Gennaro Carotenuto - rodelu.net |
18 de marzo de 2006
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Italia
El hombre de la tevé no convence más
A cuatro semanas de las elecciones en Italia, un Silvio
Berlusconi furioso intenta modificar los pronósticos
infaustos. Sin embargo tampoco en la tevé, su medio natural,
logra convencer más.
Gennaro Carotenuto desde Roma
Faltan 23 días para las elecciones políticas italianas
del próximo 9 y 10 de abril. Según los sondeos, la coalición
de centroizquierda liderada por Romano Prodi lleva desde hace
meses una ventaja de entre cuatro y cinco puntos. Ni siquiera
el cara a cara del lunes 13 ha logrado mejorar la imagen del
primer ministro que durante toda su carrera ha utilizado,
quizás como ningún otro político del mundo, el medio
televisivo. Más de 17 millones de televisores fueron
sintonizadas en el primer canal de la rai para ver frente a
frente al cavaliere con el mismo rival de hace diez años,
Romano Prodi. Durante una hora y media Berlusconi atacó como
siempre, hablando repetitivamente de los crímenes del
comunismo y de la supuesta falta de credibilidad de Prodi. Ha
pintado una imagen de una Italia irreal donde bajo su gobierno
todo iría bien y ha insultado constantemente a su rival que ha
sido considerado ganador prácticamente por todos. Los mismos
aliados de Berlusconi han criticado al primer ministro:
“Aconsejo a Berlusconi un poco de realismo. No se puede seguir
repitiendo que en Italia todo va bien”, ha dicho el ministro
de Exteriores, Gianfranco Fini. Su compañero de partido, el
ministro de Agricultura Gianni Alemanno, agregó: “Berlusconi
parece que miente hasta cuando dice la verdad”.BERLUSCONI
CONTRA TODOSEl domingo Berlusconi había tropezado en otro
incidente. Entrevistado por la periodista Lucia Annunziata,
después de pocos minutos de trasmisión, frente a preguntas no
rituales, abandonó enojadísimo los estudios televisivos ante
la sorpresa y el escándalo generales. Berlusconi lamenta
constantemente que las reglas de la campaña electoral, que
equilibran la presencia televisiva de los políticos, le
impidan explicar a los italianos los logros de su gobierno.
Antes de que estas reglas fueran aplicadas Berlusconi se
enfrascó en un tour de force participando durante semanas
hasta en cuatro o cinco trasmisiones televisivas diarias,
prefiriendo la mañana y la tarde, cuando delante de la tevé
están los ancianos, las amas de casa y personas de baja
escolaridad. Difícilmente hablaba de política el primer
ministro: prefería cantar, cocinar, contar chistes y hacerse
el galán. En las elecciones de 2001, cuando era favorecido por
los sondeos, Berlusconi rechazó rotundamente cualquier cara a
cara con los rivales. Ahora busca desesperadamente cualquier
oportunidad mediática, como cuando, hace dos semanas, pudo
hablar en el Congreso estadounidense en Washington. Si en
un país en recesión y con indicadores económicos que son los
peores de toda la Unión Europea, Berlusconi no puede hablar de
política, la centroizquierda presentó un programa de casi 300
páginas. No hay ninguna ruptura con el berlusconismo y el
mismo Prodi afirmó que la mayoría de las “reformas”
neoliberales de Berlusconi quedarán en pie, porque no se puede
volver a empezar a cada legislatura. Entre una centroderecha
que no puede y una centroizquierda que no quiere, la política
es la verdadera desaparecida de una campaña electoral con
rasgos mezquinos. Hasta la Unión Europea se preocupa. El
jueves 16 el más derechista de los siete grupos parlamentarios
que componen el Parlamento Europeo ha expulsado a la Liga
Norte, el aliado más firme de Berlusconi, por ser demasiado
racista y xenófoba.
Publicado en Brecha el 17 de marzo de 2006
Gennaro
Carotenuto
Columnista del semanario Brecha
de Uruguay
gc@gennarocarotenuto.it
http://www.gennarocarotenuto.it
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