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3 de marzo
de 2006 |
La
Voz de Galicia - 3 de marzo
de 2006
Lo de Ollanta en Perú va en serio
Ramón Chao
EL
DIARIO francés Liberation , que se supone
izquierdista (apadrinado por Jean-Paul Sartre), se ha convertido en quijote de
la lucha contra los regímenes progresistas de América Latina, sobre todo desde
que Liberation cayó en manos de empresarios neoliberales. Pero de
tanto dar palos de ciego pierde su prestigio fundacional. Experto en
demonizaciones (en primer lugar y desde siempre de Cuba, objeto obsesivo de la
ira de los yanquis), en los últimos años este periódico se ensañó con el padre
Aristide, presidente de Haití, al que acusó de crímenes repulsivos y de la
dictadura más feroz. Ya sabemos lo que sucedió: Jean-Bertrand Aristide, teólogo
de la liberación, fue derrocado manu militari americana. Secuestrado y expulsado
por los norteamericanos, sus seguidores no cejaron, y resulta que ahora acaba de
ganar las elecciones presidenciales su brazo derecho, René Préval.
No
hace mucho, Liberation lanzó el bulo del pretendido antisemitismo
de Hugo Chávez, montando a su guisa una de esas charlas del presidente
venezolano, al que con semejantes recursos verbales y unas buenas tijeras se le
puede hacer decir lo que se quiera.
Ahora, en vísperas de la elección
presidencial peruana, el matutino francés carga contra Ollanta Humala,
comandante reservista de 43 años, de quien ya hemos hablado en esta columna y
cuya posición política estaba por definir: populista de derechas o indigenista
de izquierdas. Manifiesta una admiración firme por el régimen del general
Velasco Alvarado (1968-1975) en Perú. Profesa un nacionalismo exacerbado, así
como un rechazo del sistema capitalista actual. Deseoso de federar a todas las
izquierdas peruanas, Ollanta Humala se ha acercado a todos los dirigentes que
encarnan la oposición a Estados Unidos. El 2 de enero participó en una reunión
en Caracas junto a Hugo Chávez y Evo Morales. Con ellos, Ollanta ansía formar
una troika andina, cuyo fantasma inquieta a sus vecinos del Norte.
La
intervención del rotativo de marras confirma las tendencias de Ollanta Humala.
Liberation acusar a Ollanta de haber torturado a partidarios de
Sendero Luminoso cuando este grupo terrorista salió de las tinieblas allá por
los años ochenta. Basa sus afirmaciones en argumentos de Perogrullo, las frases
truncadas de una mujer que no sabe muy bien si lo reconoce porque pasados tantos
años ¡era mucho más joven! Lo cierto es que Ollanta Humala tiene en su pasado y
en su físico algunos rasgos que lo acercan a Hugo Chávez: es mestizo y en el
2000 dirigió (sin éxito) la rebelión de una unidad de artillería contra el
presidente Alberto Fujimori. Chávez pagó su intentona con dos años de cárcel, y
Humala, con un exilio dorado en Francia y en Corea del Sur, en tanto que
agregado militar de su país.
Dicen sus adversarios que no pasa de ser un
aficionado y que carece de programa de gobierno. Pero estas acusaciones (como la
de antisemitismo) no hacen mella en él, y sigue progresando en las encuestas con
la bandera antiliberal. Por ejemplo, Humala anunció que no permitirá la entrada
de capitales chilenos en «actividades estratégicas», como los puertos y
aeropuertos. El capitalismo chileno contestó por medio de su ministro de Asuntos
Exteriores, Ignacio Walter: su país está «preocupado» por las declaraciones de
Humala, y en caso de que gane las elecciones se crearía un problema entre los
dos países. Pese a los temores que suscita el candidato nacionalista, y sus
diatribas contra el sistema neocapitalista, Ollanta seduce a la mayoría de un
país pobre en su 54%. «Si los empresarios que nos proponen ayudas esperan sacar
beneficios de Perú, que se vayan al cuerno», dijo en uno de sus últimos mítines.
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