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7 de mayo de 2006
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La Nación
de Argentina - 5 de mayo de 2006
El pulso político
Se ha llegado demasiado lejos
Fernando Laborda
El
conflicto por las llamadas papeleras ha llegado demasiado lejos. Y
los gobiernos de uno y otro lado del Río de la Plata son igualmente
responsables. La exacerbación de las pasiones y la politización con
cierto sentido electoralista del diferendo se han impuesto hasta hoy
sobre la búsqueda racional de soluciones técnicas equilibradas. Ni
siquiera en vísperas de un clásico futbolístico entre los seleccionados
de la Argentina y Uruguay el nivel de agresión mutua había crecido
tanto.
En las últimas horas, el presidente Tabaré Vázquez, al
disertar ante empresarios y funcionarios norteamericanos en Washington,
sugirió, en un tiro por elevación contra la Argentina, que Uruguay
"jamás, ni en las peores circunstancias, dejó de respetar sus
contratos" y que en su país no es necesario apelar a "métodos espurios"
para hacer buenos negocios.
Ayer, el propio Tabaré Vázquez calificó el conflicto de
"irracional". Olvidó que no menos irracional es la oposición de las
empresas que se instalarán en Fray Bentos a la realización de un serio
estudio de impacto ambiental.
Desde el lado argentino, con el acto convocado para hoy por
Kirchner en Gualeguaychú, se intenta nacionalizar un problema que no
había trascendido mucho las fronteras de Entre Ríos. Los efectos del
acto, más allá de la cantidad de asistentes, dependerán mucho de las
palabras que emplee el Presidente. Si su mensaje es conciliador -aun al
costo de que no agrade a los militantes de Gualeguaychú-, podría haber
alguna esperanza de acuerdo. Si, por el contrario, el discurso es
provocador, no se le daría al gobierno uruguayo margen alguno para
ceder algo.
Si el presidente argentino se pliega a la radical consigna "No
a las papeleras", su capacidad para negociar y aceptar salidas que
disten de la ideal también será más estrecha. Sobre todo si, como
algunos observadores prevén, el acto del 25 en la Plaza de Mayo marca
el comienzo de su campaña reeleccionista.
El peor escenario para la Argentina sería que, mientras el
Tribunal de La Haya analiza la petición de nuestro país y evalúa si
dispone o no una medida cautelar para paralizar las obras de Fray
Bentos -no sería antes de los tres meses-, su construcción avance, al
igual que la teoría del hecho consumado. Hasta dónde escalará el
conflicto frente a la disparidad entre los tiempos de los habitantes de
Gualeguaychú y los de los jueces internacionales es una pregunta sin
respuesta. A menos, claro está, que se imponga la prudencia de las
partes en disputa.
flaborda@lanacion.com.ar
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