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5 de marzo de 2006
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La Vanguardia
de España - 5 de marzo
¿Desquite o reconciliación?
EN SUDÁFRICA apostamos por la justicia
restaurativa, según la cual el transgresor y la víctima deben
recibir ayuda para reconciliarse
Desmond Tutu *
En Sudáfrica,
y de hecho en todo el mundo, nos educamos creyendo estrictamente en la
justicia como desquite. Con la alarmante alza de crímenes violentos,
violaciones y abusos infantiles, hay frecuentes llamadas a
reinstituir la pena capital, las cuales tienen un amplio respaldo
público. Misericordiosamente, la Corte Constitucional de Sudáfrica
ha determinado que la pena de muerte (que los sudafricanos
eliminaron al mismo tiempo que fueron liberados del apartheid) es
inconstitucional.
Es lamentable que en algunos lugares del
mundo parezca que los hombres y mujeres no han podido ir más allá de
la admonición bíblica del ojo por ojo en su ansia de
desquite. Pero ese adagio bíblico se invocó originalmente para
evitar que en las contiendas se reclamaran las vidas de los
parientes inocentes de una persona que hubiese cometido un crimen.
El ojo por ojo pide que el culpable sea el único objetivo, y
no otros cuyo único crimen era haber estado emparentados con él. Así
es que este adagio no tenía en su origen el significado que terminó
adquiriendo.
Algunos sudafricanos pidieron juicios al estilo
del de Nuremberg, especialmente para los autores de las atrocidades
diseñadas para mantener el cruel sistema del apartheid. Sin embargo,
tuvimos suerte de que Nuremberg en realidad no fuera una opción para
nosotros. Nuremberg ocurrió porque los aliados lograron una
rendición incondicional de los nazis y por tanto pudieron imponer la
así llamada justicia de los triunfadores. En nuestro caso, ni el
gobierno del apartheid ni los movimientos de liberación pudieron
derrotarse el uno al otro. Estábamos en un punto muerto militar. Más
aún, en el caso de Nuremberg, acusadores y jueces pudieron hacer sus
maletas después del juicio y abandonar Alemania en ruta a sus
respectivos hogares. Nosotros tuvimos que construir nuestros hogares
en ésta nuestra patria común y aprender a vivir unos con los otros.
Unos juicios así probablemente se habrían alargado indefinidamente
dejando abiertas profundas heridas. Habría sido difícil proporcionar
evidencias para lograr condenas. Todos sabemos lo buenos que son los
burócratas para destruir evidencia incriminadora.
De manera
que fue una bendición que nuestro país escogiese el camino de la
Comisión de Verdad y Reconciliación (CVR), con lo que logró amnistía
a cambio de verdad. En último término, esto se basó en los
principios de justicia restaurativa y ubuntu.
En las
audiencias de la CVR presenciamos las descripciones de terribles
detalles de las atrocidades cometidas para mantener el apartheid u
oponerse a él.
"Le dimos café con narcóticos, y luego le
disparamos a la cabeza y quemamos su cuerpo. Como un cuerpo humano
demora entre 7 y 8 horas en consumirse, hicimos un braaivleis
al lado, bebiendo cerveza y comiendo carne". ¡Cuán bajo puede
hundirse un hombre en la falta de humanidad!
Cada vez que se
publicaban historias así de horribles, teníamos que recordarnos a
nosotros mismos que, en efecto, los actos eran demoniacos, pero que
los hechores eran hijos de Dios. Un monstruo no tiene
responsabilidad moral y no se le puede pedir que rinda cuentas de
sus actos; sin embargo, y esto es incluso más grave, llamar monstruo
a alguien cierra la puerta a toda rehabilitación posible. La
justicia restaurativa y la ubuntu se basan firmemente en el
reconocimiento de la humanidad fundamental de incluso el peor
criminal posible.
No podemos renunciar a nadie. Si fuera
verdad que la gente no puede cambiar y que si se ha sido un asesino
una vez siempre se será, entonces todo el proceso de la CVR habría
sido imposible. Ocurrió porque creímos que incluso el peor racista
tenía la capacidad de cambiar. Y pienso que en Sudáfrica no lo hemos
hecho mal, al menos eso es lo que el resto del mundo parece pensar
de nuestra transformación y del proceso de la CVR. Pues el ojo
por ojo nunca puede funcionar cuando las comunidades están en
conflicto: las represalias producen contrarrepresalias del tipo de
espiral sangrienta que vemos en Oriente Medio.
El tipo de
justicia que practicó Sudáfrica - al que yo llamo justicia
restaurativa-,a diferencia del desquite, no tiene una relación
básica con el castigo, no es fundamentalmente punitiva. Restituye la
paz social mediante la sanación. El crimen ha causado un quiebra en
las relaciones y debe ser sanado. Considera al criminal como una
persona, como un sujeto con un sentido de responsabilidad y un
sentido de vergüenza, que debe ser reintegrado a la comunidad y no
ser condenado al ostracismo social.
Hay mucha sabiduría en
las viejas costumbres de la sociedad africana. La justicia era un
asunto comunitario y la sociedad lograba altos niveles de armonía y
paz social. Se creía que una persona lo es sólo a través de otras
personas, y una persona rota necesita ser ayudada para sanar. Lo que
el crimen ha roto debe ser restaurado, y el transgresor y la víctima
deben recibir ayuda para reconciliarse.
La justicia como
desquite a menudo hace caso omiso a la víctima, y el sistema
usualmente es impersonal y frío. La justicia restaurativa da
esperanza. Cree que incluso el peor criminal puede convertirse en
una mejor persona.
Esto no significa tener mano blanda con
el crimen. Los criminales deben darse cuenta de la gravedad de sus
actos mediante el tipo de sentencias que reciban, pero debe haber
esperanza, esperanza de que el criminal pueda llegar a ser un
miembro útil de la sociedad tras pagar el precio que le debe. Cuando
actuamos como si realmente creyéramos que algo puede ser mejor, ese
algo puede llegar a ser mejor y a menudo superar nuestras
expectativas.
*DESMOND TUTU, premio Nobel de la Paz
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