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12 de marzo de 2006

Brecha de Uruguay - 10 de marzo de 2006

Los candidatos son todo

Brasil en precampaña electoral

Finalizado el Carnaval, el año político comienza con un fuerte ajetreo en todas las tiendas, pero con particular intensidad en filas del socialdemócrata psdb, principal partido de la oposición, que se muestra dividido a la hora de elegir candidato.
Mário Augusto Jakobskind
desde Rio de Janeiro
El gobernador del estado de San Pablo, Geraldo Alckmin, acusado de estar relacionado con el Opus Dei, y el alcalde de la ciudad de San Pablo, José Serra, se disputan palmo a palmo las preferencias del partido. Los tres “cardenales” de la cúpula del psdb, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, Tasso Jereissati, presidente del partido, y Aécio Neves, gobernador de Minas Gerais, decidirán antes del próximo domingo quién enfrentará a Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta de octubre.
En el Partido de los Trabajadores (pt), donde no hay dudas de que Lula será candidato, han surgido divergencias en materia de política económica del actual gobierno. Sectores de izquierda del partido presionan para obtener cambios que, se estima, traducen la insatisfacción de las bases.
LA DERECHA DIVIDIDA
La balanza dentro del psdb se estaría inclinando por Serra. Pero Alckmin aún no desistió y cuenta con apoyos importantes en su estado, donde los socialdemócratas son más fuertes. En todo caso, garantizó que el partido no se va a dividir en esta disputa.
La viuda del fundador del partido Mario Covas, Lil, quien tiene una influencia simbólica en el psdb, declaró esta semana su apoyo a Alckmin, y fue muy agresiva con Serra al señalar que de ser elegido candidato anulará su voto. Para algunos analistas el posicionamiento de Lil es una muestra del clima interno que se vive en el principal partido de la oposición, que dejará heridas expuestas durante la campaña electoral.
Serra está en una encrucijada. Le quedan aún tres años para terminar su mandato en la alcaldía de San Pablo, y prometió a sus seguidores que no iba a renunciar cuando, en octubre de 2004, derrotó a la alcaldesa petista Marta Suplicy. El psdb debería presentar su candidato antes de fin de mes, y tanto Serra como Alckmin deberán renunciar a sus cargos antes del 1 de abril, plazo que prevé la legislación electoral para los ministros, gobernadores y alcaldes que deseen postularse como candidatos.
La situación de Alckmin es más cómoda. Está cumpliendo su segundo mandato como gobernador y si dejara el cargo sería sustituido por un político del derechista pfl, Cláudio Lembo, aliado del psdb.
El pfl, a través de su líder en el Senado, José Agripino, amenazó con lanzar su propio candidato presidencial si los socialdemócratas siguen demorando su decisión. En este caso el elegido sería el alcalde de Rio de Janeiro, César Maia, que en varias ocasiones se pronunció a favor de Serra.
Para los analistas este cuadro de indefinición entre los opositores a Lula revela el ambiente de confusión que cada día se acentúa más en este sector. Enfrentan el temor de que si continúa la indefinición y el otro gran partido, el pmdb, tampoco lanzara su propio candidato, Lula podría obtener la reelección en la primera vuelta del 1 de octubre.
POLÉMICA EN EL PT
En los últimos días comenzó a circular entre los dirigentes petistas un memorando reservado defendiendo cambios inmediatos en la política económica, más en concreto en el área monetaria y fiscal. Elaborado por un grupo especialmente designado por la dirección del partido, la redacción final quedó a cargo de Marco Aurélio García, asesor especial de Lula para política exterior.
La tesis central de García apunta que los cambios no pueden esperar a un nuevo triunfo de Lula y que el último año de gobierno debe ser considerado del mismo modo que “el primero o el segundo del mandato”.
Aunque el texto que cuestiona la política económica está siendo debatido con el mayor sigilo, trascendió que la dirección del pt realizará una reunión el sábado 18, para que el documento que refleja la opinión de la mayor parte de los 83 integrantes del órgano de dirección sea analizado y debatido por las direcciones estatales. La decisión final se dará a conocer en un encuentro nacional a fines de abril.
Lula afirmó en varias ocasiones que no piensa cambiar la política económica y que considera al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, una figura indispensable de su gobierno. No se excluye la posibilidad de que Palocci sea convocado por Lula como coordinador de su campaña por la reelección y ya se admite que el presidente deberá publicar una nueva “Carta a los brasileños”, como sucedió en la campaña electoral de 2002, cuando Lula prometió que no dejaría de cumplir los compromisos asumidos por los gobiernos anteriores, lo que la oposición de izquierda considera que ha sido la pieza que anticipó la dependencia política de su gobierno hacia las finanzas internacionales.
El ex alcalde de Porto Alegre y actual presidente del partido, Raul Pont, del ala izquierda del pt y figura importante por haber disputado las últimas elecciones internas al Campo Mayoritario, alertó que Lula “no puede permanecer sordo a las opiniones del pt”. Pont asegura que la mayoría del partido quiere “un cambio en la política de intereses, en el superávit primario y mayor participación popular, con mecanismos de democracia directa en el gobierno”.
Lula ha sido objeto de nuevas críticas por su política económica por parte de la Conferencia Nacional dos Bispos do Brasil (cnbb), aliada histórica del presidente. La semana pasada el presidente de la cnbb, el arzobispo de Salvador, Geraldo Magela, fue duro en sus críticas al afirmar que “nunca hubo un gobierno tan sumiso a las condiciones impuestas por los acreedores como el actual”. Magela afirmó además que el gobierno de Lula “privilegia al capital en detrimento de los pobres”.
En respuesta a la cnbb, sin citarla directamente, Lula señaló que “promovemos el crecimiento económico con justicia social, perfeccionando la convivencia democrática y la dinamización de la política externa”. Ya en tono de campaña política, el presidente dijo que “en el plano económico retomamos el crecimiento industrial y agrícola, duplicamos las exportaciones, nos consolidamos como destino para inversiones, garantizamos el equilibrio fiscal y la estabilidad de la moneda, reducimos la pobreza, el desempleo y la concentración de la renta”. El tenor del pronunciamiento de Lula puede ser considerado también como una respuesta al “fuego amigo” del pt.
LA POLÉMICA DE LAS ALIANZAS
Este panorama político debe completarse con el debate en torno a la llamada “verticalización”. Se trata de la decisión del parlamento de poner fin a la obligatoriedad de que las alianzas político-electorales a escala estadual sean las mismas que en el plano federal o nacional, que fue cuestionada y revertida por el Tribunal Superior Electoral (tse). El tse alegó que las reglas electorales no pueden modificarse menos de un año antes de la realización de las elecciones.
La cuestión está provocando debates entre el Poder Legislativo y el Judicial, ya que el presidente del Congreso, el senador Renan Calheiros, promulgó una propuesta de enmienda constitucional poniendo fin a la obligatoriedad de las alianzas regionales según las federales, desoyendo la decisión del tse y sin esperar la decisión definitiva del Supremo Tribunal Federal (stf) de justicia.
Los partidos ya se preparaban para establecer alianzas en los estados, pero la decisión final a cargo del principal tribunal judicial puede provocar un conflicto entre poderes.
Aunque no lo parezca, esta decisión puede ser de la mayor importancia. Si se mantiene la obligatoriedad de las alianzas regionales, esto llevará a algunos partidos –sobre todo a los pequeños– a lanzar candidatos a la presidencia, ya que deberán tener un mínimo del 5 por ciento de los votos distribuidos por lo menos en un tercio de los estados con un mínimo del 2 por ciento en cada uno, para seguir manteniendo sus espacios en los medios de comunicación, tener la posibilidad de elegir dirigentes, y de participar en las comisiones de la Cámara de diputados y del Senado, entre otras. O sea, los partidos que no consigan pasar esa barrera dejarán en la práctica de ser partidos parlamentarios.
Por eso la decisión del tribunal supremo es aguardada con gran expectativa por la clase política, ya que será una pieza fundamental para definir la marcha de la campaña electoral. El caso del pt resulta curioso. La bancada votó por no modificar las alianzas pero el gobierno de Lula estimó que los cambios podrían ser favorables para la construcción de las alianzas que necesita para gobernar.
 
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