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5 de marzo de 2006
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La República
de Uruguay - 1 de marzo de 2006
Entrevista: Tabaré Vázquez, presidente de Uruguay a un año de haber asumido el gobierno
"No rechazamos el ALCA, queremos discutirlo pero sobre otras bases"
En entrevista realizada a través de un cuestionario, el presidente
Tabaré Vázquez hace un repaso de su gestión al tiempo que explícitamente
evita ingresar en la polémica con Argentina por el diferendo de las
plantas de celulosa. El silencio del primer mandatario en este tema, dice
más que muchas palabras. Defendió la instrumentación del Plan de
Emergencia y calificó como un escándalo "la indiferencia, el clientelismo
o la incompetencia que demostraron anteriores gobiernos" ante la situación
de pobreza de vastos sectores de la población uruguaya.Reconoció que aún
se está lejos de los cambios que propusieron durante la campaña electoral
"pero el país está bastante mejor que cuando asumimos". Sobre la política
de Derechos Humanos dijo que "dentro de la Constitución y la ley irá tan
lejos como sea necesario y posible". Sobre el Mercosur señaló, ante las
dificultades que hoy afronta el bloque que "los procesos de integración
regional no son repentinos ni lineales; requieren tiempo y no están libres
de dificultades". Recordó que su postura en la pasada Cumbre de Mar del
Plata "no fue de rechazo al ALCA" sino de discutir la posibilidad del ALCA
sobre otras bases". Lo que sigue es la entrevista que el presidente de
Uruguay, doctor Tabaré Vázquez, otorgó a la revista Contrapunto de América
Latina que se edita en España y que hoy sale a la venta en toda Europa y
que reproduce LA REPUBLICA.
Antonio Ladra
Contrapunto: Usted
llegó al gobierno con una amplia mayoría, la que
se expresa en ambas cámaras, esto le otorga una apreciable ventaja con
respecto a anteriores gobiernos, dado que no necesita de alianzas para
legislar, pero también puede convertirse en un punto en contra si no logra
mejorar en algo la, en algunos casos, desesperante situación económica de
vastos sectores de la población uruguaya. ¿Cree posible, en un corto
plazo, digamos al finalizar el primer año de gobierno responder en algo a
ese desafío? ¿Qué medida está tomando el gobierno en ese sentido, tanto en
el corto y mediano plazo, como para el largo plazo?
Presidente Tabaré Vázquez: El Plan Nacional de Emergencia Social es un
compromiso de gobierno que ya estamos cumpliendo como forma de atender a
los aproximadamente 200.000 compatriotas que viven, o mejor dicho
sobreviven, en condiciones de desamparo social.
Según los datos más recientes, alrededor de 41.000 núcleos familiares
están integrados a dicho Plan que por cierto no erradican la pobreza, pero
es un imprescindible "dique de contención" a la misma.
Por cierto que este Plan de Emergencia es acotado en sus objetivos, en
su duración y en sus recursos, pero simultáneamente a su instrumentación y
sobre la base de la misma el gobierno ya está sentando las bases de
políticas sociales es decir, intervenciones de la sociedad sobre sí
misma para satisfacer y realizar los derechos políticos, económicos,
sociales, civiles y culturales de la gente- en el contexto de una
estrategia nacional de desarrollo de más largo plazo
El Plan de Emergencia, destinado a los sectores más pobres de la
población ha tenido problemas de instrumentación, lo que ha generado
protestas de algunos sectores e incluso críticas hacia el interior del
propio gobierno por el accionar de la ministra de Desarrollo Social Marina
Arismendi. Se ha definido el plan como el buque insignia del gobierno,
aunque a usted no le gusta esa denominación, pero el mismo no ha sido
hasta ahora todo lo eficiente que debería ser: la ansiedad de la población
es muy grande. ¿No lo preocupa ese tema? ¿Solo cree que es parte del
aprendizaje de ser gobierno?
Por supuesto que como Presidente de la República tengo la obligación de
responder adecuadamente a los reclamos de la gente. Más aún cuando esos
reclamos no son nada más ni nada menos que la justa reivindicación de
inalienables derechos largamente postergados ...
En ese marco, me preocupa cualquier retraso o disfuncionalidad del
gobierno en cualquiera de sus áreas y programas.
No ignoro las expectativas de mucha gente que desde hace mucho tiempo
espera que el gobierno los atienda y asumo las dificultades existentes en
la instrumentación del Plan de Emergencia.
Pero tampoco ignoro que es la primera vez que se instrumenta un plan de
estas características y envergadura; y me consta que varios de quienes
critican la marcha del Plan de Emergencia han descubierto la pobreza ahora
que no están en el gobierno.
El Plan de Emergencia está acotado en el tiempo, tiene un plazo, dos
años, y además sólo llegará a 50 mil familias, según lo acordado con el
Fondo Monetario Internacional, pero en Uruguay hay muchas más familias que
requieren de ese paliativo, ¿cómo piensa que puede llegar a cubrir esa
demanda?
El Plan de Emergencia tiene varios componentes: programas alimentarios
y de atención en salud, planes de re-alfabetización y capacitación
laboral, subsidio directo con contraprestaciones, etc.
De una forma u otra el Plan de Emergencia está, progresivamente,
llegando a sus destinatarios.
¿Cuál es el criterio del Plan de Emergencia? A la distancia puede
parecer que tiene un mero objetivo asistencialista y aunque se diga que es
integrador, usted mismo lo ha dicho, no va mas allá de cierta prestación
monetaria o en canastas con víveres a cambio de una mínima
contraprestación difícil de controlar, de seguir de cerca. ¿No cree que
perpetúa más exclusión desde el punto de vista social? ¿No ve de difícil
integración al mercado laboral a quienes hoy reciben el Plan de
Emergencia? ¿Qué va a pasar con esa gente una vez que finalice el plazo
del Plan de Emergencia?
Creo que esta pregunta ya ha sido respondida. En todo caso, y ya que
usted hizo referencia al asistencialismo, permítame decirle que la
asistencia es un derecho de quien no puede salir por sus propios medios de
una situación de desamparo social y una responsabilidad de la sociedad en
su conjunto para con esa persona en esa situación.
En otras palabras: yo no creo que este Plan de Emergencia sea meramente
asistencialista, pero si lo fuera no sería un escándalo. Escándalo era la
indiferencia, el clientelismo o la incompetencia que demostraron
anteriores gobiernos ante esta situación.
Uruguay vivió desde el año 2000 y hasta el 2003 una crisis económica
que el país no conoció en su historia y que lo dejó postrado, sin embargo,
desde el 2004 el país empezó a enderezarse, aunque con secuelas
importantes como el aumento de la pobreza, ¿cree usted posible seguir por
esa senda de crecimiento y a la vez atender la emergencia social tal como
se plantea hacerlo?
Articular desarrollo económico con desarrollo social no solamente es
posible; es imprescindible. Si el desarrollo no es armónico no es
desarrollo; es deformación.
En la campaña electoral usted dijo a lo largo y ancho del país que
su gobierno iba a llevar cambios, cambios profundos, cambios reales;
cambios para todos los ciudadanos, pero, hasta dónde es posible procesar
esos cambios visto el poco margen de maniobra que tiene el gobierno para
llevarlos adelante. Me refiero a que Uruguay tiene un endeudamiento con
los organismos internacionales que es de los más grandes del mundo en la
relación per cápita. Hasta ahora en la mayoría de las acciones de gobierno
y sin calificarlas hay más de continuidad que de cambio. Lo concreto es:
¿por dónde pasan esos cambios?
Respeto su apreciación, pero no la comparto. Durante la campaña
electoral propusimos cambios necesarios, posibles, responsables,
progresivos y progresistas que la ciudadanía apoyó y nos encomendó
realizar desde el gobierno.
Y en eso estamos. Sin duda estamos lejos de los objetivos planteados,
pero el país está bastante mejor que cuando asumimos las tareas que la
ciudadanía nos confió.
Como hacer para que vastos sectores de la dirigencia de izquierda,
acostumbrados a decir que no, ahora en el gobierno tengan que cambiar su
discurso, moderarlo. ¿Comparte en que hay que procesar también un cambio
en la cultura de gobierno y comunicarlo de la mejor manera a la
sociedad?
Sostener que vastos sectores de la izquierda uruguaya acostumbrados a
decir que no ahora tengan que cambiar el discurso es, en mi modesta
opinión, un reduccionismo.
Ejemplos sobran en la historia de nuestro país, incluso en la más
reciente, de la lealtad institucional, de la responsabilidad política y
del compromiso nacional de la izquierda uruguaya.
No hemos dicho "no" a todo. Y cuando hemos dicho "no", no hemos estado
solos. Si mal no recuerdo, y por citar apenas un caso, nuestra oposición a
la privatización de las empresas públicas uruguayas fue acompañada en
distintos plebiscitos por alrededor del 65% de los votantes.
Hace ya unos meses su antecesor el liberal ex presidente Jorge
Batlle, lo acusó de tener como objetivo controlar a la sociedad desde el
Estado a través de "un socialismo de Estado totalitario". ¿Qué dice usted
de esto; Ud. nunca le respondió?
Ni he respondido ni voy a responder tales expresiones. La realidad
habla por sí sola.
En la década de los `70 y hasta mediados de los ´80 se vivió la
violencia institucionalizada del Estado a través de dictaduras que dejaron
heridas en la sociedad muy difíciles de cerrar. Hoy su gobierno está
empeñado en cerrar esas heridas a través de una política de Derechos
Humanos donde se pretende llegar a la verdad de lo ocurrido. Hasta ¿dónde
está dispuesto a investigar y seguir adelante?
Dentro de la Constitución y la ley el Gobierno Nacional en su conjunto
y yo como Presidente de la República estamos comprometidos y dispuestos a
ir tan lejos como sea necesario y posible.
No es una postura nueva y quien así la entienda llegó increíblemente
tarde a una historia que de tan reciente aún es presente. Dolorosamente
presente para todos
Las "soluciones legales" que en su momento se encontraron para superar
ese dolor han demostrado ser inocuas. El dolor continúa y es lógico que
así sea: la verdad y la justicia no son valores a término.
Nosotros, como la gran mayoría de la sociedad uruguaya e incluso el
sector mayoritario de la oposición parlamentaria, estamos buscando
mecanismos para asumir el pasado sobre bases de verdad y justicia.
¿Y por qué el pasado? No por nostalgia ni revanchismo, sino porque no
hay futuro sin libertad; y la libertad implica, entre otros factores,
asumir el pasado.
¿Cuenta usted con el apoyo de las Fuerzas Armadas para seguir
adelante en las investigaciones sobre las violaciones de los DDHH en toda
su magnitud?
Hoy en Uruguay las Fuerzas Armadas están institucionalmente
subordinadas al poder político.
Desde el fin de la dictadura, Uruguay no ha definido el concepto de
Defensa Nacional, un insumo que reclaman las Fuerzas Armadas para poder
planificar su futura gestión. El gobierno que Ud. preside, ¿tiene definido
llevar adelante esa tarea?
Hace pocas semanas, en el marco de una Conferencia de Directores de
Colegios de Defensa de Iberoamérica realizada en Montevideo, expresé la
necesidad de reformular una política de defensa mediante un proceso que
involucre a la sociedad en su conjunto.
Porque la globalización como conjunto de procesos no solamente ha
cuestionado conceptos tales como soberanía, seguridad y nación, sino que
además dejado claro que la defensa es mucho más que la ausencia de
violencia o la inexistencia de conflictos entre estados.
Y además, porque estos temas no son competencia exclusiva de los
entendidos en la materia, su resolución es derecho y responsabilidad de
todos los ciudadanos.
Con respecto a otro tipo de violencia como puede ser la que vive la
sociedad actualmente, ya no proveniente del Estado, sino como consecuencia
de la propia exclusión, me refiero a la violencia y la inseguridad
ciudadanas y que en Uruguay no llega a los niveles de países vecinos, pero
que hay que atender, ¿como acometer ese desafío? Hoy mucha gente tiene
claro que el tema de la inseguridad es uno de los principales y visualiza
a su gobierno como dubitativo.
El tema de la inseguridad es, al fin y al cabo, un tema de convivencia.
Es decir, un asunto organización y funcionamiento democrático de la
sociedad. Y en eso no tenemos dudas.
El gobierno, dentro de lo establecido por la Constitución y la ley, es
riguroso con el delito. Y es riguroso también con las causas del
delito.
Mire que el desamparo social no se resuelve modificando el Código Penal
o construyendo cárceles para pobres.
Se aprobó una ley integral sobre cárceles, llamado Ley de
Humanización para el sistema carcelario. Unas cárceles que están a punto
de explotar. Un punto que generó inquietud entre la población fue el que
se refiere a la liberación anticipada de los presos que hayan cumplido con
determinadas condiciones. Se llegó a manejar que iba a haber una suerte
explosión del delito, cosa que no ha ocurrido. Visto ahora en la
perspectiva que da el tiempo, ¿cree que hubo un manejo interesado, con
operaciones de prensa para generar temor en la población y de paso
debilitar la imagen de su gobierno en el manejo mediático del
asunto.
No es mucho el tiempo transcurrido desde que dicha ley entró en
vigencia. Apenas unas pocas semanas durante las cuales, dicho sea de paso,
la reincidencia ha sido insignificante.
Reconozco que la liberación anticipada de detenidos puede resultar una
medida antipática para mucha gente y hasta políticamente desgastante para
cualquier gobierno democrático.
Pero la dignificación del sistema carcelario también es un asunto que
hace a la calidad de la convivencia democrática de un país.
Por otra parte, según los datos más recientes, muy pocos han reincidido
en infracciones.
Hoy la principal oposición a su gobierno parece provenir de la
propia izquierda de parte de algunos integrantes del propio Frente Amplio
y pero también de los sectores ultra radicalizados, no integrados a la
fuerza de gobierno, y muchos piensan en el "síndrome Allende"...
Son contextos y coyunturas diferentes.
Aquella experiencia, con todo lo que tiene de tragedia y enseñanza es,
reitero, una experiencia. No es una profecía ni un destino
ineluctable.
¿No haber estado nunca en el gobierno, convierte la necesidad de
"crear poder" en otro de los importantes desafíos de su gestión?
El poder, en el sentido que entiendo usted utiliza el término, no se
crea desde el gobierno...
Uno de los aspectos más complicados que ha vivido el país es la
sangría que ha vivido Uruguay en estos años. Se estima que se fueron del
país desde 1960 a la fecha más de medio millón de uruguayos, paralelamente
la tasa de natalidad es muy baja, casi no hay tasa de reemplazo y eso
afecta cualquier plan de desarrollo que se quiera llevar adelante. ¿Tiene
en carpeta planes específicos para afincar a los uruguayos que están
afuera del país y por otro lado un fomento de la natalidad o el ingreso de
emigrantes de otros países para crear un mercado interno que hoy es casi
inexistente?
Uruguay es un buen país para nacer y vivir. Y nuestro compromiso es
crear y consolidar condiciones favorables para ello; para que el
nacimiento no sea un problema, para que la educación y el trabajo no sean
un privilegio, para que la creación y la alegría no estén bajo sospecha,
para que la vejez no sea una condena. Estamos trabajando para que los
uruguayos puedan vivir en su país, sin necesidad de tener que emigrar para
buscar en otros países lo que el suyo les niega. Y trabajamos también para
que nuestros compatriotas que por una razón u otra viven en el exterior no
pierdan sus raíces y se sientan parte del Uruguay. Porque la patria, no
por ser peregrina, deja de ser patria.
Históricamente Uruguay ha tenido una relación muy fuerte con tres
países europeos: Italia y España porque el Río de la Plata ha sido el
refugio de miles de emigrantes que huyeron de la guerra y con Francia por
la cercanía cultural. Cree que es clave mantener esos vínculos. Cómo cree
que es mejor procesarlos, ¿a través del Mercado Común del Sur (MERCOSUR),
como bloque o unilateralmente?
No hay incompatibilidad alguna entre integrar el Mercosur y mantener
relaciones bilaterales con otros países. La política exterior de un país,
si es seria, no puede ser "en blanco y negro"
En la campaña electoral la fuerza que lo llevó al gobierno hizo
especial hincapié en el desarrollo productivo con justicia social. En una
época se privilegió el Uruguay país de servicios. Qué es hoy Uruguay,
desde el punto de vista productivo; ¿piensa privilegiar algo en
particular?
Impulsamos una estrategia de desarrollo productivo integral en la
medida que supere falsas incompatibilidades tales como "Uruguay
agroexportador o Uruguay de Servicios", "Uruguay Natural o Uruguay
tecnológico". En nuestro proyecto de desarrollo productivo hay lugar para
la biotecnología, los agronegocios, las tecnologías de la información y la
comunicación, las industrias de la cultura y el turismo, etc. Porque
aunque es cierto que ningún país es competitivo en todo, también es cierto
que no es bueno limitar la competitividad a un solo rubro.
¿Qué rumbo va a tomar el gobierno en materia económica:
intervencionismo estatal puntual en algunos aspectos o una economía de
mercado con un Estado básicamente regulador donde el sector privado sea el
motor de la economía? Por lo pronto en materia laboral hay para el sector
empresarial señales confusas: se reconoce que las ocupaciones sindicales
de las empresas son legales, como parte de la extensión del derecho de
huelga, una ley de fueros sindicales que no ha tomado en principio en
cuenta varios de los reclamos del sector empresarial y que aducen además
que puede afectar la generación de trabajo para los jóvenes y futuras
inversiones tanto nacionales como extranjeras.
Basta repasar las principales variables económicas del país para tener
una idea de las dificultades que encontramos al asumir el gobierno y,
consecuentemente, el estrecho margen de maniobra que tenemos para
superarlas. No es una excusa; es un dato de la realidad.
Y ante esta realidad el gobierno ha optado por impulsar una estrategia
económica que comprende cuatro aspectos fundamentales: la promoción de
inversión productiva; el desarrollo del crédito indispensable para dicha
inversión; una reforma tributaria acorde a los fines del crecimiento; y,
no por último menos importante, la generación de un escenario de confianza
y estabilidad para que la inversión se concrete y avance.
Uno de los aspectos centrales de su plan de gobierno es el
fortalecimiento del MERCOSUR...
Los procesos de integración regional no son repentinos ni lineales;
requieren tiempo y no están libres de dificultades.
El Uruguay, por vocación y convicción, quiere más y mejor MERCOSUR en
términos de unión aduanera, de complementación de procesos productivos, de
accesibilidad a los mercados, de integración física y energética, de
preservación y respeto al medioambiente, de complementación científica y
tecnológica, de fortalecimiento institucional y, sobre todo, más y mejor
Mercosur en términos de ciudadanía, de democracia y de desarrollo. Sobre
estos puntos hemos trabajado durante nuestra gestión en la Presidencia pro
Témpore del Mercosur.
¿Cree que la posición de Uruguay en la reciente Cumbre de Mar del
Plata puede haber deteriorado la relación con los Estados Unidos habida
cuenta que su accionar en la misma fue fundamental para rechazar el ALCA
promovido justamente por el presidente George Bush?
No. Nuestra postura en la reciente Cumbre de las Américas no fue de
rechazo al ALCA; nuestra propuesta fue discutir la posibilidad del ALCA
sobre otras bases.
¿No cree que para un país pequeño, como Uruguay, con una economía
pequeña, la alternativa es abrirse al mundo como lo hizo Chile o
Irlanda?
La cuestión no es abrirse al mundo. La cuestión es insertarse bien en
el mundo, que es otra cosa, y que es lo que están haciendo los países que
usted nombró y otros que podríamos nombrar. Cada uno a su manera, porque
en esta materia no hay verdades absolutas ni recetas infalibles.
El relacionamiento con Venezuela: participación de Uruguay en el
canal multiestatal TeleSur, negociaciones comerciales avanzadas en varios
rubros, una posición común frente al ALCA es un indicativo de cierto apego
por el gobierno de Hugo Chávez. ¿Hay afinidad ideológica con
Chávez?
Con Venezuela nos une la hermandad que tenemos con todos y cada uno de
los países de Latinoamérica. Y Chávez es el Presidente constitucional de
Venezuela. No ocupa ese cargo porque sí, o porque se lo arrebató a alguien
(más bien todo lo contrario...)
¿Cómo observa la situación de crisis que vivió el gobierno de Lula
en Brasil, con denuncias de corrupción y un giro hacia la derecha para
mantenerse en el gobierno y atemperar las críticas? Qué análisis hace del
asunto: ¿cree que la corrupción algo inevitable en el ejercicio del
poder?
No me corresponde opinar sobre asuntos internos de otros países. Confío
en los valores democráticos de la sociedad, el sistema político y el
gobierno de la hermana República Federativa del Brasil.
Históricamente, salvo en el período de Allende, Uruguay no ha posado
la vista en Chile, ¿cree que el modelo del presidente Lagos, que sin prisa
pero sin pausa ha ido desmontado lo creado por Pinochet es un ejemplo a
seguir? ¿Hay intención de profundizar las relaciones comerciales con ese
país, ahora con la nueva administración de Michelle Bachelet?
Aunque la geografía impuso una cordillera y un desierto entre Chile y
sus vecinos, hay una larga historia de relaciones bilaterales entre ese
país y el Uruguay.
Juntos, cada uno desde su respectiva identidad, chilenos y uruguayos
hemos recorrido un largo camino común que no ha estado libre de
dificultades y tragedias. En ese camino hoy hay esperanzas y posibilidades
que es nuestro compromiso hacer realidad.
Argentina es por su cercanía, su similar cultura e incluso por su
competencia en el fútbol, un país con el que tradicionalmente las
relaciones diplomáticas han sido muy fluidas. En este período particular,
con el presidente Néstor Kirchner las mismas se acentuaron merced a una
simpatía personal que va más allá de lo protocolar entre dos mandatarios,
sin embargo han existido en los últimos meses algunos
encontronazos.
El proyecto de instalación de dos plantas de celulosa en el margen
oriental del río Uruguay, limítrofe con Argentina está provocando picos de
alta confrontación que llegó en algún momento al retiro momentáneo, por
una horas, de sus respectivos embajadores, hecho inédito en las relaciones
entre los vecinos del Río de la Plata. ¿Cómo caracteriza el estado hoy de
las relaciones diplomáticas entre ambos países?
Muy bueno. Sobre bases de mutuo reconocimiento y respeto, como debe
ser.
¿Cómo se para Uruguay ante el fenómeno del terrorismo que hoy
atraviesa a la sociedad occidental como un fantasma que se ha corporizado
en los atentados, primero contra las torres gemelas en Nueva York, luego
con Atocha en España y recientemente en Londres?
Nuestra postura la del gobierno nacional, la de la fuerza política
responsable del mismo, la de la sociedad uruguaya en su conjunto- es clara
y firme: rechazamos todo tipo de terrorismo, violencia y
discriminación.
Samuel P. Huntington en su ensayo "¿Choque de civilizaciones?"
publicado en 1993 en la revista norteamericana Foreign Affairs, afirma que
"la principal fuente de conflicto en un nuevo mundo no será
fundamentalmente ideológica ni económica, el carácter tanto de las grandes
divisiones de la humanidad como de la fuente dominante de conflicto será
cultural". ¿Comparte esa conclusión?
No. Estos desarrollos sobre supuestos "choques de civilizaciones" no
pasan de ser intentos de justificar lo injustificable ...
Usted se define como un hombre de izquierda, con sensibilidad de
izquierda. ¿Qué significa ser de izquierda hoy, no solo en el Uruguay sino
en el mundo?
En tiempos en que el fin de la humanidad es una posibilidad
estremecedora pero real, ser de izquierda es negarse a aceptar tal
posibilidad; negarse con inteligencia y voluntad; con pasión por la
libertad y con compromiso democrático.
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