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4 de mayo de 2006
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ALAI
Agencia Latinoamericana de Información - 3 de mayo de 2006
EE UU, Uruguay
Negociarán tratado comercial
Leonardo Mindez
Uruguay
y Estados Unidos negociarán un amplio acuerdo bilateral para
promover el comercio y las inversiones que, según el anhelo de ambos
gobiernos, debería terminar en un Tratado de Libre Comercio (TLC) o lo más
parecido a eso. Así se desprende del primer día de reuniones oficiales del
presidente Tabaré Vázquez en Washington, a pesar de las aclaraciones y
eufemismos que utilizó la delegación uruguaya durante la jornada. ¿Y el
Mercosur? Uruguay no piensa salirse, mientras no lo obliguen.
El
día comenzó agitado. El periodista de Canal 10 Nelson Fernández ratificaba
ante quien le preguntara que Vázquez le había anticipado la noche anterior
su intención de abandonar el Mercosur y pasar a ser un estado asociado,
como Chile y Bolivia, por ejemplo. En la puerta del edificio del Fondo
Monetario Internacional, tras su reunión con Rodrigo Rato, el presidente
intentó desmentir la versión, pero en verdad dejó la puerta abierta:
"Nosotros no hemos planteado esa situación en ningún momento", arrancó
Vázquez al referirse a una posible ruptura con el bloque regional. Y
enseguida agregó: "Salvo que surgieran condiciones que nos impidan avanzar
en el trabajo de una nueva inserción de Uruguay en el mundo".
El
gobierno interpreta que los grandes del bloque, Brasil y Argentina,
ignoran los reclamos de los más pequeños, a los que no llegan los
beneficios de la alianza comercial. "El Mercosur no es una jaula de oro ni
un club donde hay socios de primera y segunda", aseguró el presidente. La
válvula de escape sería avanzar en un doble camino: invitar a países
fuertes, como México, a que se sumen al Mercosur generando una nueva
distribución interna de poder; y, al mismo tiempo, aumentar el peso
específico del Uruguay con acuerdos comerciales bilaterales por fuera del
bloque, con países como Estados Unidos.
Vázquez aseguró que quiere
"más y mejor Mercosur" porque "así como está, este Mercosur no le sirve a
Uruguay". Pero un TLC con Estados Unidos será demasiado difícil de tragar
para Brasil y Argentina. De hecho, hoy en día la reglamentación del bloque
impide un tratado bilateral de ese tipo para un socio pleno como Uruguay.
Cuando se le recordó esto al presidente, Vázquez respondió que él no había
llamado TLC al acuerdo que busca con Estados Unidos pero puso como
ejemplo, justamente, el TLC alcanzado con México: "Si se puede con México,
se puede con cualquier otro país", argumentó. Sin embargo, el gobierno
uruguayo no puede ignorar que en el caso de México hubo una decisión
oficial del Mercosur de autorizar las negociaciones bilaterales con ese
país, que ya estaban encaminadas en el marco de la ALADI.
Vázquez
también se amparó en unas declaraciones de enero pasado de Néstor
Kirchner, quien tras reunirse Lula da Silva había expresado que Brasil y
Argentina no se opondrían a un TLC entre Uruguay y EEUU. Sin embargo, la
cancillería brasileña luego no se mostró tan dispuesta a aceptarlo y nadie
puso una autorización semejante por escrito. Ayer, fuentes de la embajada
argentina en Washington, negaban que Uruguay pudiese negociar un TLC con
Estados Unidos mientras siguiera siendo miembro pleno del bloque.
Entonces, las declaraciones presidenciales a Canal 10 podrían haber sido
un globo de ensayo o una advertencia a Lula y a Kirchner. Más explícito
fue el presidente cuando un periodista le recordó que el venezolano Hugo
Chávez se opone a que los países de la región acuerden tratados con el
gobierno de Bush. "Pregúntele al presidente Chávez cuántos barriles de
petróleo le vende a EE.UU. por día, pregúntele cuánto le ingresa a
Venezuela", contraatacó Vázquez.
Del lado estadounidense, no hay
tantas dudas. Desde que la administración republicana percibió congelado
el proceso hacia el ALCA, comenzó a espolear los TLC bilaterales o
subregionales. Después del NAFTA, con México y Canadá, logró en los
últimos años tratados de libre comercio con Chile, los países de
Centroamérica (CAFTA), Perú y Colombia, aunque estos dos últimos todavía
necesitan la complicada ratificación parlamentaria.
Vázquez, junto
a los ministros Danilo Astori, Reinaldo Gargano y Jorge Lepra y el
embajador en Washington Carlos Gianelli, empezaron ayer a enhebrar la
aguja para bordar el acuerdo. Primero, recibió los elogios del FMI y el
BID: "En esta ciudad, en todas las esquinas donde vaya va a encontrarse
con una inmenso admiración y respeto por lo que ha podido hacer el
gobierno uruguayo en este tiempo", lo halagó el presidente del BID, Luis
Alberto Moreno.
Con ese aval, Vázquez y sus funcionarios fueron a
reunirse por la tarde con figuras claves para las negociaciones por un
tratado comercial. La ausencia en esta capital de los representantes
comerciales Rob Portamn y Susan Schwab, de viaje por Europa, los obligó a
visitar al secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, un cubano-americano
que ha sido uno de los principales promotores de los TLC con los países
latinoamericanos. La otra reunión fue en el Capitolio, con el senador
republicano Richard Lugar, presidente de la subcomisión del Hemisferio
Occidental y quien tiene la llave para impulsar la ratificación
parlamentaria de un hipotético TLC.
Astori comentó que el primer
paso es que funcionarios de ambos países trabajen juntos desde ahora hasta
octubre, cuando está prevista la reunión del Comité Conjunto de Comercio e
Inversiones. Allí se vería hasta dónde se ha avanzado y se evaluaría hasta
dónde se puede llegar. Pero una prueba del entusiasmo del ministro es que
ni los subsidios agrícolas estadounidenses le parecen una traba: "Si uno
llega a tener un buen acceso al mercado norteamericano, el tema de los
subsidios empieza a importar menos y a perder importancia".
Pero a
pesar del entusiasmo uruguayo y de la administración republicana, los
tiempos juegan en contra de un TLC. El Fast Track, la autorización
especial que el parlamento le dio al poder ejecutivo para negociar estos
acuerdo, vence a mediados de 2007. Aun si Bush y Vázquez lograran firmar
el acuerdo antes de esa fecha, la ratificación parlamentaria sería
complicadísima. El CAFTA se negoció voto a voto durante más de un año,
para terminar en una aprobación de madrugada en la Cámara de
Representantes con un ajustadísimo 217 contra 215. El escenario podría ser
peor si, como lo anuncian todas las encuestas, las elecciones
parlamentarias de noviembre resultan una bofetada contra los
republicanos.
Hoy, Vázquez compartirá escenario con Condoleezza
Rice en el foro que el Consejo de las Américas organiza en el Departamento
de Estado y por la tarde lo espera Paul Wolfowitz en el Banco Mundial,
donde las plantas de celulosas dominarán la conversación. Seguramente, el
ex subsecretario de Defensa también lo felicitará. En Marzo del 2005, el
Banco Mundial le entregó un documento con "notas políticas" al flamante
gobierno. En el punto 49, le sugería explorar la posibilidad de tratados
bilaterales por fuera del Mercosur.
- Leonardo Mindez es
corresponsal de Radio Mundo Real en Washington.
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