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22 de febrero de 2006
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ALAI
Agencia Latinoamericana de Información - 20 de febrero de 2006
Quien avisa amigo es
Frei Betto*
En
octubre, el elector brasileño deberá escoger con mucho criterio sus
candidatos a diputados federales y senadores. Es posible que, en 2007, el
Congreso Nacional promueva una reforma constitucional. La tendencia, hoy,
es cambiar para peor. Por ello, el voto nulo debe ser descartado, pues
excluye a los buenos políticos y favorece los oportunistas y
corruptos.
Hay una conspiración en curso para reducir los derechos
sociales de la Constitución. Como si no bastase la política financiera que
rige Brasil, trabando su crecimiento, los alquimistas del área económica
proponen reducir todavía más los gastos públicos, empezando por la
desindexación de las jubilaciones del salario mínimo. Si se aprueba este
proyecto, el salario mínimo tendría aumentos anuales sin que eso
signifique corrección del valor de las jubilaciones.
Los hechiceros
del neoliberalismo consideran "un absurdo" que Brasil gaste el 11% de su
PIB en Seguridad Social. En ningún momento se indignan cuando el país
canaliza mucho más para los acreedores de la deuda pública. Dinero público
para la bolsa privada de los ricos, pase. Dinero para quien trabajó 30
años y contribuyó con la seguridad social, o se vio obligado a jubilarse
por razones de la salud, ni pensarlo.
Tales señores no tienen la
menor sensibilidad, no digo humanitaria, sería pedir de más, sino
económica. No les agrada que la Seguridad Social funcione como canal de
distribución de renta, sobre todo para los más pobres. ¿Qué sería de los
ancianos en la zona rural si esa conspiración tuviere éxito? Del total del
presupuesto federal, el 44% son consumidos por la Seguridad Social. Para
los neoliberales, ese monto debería ser apropiado por los acreedores.
Dando prioridad al mercado interno, aumenta la riqueza en circulación y el
poder adquisitivo de los más pobres.
La deuda pública brasileña
llegó al nivel de R$ 1 billón. Como los acreedores ansían recibir cuanto
antes lo que se les debe, presionan el gobierno para recortar gastos.
¿Dónde? No hay que tener la bola de cristal para adivinar: en los
programas sociales. Menos recursos para el combate al hambre, para la
educación, para la salud, lo que significa reducir la presencia del Estado
en la garantía de derechos esenciales. Sale el Estado, entra la iniciativa
privada. Así, todo se inserta en la lógica demoníaca del mercado. Los
derechos pasan a la condición de mercancías. Así, permanece analfabeto y
sin cuidado de la salud todo ciudadano que no pudiere pagar por tales
derechos.
Indague de su candidato a diputado federal y a senador
como se posiciona frente a este panorama. La cuestión no es meramente
contable. Es también política. En ningún momento los defensores del Estado
Mínimo hablan de reformas de estructura. Para ellos, la estructura agraria
de Brasil no puede ser cambiada, aunque el 46% de las tierras estén en
manos del 1% de los propietarios rurales y todavía hay trabajo esclavo. Y
si los tucanos (1) volviesen a gobernar el país, no me sorprendería si, en
nombre de la "modernización" del aparato estatal, propusieran la
privatización de Petrobras, del Banco do Brasil y de la Caja de Ahorros
Federal.
Para los actores de esa conspiración elitista, los
derechos sociales asegurados por la Constitución de 1988 son,
literalmente, una "herencia maldita". Le corresponde a la sociedad
brasileña, a través del voto y, sobre todo, de la movilización, impedir
ese retroceso constitucional. ¿Por qué no recortar en los intereses y en
el superávit primario? ¿Por qué no aumentar los impuestos a quien posee
más renta y exonerar a los más pobres?
No ceda el elector a la
ingenuidad de elegir candidatos por la simpatía, la sonrisa, el discurso,
las promesas. Cerciórese que ellos estén, de hecho, comprometidos con el
principal desafío de la política brasileña: reducir la desigualdad social.
(Traducción: ALAI) *Frei Betto es escritor, autor de "Gosto de Uva"
(Garamond), entre otros libros.
(1) Tucanos, miembros del Partido
Social Demócrata de Brasil que dirige Fernando Henrique Cardoso (NDLT)
http://alainet.org/active/10647&lang=es
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