gobernantes de esos partidos conservadores, cuando
cientos de iniciativas para formar sindicatos terminaron con los
gremialistas despedidos.
El empresario de Naussa tiene su historia. Violó el convenio existente
en la industria de las curtiembres y no aceptó nunca la existencia de una
organización sindical en su fábrica. A lo largo de más de siete meses no
se avino a ninguna de las gestiones que se realizaron desde la Dirección
Nacional de Trabajo. Como respuesta a los reclamos obreros, despidió a un
dirigente sindical.
¿Cuántos comparten esta historia de intransigencia? Cuántas empresas,
malcriadas en los para ellas buenos y felices tiempos de la dictadura,
tendrían que colgarse el sambenito de portadoras de una "historia de
intransigencia".
Actitudes de intransigencia, de abuso y de explotación de los
trabajadores. Porque siguen siendo muy altas las tasas de desocupación y
esto presiona para abajo los salarios. Porque los trabajadores no han
logrado hasta ahora recuperar los niveles de retribución anteriores a la
crisis del 2002 y promedialmente el ingreso obrero está hoy un 16% por
debajo de los salarios, ya menguados, de 1998.
No descarto que existan "empresarios como la gente". Pero no son los
que dirigen al sector. Además no se trata de una cuestión de individuos
sino de clases: los empresarios, empujados por las condiciones en que se
desarrolla el capitalismo contemporáneo, apuestan a la "flexibilización
laboral" y la deslegalizar las relaciones laborales, en todos los
terrenos.
3-En la fábrica no todo es el salario. En la curtiembre, como en buena
parte de los establecimientos, importan mucho las condiciones de trabajo.
Con dos "water" y dos duchas para más de 120 trabajadores se puede
concluir, como lo hace el sindicato, que las condiciones en que se
desenvuelve la operativa de la fábrica muestran una deplorable falta de
higiene. El comedor es una pieza que no mide más de 4 por 4 metros.
También importa la actitud de respeto o no por la organización obrera.
Cuando el empresario amenaza con el despido si hay sindicato, cuando
ofrece dinero o estabilidad en el empleo a los trabajadores que no se
acerquen al sindicato se está lesionando.
Algunos discuten si, como ha sostenido el gobierno, la ocupación de los
lugares de trabajo es una extensión del derecho de huelga que las
leyes garantizan a los trabajadores. La actitud agresiva del empresario,
armando una patota para "retomar" mediante la violencia la fábrica ocupada
hasta entonces pacíficamente por los trabajadores... ¿es una extensión de
qué derecho?
En fin, en la lidia por los derechos de los trabajadores están los
gremios, el PIT-CNT y los funcionarios del gobierno. Traspuesto el período
de la dictadura y de los gobiernos conservadores y pro patronales, el
tiempo correrá a favor de los avances en materia de justicia social y
derechos obreros.
4-Reflexionando desde nuestra condición de frenteamplistas quedan
varias puntas para examinar:
a-Se hace necesario avanzar en la construcción de formas de
comunicación social que disputen el predominio absoluto que tienen los
intereses conservadores en los medios de comunicación. Las opiniones que
disienten con las voces reaccionarias siguen teniendo un espacio
minoritario en los medios siendo que la mayor parte de las veces son
expresiones representativas de corrientes de opinión y de intereses
mayoritarios en el país.
b- Mientras claman por la democratización de la organización obrera,
los voceros de las derechas usan y abusan de un control monolítico de los
medios de comunicación. Poder económico y poder mediático se dan la mano a
la vista y paciencia de las mayorías trabajadoras del país.
c- El sindicalismo clasista se reconstruye con rapidez. Una nueva
generación de jóvenes obreros mueve a la industria, la construcción y los
servicios. Con ellos nace una nueva generación de militantes y de
dirigentes. Para el Frente Amplio como organización política este hecho no
nos puede pasar desapercibido. Siempre hemos considerado que para el
cumplimiento de un programa popular de transformaciones progresistas era
imprescindible el fortalecimiento de las organizaciones sociales,
especialmente las cooperativas, los gremios estudiantiles y,
especialmente, los sindicatos.
d- Los sindicatos uruguayos han nacido y renacido, se han unido,
acordado un programa y unos estatutos, con independencia del Estado y de
los partidos políticos. Y así debe seguir siendo.
El sindicalismo que renace corre de atrás, sufre el rezago del
estancamiento industrial heredado y del que cuesta salir. Un curso posible
para el proceso de reconstrucción sindical sería el de un sindicalismo
encerrado en las problemáticas de cada sector profesional, un sindicalismo
estrecho, economicista y desinteresado de las cuestiones que afectan a
todo el pueblo y no sólo a los trabajadores sindicalizados.
Tanto la derecha política como las patronales alientan la fragmentación
corporativa de los sindicatos, la ruptura de su unidad como clase. Otras
voces también ayudan al despiste. Ese sería el error grave el de un
sindicalismo que no sienta como suya la concreción exitosa de una reforma
de la salud, de cambios sustantivos en la educación pública y de la
existencia efectiva de planes de vivienda que atiendan a las demandas de
los cooperativistas.
Publicado en
La República el 20 de febrero de 2006
Hugo
Cores
cores567@adinet.com.uy
www.pvp.org.uy
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