Hugo Cores - rodelu.net |
1 de marzo de 2006
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Un año de gobierno
Reafirmar y enriquecer las propuestas de cambio
Hugo
Cores, PVP - Frente Amplio - Uruguay
Al
cumplirse un año de la asunción del gobierno, el Poder Ejecutivo ha
enviado al Parlamento, de acuerdo a lo que establecen los artículos 168 y
177 de la Constitución, el balance anual de lo realizado por cada una de
sus reparticiones.
No sería fácil ahora intentar un balance global sobre lo hecho por la
nueva administración. Muchos programas y líneas de acción gubernativa
están en sus comienzos y no se ha configurado un panorama de resultados
mensurables que permita realizar una valoración útil, una estimación que
aporte orientaciones para mejorar las acciones emprendidas.
En el plano de la relación con la comunidad, en las comunicaciones del
gobierno con los ciudadanos y, en otro plano, con los electores y
militantes frenteamplistas, la situación tiene otras aristas.
A partir de la existencia de distintas orientaciones, hay elementos
como para discutir. En los últimos días han aparecido públicamente
planteos que sostienen que la estrategia impulsada por la izquierda se
habría agotado con la conquista del gobierno y convocan a todos los
frenteamplistas a discutir una nueva estrategia, con definición de
objetivos y de alianzas acorde con los nuevos postulados a levantar.
¿Nos hemos quedado sin estrategia?
Se ha dicho bien que, a menudo, un problema mal planteado es peor que
un problema mal resuelto. Es lo que tiende a ocurrir con cierta frecuencia
en la relación de algunos dirigentes políticos con lo público y con la
prensa.
De poca ayuda resultan los planteos que son como 'una huída hacia
delante' y que tienen poco ver con lo que se está planteando el Frente
Amplio a través de su vida interna y con lo que está pasando en el país a
partir de la acción del gobierno de izquierda. No hay indicios de que el
problema del FA sea el de "haberse quedado sin estrategia".
Surge más bien el hecho que hay visiones distintas y encontradas acerca
de cómo impulsar la acción de gobierno. Se percibe además que esas
diferencias de opinión no han buscado hasta ahora los espacios adecuados
donde resolverse, es decir los ámbitos de discusión colectiva.
Por ejemplo, hay concepciones políticas que, así como antaño afirmaron
que todos los problemas se resolvían con el Mercosur (que nos abriría, se
dijo, el acceso a un mercado de 200 millones de habitantes), ahora
sostienen que la 'llave maestra' que todo lo resuelve en materia de
inserción internacional es un tratado de libre comercio con los Estados
Unidos. Y en aras de esa meta pintan de rosa los rasgos del Estado y del
gobierno norteamericano, dejando de lado sus políticas de expansionismo
militar y sus amenazas sobre la soberanía de las naciones de América
Latina.
Digamos de paso que la posición del FA sobre un eventual tratado de
libre comercio con los EEUU está en discusión. Y, hasta tanto eso no se
resuelva, no parecen pertinentes los anuncios de gestiones destinadas a
'desbrozar el camino' para un acuerdo con los EEUU.
Somos realistas: ya decimos "no se puede"
Considerar que el país va bien si al FMI le parece que vamos
bien, es una estrategia. Es vieja, ajena, enmohecida, pero una
estrategia al fin. Es la conducta de los buenos modales frente a los
poderosos en el plano internacional, del seguidismo y la adaptación.
Impresentable. Y, sobre todo, nos es ajena. Pero es una estrategia.
Considerar que a las rentas del capital no se le pueden poner
impuestos, como se sostiene en las publicaciones oficiales del
Ministerio de Economía y Finanzas, es un segundo eje de esa misma
concepción. Es una visión que, de pasada, sostiene que ante las leyes del
capitalismo actual no hay otro camino que recurrir a los impuestos al
trabajo, aunque eso, reconocen, sea una propuesta impositiva injusta y
degradada, pues el capital, se sostiene, es hábil y escurridizo y, si se
le imponen tributos, huye a otros países. A partir de eso, baja la
inversión, aumenta la desocupación y hasta lo recaudado, se dice.
Si se considera que la defensa del principio de autodeterminación
de los pueblos es una concepción irrealista, un anhelo que ha
caducado, habría que demostrarlo analizando lo que ocurre hoy en América
Latina y en el Tercer Mundo y, a la vez internamente, generar los espacios
para saber si todo el Frente Amplio comparte esa valoración.
Si se considera que ya no es posible aplicar el principio de que
'pague más el que tiene más' a través de un sistema
tributario diseñado como una herramienta importante para la redistribución
del ingreso y de la búsqueda de la justicia social, habría que validar
esas declaraciones de imposibilidad con el respaldo mayoritario de los
frenteamplistas.
Algunas dificultades
La irrupción de planteos sectoriales sobre problemas de fondo,
amplificados por los voceros de prensa interesados en aumentar los
obstáculos que encuentra el FA, no ayuda a mejorar la comunicación del
gobierno con la ciudadanía. Al contrario, contribuye a dar la idea de una
conducción política errática y sin unidad de propósitos.
El planteo realizado por el Senador Jorge Saravia, del Espacio 609, es
un ejemplo de este tipo de iniciativas desconcertantes. Al difundir sus
ideas, llamémosle pedagógicas, apuntadas a una mayor familiarización de
los jóvenes con los problemas de la defensa nacional, incluyendo el manejo
de armas, "ya que la situación regional se está complicando", Saravia, que
ocupa el tercer cargo en importancia institucional del país, la
presidencia de la Comisión Permanente del Poder Legislativo, lanzó un
libretazo que ni siquiera él mismo ha calibrado los alcances que puede
contener.
Observando el momento elegido por el senador del MPP, que coincidió con
el agravamiento de la crisis con la Argentina por la construcción de las
plantas de celulosa en Río Negro, vale la pena preguntarse ¿qué tiene que
ver esa propuesta con el hecho de haberse quedado o no sin estrategia?
¿Cómo se atan esas moscas por el rabo? ¿Cómo se construye una acción de
gobierno si no hay un mínimo de preocupación acerca del tratamiento
colectivo, en la bancada parlamentaria, en las instancias de discusión del
partido-FA, de las iniciativas de cada uno?
Vida orgánica y trabajo en equipo
Una fuente seria de dificultades es la debilidad de la vida orgánica de
las instancias de conducción del FA. Y su relación problemática con el
quehacer del gobierno.
La comunicación que proviene de los dirigentes del FA además de
transparente tendría que ser ordenada, convincente y estimular en el
'partido-FA' y en la sociedad organizada el ánimo de participación en las
cuestiones públicas y en las iniciativas del gobierno.
No se trata que las metas por las que luchamos estén perimidas. Ese
programa está escrito, aprobado y vigente. Ahora debemos enriquecerlo con
la acción política, el estudio y la discusión en el FA.
Por ejemplo, la relación del gobierno de izquierda, animado por un
programa de cambios populares y democráticos, con la existencia de un
aparato estatal regulado por normas antiguas y burocráticas, pensadas para
gobiernos que no se proponían el cambio sino el continuismo, es una
dificultad seria.
Una reforma democrática del Estado, que remueva trabas rutinarias y
burocráticas, aliente la transparencia y estimule la descentralización y
la participación, requiere de energía. Requiere funcionarios que cumplan y
gente que piense, escriba, discuta y pida cuentas de lo que los
funcionarios están haciendo y de lo que están dejando de hacer.
Y esta transformación del Estado, en el plano nacional o departamental,
no puede diseñarse como una acción a desarrollar exclusivamente desde el
aparato del Estado sino por el conjunto de la sociedad uruguaya,
especialmente por sus organizaciones sociales sean sindicatos,
cooperativas, ONGs, asociaciones barriales, bibliotecas y centros
culturales.
Algo similar podría decirse acerca de los planes en curso apuntados a
la reforma de la salud. Vencer los escollos corporativos provenientes de
sectores profesionales fuertes supone dar la discusión y la lucha contra
las concepciones mercantilistas de la medicina que han proliferado a
partir del empuje durante decenios de las concepciones neoliberales. Y
para eso se necesita una interacción intensa con el Uruguay organizado,
tanto social como políticamente.
Publicado en
La República el 27 de febrero de 2006
Hugo
Cores
cores567@adinet.com.uy
www.pvp.org.uy
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