Veronika Engler Veronika Engler - rodelu.net
6 de abril de 2006

Hay Dios...

Veronika Engler
En la biblia está escrito que los seres humanos fuimos creados a la imagen y semejanza de Dios. No sabemos con certeza como es Él, lo conocemos de oídas como a un ser omnipotente de características difusas. Dios es justo dicen, yo me pregunto que es la justicia, la mayoría de las veces lo que es justo para unos es injusto para otros. Es difícil equilibrar esa balanza y la señora justicia anda a los tumbos esquivando minas y muertos, por venda lleva en los ojos la bandera de Estados Unidos.

Sigamos el ejemplo de Jesús, pregonan los cristianos, pero las arcas del clero se llenan de dinero y cubren las iglesias de ornamentos caros e inútiles, mientras tanto la miseria crece como una mala enfermedad. Es habitual escuchar a los curas alabando la imagen del hijo de Dios, envuelto en su pobreza y sencillez, dueño tan sólo de su propia voluntad…, aunque ni siquiera de eso era dueño Jesús, ya que su padre había decidido de antemano su muerte.

Humildad, sencillez, bellas palabras para un sermón, pero el poder no se adquiere con humildad, ni poniendo la otra mejilla. Las parcelas en el cielo cuestan cada día más caras.

Si Dios nos creó a su imagen y semejanza no nos queda mucho que esperar de él, si nos parecemos a esos seres superiores que habitan el cielo solo nos queda la esperanza de que ese lugar sea menos frágil que nuestro pobre planeta tierra y que los ángeles no alcancen a destruirlo con la misma velocidad que llevamos nosotros aquí.

“Padre nuestro que estas en el cielo”…, como puedes cerrar los ojos ante el dolor de tus hijos, el caos de la creación se ríe en tu cara. Nos matamos entre nosotros y por si fuera poco cometemos una forma lenta de suicidio, destruyendo hasta el aire que respiramos. ¿Es en eso en lo que nos parecemos a él? Sacrificó a su hijo por nosotros, las torturas y miserias que ese pobre hombre soportó fueron en vano. En nombre de Dios se mata, en nombre de Dios se oprime. Las religiones nos dividen, son muchas veces una fuerza de poder que gana adeptos por medio del miedo, o para los que no tienen mucho que esperar en su vida terrenal las promesas de algo mejor después de la muerte.

Los que creen en la teoría del infierno se olvidan de un detalle; hay muchos que ya viven en el infierno, un infierno de bombas, de hambre, de enfermedades, de niños mutilados y de miradas vacías, un infierno donde el paraíso es un trozo de pan o una sonrisa.

Cuando Adán se comió la manzana se empachó, la adquisición de conocimiento nos está costando caro y a algunos les toca amortizar con intereses demasiado altos.


Veronika Engler
veronika.engler@bredband.net
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