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25 de febrero de 2006
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Brecha
de Uruguay - 24 de febrero de 2006
Mapa de la semana
Tiempo para Hamas
Mahmud Abbas, presidente palestino y heredero de
Arafat, cumplió con las formalidades del sistema parlamentario
de su país, pidiendo al primer ministro Ismail Haniya, un
pragmático de Hamas, que forme gobierno. Egipto propuso darle
tiempo, Europa abrió un compás de espera, Estados Unidos
advirtió que debe “abandonar el terrorismo”, e Irán prometió
ayuda económica.
Roberto López Belloso
Hamas superó la mayoría absoluta, obteniendo 76 de
las 132 bancas disponibles, algo que fue calificado por la
derecha israelí como “un terremoto político” en Oriente Medio.
Los palestinos tienen un régimen parlamentario similar al de
algunos países europeos. Esto implica que el presidente
(Mahmud Abbas, de Al Fatah) coexiste con un primer ministro
que es el jefe de gobierno. Un primer ministro que, a raíz de
los resultados del miércoles, será un miembro de Hamas o de
alguna formación política aliada. Como es sabido, ya que así
lo destacaron todas las agencias de noticias, la secretaria de
Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, pidió a los
ganadores un cambio en su postura hacia Israel ya que, dijo,
“no se puede tener un pie en la política y otro en el
terrorismo”. Apenas conocidos los resultados, el partido
ganador empezó a dar señales sobre cómo jugará en ambos
campos. En el terreno militar, el líder de Hamas, Mahmud
Zahar, se mostró dispuesto a mantener el estado actual de cese
del fuego que se acordó con Israel en febrero del año pasado,
siempre y cuando, obviamente, Israel haga lo mismo. En el
terreno político, cuando aún no se había conocido la victoria
electoral de su grupo, el primer candidato de una de las
listas en el distrito de Hebrón, el sheik Naif Rajub, dijo que
“las circunstancias actuales no pueden conducir a
negociaciones genuinas” con Israel, pero “no decimos que las
descartamos a largo plazo”. Consejos y expectativas sobre
cómo manejar la conflictiva relación con su vecino
monopolizaron las reacciones de líderes de diversas partes del
mundo. Aunque la mayoría de las opiniones aconsejaron a Hamas
abandonar su política de desconocerle a Israel el derecho a
existir como país, la cancillería iraní expresó su esperanza
de que “esta poderosa presencia de Hamas en la escena
política” permita “unir a los palestinos en el logro de sus
derechos como nación”.
TRES FORMAS DE LEER
Ante la victoria de Hamas se reaccionó de diferente manera,
predominando, en proporciones diversas, la esperanza, la
cautela y el escepticismo. Como es lógico, la esperanza fue
dominante entre quienes votaron al ganador y en las
declaraciones públicas de la cancillería iraní. La cautela
provino de la centroizquierda israelí, al menos a juzgar por
el enfoque del periódico Haaretz, que destacó en primera plana
la intención de Hamas de mantener un alto al fuego recíproco
con Israel, si bien el líder laborista Amir Peretz pareció
alinearse con la tesis estadounidense de que Hamas no es un
socio fiable para establecer ningún plan de paz en la región.
En declaraciones al diario Yediot Ahronot, el actual
presidente de Israel, Moshé Katsav, fue más cauto, dejando una
puerta abierta a la negociación si Hamas reconoce el derecho
del Estado de Israel a existir. La postura de Katsav también
coincide con voces llegadas desde Estados Unidos, pero desde
tiendas de la oposición demócrata. Por su parte la derecha
israelí, representada por el Likud, afirmó que este “terremoto
político” fue consecuencia de la política del premier Ariel
Sharon, en especial del llamado “plan de desconexión” que
implicó una retirada de la Franja de Gaza. Ya antes de
conocerse las tendencias de las urnas, Jeremy Bowen, analista
de la cadena británica BBC, pronosticó que esta votación
extenderá sus efectos hacia los comicios israelíes de marzo.
Un resultado fuertemente favorable a Hamas –aseguraba
entonces– podría empujar a los israelíes a la derecha cuando
voten en sus elecciones generales en marzo próximo. El
escepticismo, mientras tanto, combinado con una profunda
decepción, estaba del lado de los dirigentes del histórico
movimiento Al Fatah. Luego de haber conducido a los palestinos
con la guía de su dirigente emblemático Yasser Arafat, ahora
Al Fatah se ve relegado en las urnas. “Dejaremos que Hamas
asuma sus responsabilidades, si es que puede”, dijo a la
agencia Reuters uno de los cuadros medios de Al Fatah.
EL PLANO INTERNO
Mientras la información sobre los resultados de
las parlamentarias del miércoles se ha venido concentrando en
su efecto en la agenda internacional, los palestinos
consultados por los corresponsales o enviados que elaboraban
sus reportes desde el terreno tenían otras preocupaciones.
Como en cualquier lugar, a los palestinos les importaba que el
cambio electoral tuviera efectos concretos en su vida de todos
los días. Donald McIntyre, del diario británico The
Independent, recogió la opinión de una mujer de 50 años, madre
de diez hijos, Nowal Kamal, quien dijo haber votado por Hamas
porque “queremos que mejoren nuestras vidas; tener menos
desempleo y que mejore nuestra situación económica”. En su
opinión, esto podrá lograrse con Hamas, ya que “son
religiosos, directos y no son corruptos”. Los votantes de Al
Fatah también daban argumentos de política doméstica. Un
contador de 42 años que vive en una zona cuyo gobierno
municipal está en manos de Hamas, dice que no tiene ningún
elemento para suponer que el sorpresivo vencedor de las
parlamentarias pueda cambiar la situación de los palestinos.
Al menos en su ciudad, donde ya son gobierno, “no han cambiado
nada, tienen problemas con la limpieza de las calles, las
cuotas del servicio de agua y el desempleo, y ahora están
contratando a su propia gente para los empleos
municipales”.
¿QUE ES HAMAS?
Desde que fue creado en 1987,
Hamas ha tenido una posición contraria a los acuerdos de paz
con Israel, en especial al proceso de Oslo que fue liderado
por Yasser Arafat, el entonces referente indiscutido de los
palestinos. La forma de oponerse ha combinado la acción
política con la realización de atentados contra objetivos
israelíes, tanto civiles como militares. El mecanismo de los
atacantes suicidas, que en un número cercano al centenar han
llevado sus cargas explosivas al interior del territorio de
Israel, motivó a Estados Unidos a incluirlo en su lista de
organizaciones terroristas. En sus documentos fundacionales,
Hamas se define de esta forma: “El Movimiento de Resistencia
Islámica es una de las alas de la Hermandad Musulmana en
Palestina. El Movimiento de la Hermandad Musulmana es una
organización universal que constituye el mayor movimiento
islámico de los tiempos modernos”. Su popularidad comenzó a
crecer en 2000 con la llamada segunda Intifada, como se
conoció a la rebelión de la población palestina en los
territorios ocupados por Israel, y se ha ido consolidando a
través de la participación en elecciones municipales. Un
factor que impulsó el arraigo de Hamas, en especial entre las
generaciones más jóvenes, fue el creciente descontento con
episodios de corrupción ocurridos en el interior de la
Autoridad Nacional Palestina, dominada por Al Fatah. Estas
prácticas poco transparentes, que en parte eran disimuladas
por el carisma de Arafat, fueron haciendo mella en el
oficialismo. Aunque las previsiones preelectorales adjudicaban
a Hamas un segundo lugar con una treintena de bancas, los 76
legisladores obtenidos en su resonante triunfo del miércoles
no pueden ser considerados una completa sorpresa. Fue el
propio desgaste de Al Fatah el que cimentó el crecimiento de
Hamas, sumado a una tendencia regional que está marcando el
crecimiento de las opciones islamistas pro chiitas, como ya lo
habían demostrado antes la derrota de los reformistas en las
presidenciales de Irán, el éxito chiita en las elecciones
iraquíes y el crecimiento de los Hermanos Musulmanes en las
parlamentarias de Egipto (que pasaron de 17 a 88
bancas).
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