| Latinoamérica - rodelu.net |
7 de mayo de 2006
|
Brecha
de Uruguay - 5 de Mayo de 2006
Kirchner con la mirada en 2007
La reunión de gobernadores en Gualeguaychú
“El argumento por el que Argentina llega a la Corte de
La Haya es la violación del Tratado del Río Uruguay, y sobre
ese punto se trabajó toda la argumentación legal y jurídica”,
asegura el vicecanciller argentino Roberto García Moritán.
Fabián Kovacic - Buenos Aires
El levantamiento del
corte a la ruta 136 por parte de la Asamblea de Gualeguaychú
vino a redondear el clima de optimismo argentino previo a la
presentación ante La Haya. Sin embargo, tanto el gobierno
nacional como el provincial admiten que la decisión de los
vecinos ya quedó fuera de los tiempos políticos. “Ayuda, pero
el camino judicial ya estaba tomado, tanto por el presidente
Kirchner como por Tabaré Vázquez. Ahora empieza otro
capítulo”, admite el jefe de gabinete Alberto Fernández. La
accidentada asamblea que decidió levantar el corte fue seguida
de cerca tanto por el gobierno provincial como por el nacional
que esperaban esa señal de buena voluntad para mejorar la
imagen argentina ante los jueces internacionales. Sin embargo,
quedó debilitada la imagen del gobernador Jorge Busti ante
Kirchner, quien deberá enfrentar hoy viernes la mirada
desconfiada de los habitantes de Gualeguaychú, rodeado de
funcionarios políticos. La idea del gobierno es que los
pasos que comunican con Uruguay se mantengan despejados, para
evitar potenciar la demanda uruguaya ante la oea, a raíz de
los daños al turismo que los cortes provocaron en la margen
oriental del río Uruguay. Por eso ya enviaron una señal a los
gobiernos de Entre Ríos, Corrientes y Misiones para que estén
atentos a cualquier reclamo social emparentado con el
conflicto en cuestión. “La idea es garantizar que el tiempo de
tramitación ante los tribunales internacionales no se vea
opacado por conflictos internos. Nosotros queremos
garantizarles a los ciudadanos que Argentina está defendiendo
el interés nacional como corresponde”, aseguran en la jefatura
de gabinete. Kirchner también sabe del enfrentamiento entre
los mandatarios litoraleños y los intereses contrapuestos a
propósito de las plantas de celulosa. La “causa nacional”
–como la llaman en la Casa Rosada– tiene al presidente, a
Busti y a los vecinos entrerrianos en el rol protagónico. Pero
los intereses políticos colisionan con las buenas intenciones
ecológicas. GUERRA ENTRE PROVINCIASLos gobernadores
de Corrientes, Arturo Colombi, y de Misiones, Carlos Rovira,
mantienen una guerra de declaraciones con su par entrerriano
Busti a raíz de los reclamos contra las pasteras uruguayas.
Colombi quiere instalar una en su provincia y Rovira ya tiene
tres en la suya. El debate entre gobernadores de
provincias litoraleñas creció entre agosto de 2005 y marzo
último a causa de la instalación de las papeleras uruguayas.
Colombi, gobernador de Corrientes, mantiene su apoyo a
Kirchner y asistirá al acto “porque es un férreo defensor del
ambiente”, sintetizan sus voceros de prensa. Sin embargo,
cuando BRECHA requirió información sobre la instalación de la
papelera de la empresa chilena Bosques del Plata –poseedora de
160 mil hectáreas de bosques de pino pacientemente sembrados
desde hace 12 años en la provincia–, la gobernación se limitó
a asegurar que “es tecnología de avanzada con procedimientos
no contaminantes”. Una explicación tan vaga como la de Botnia
y ence, más allá de los gráficos que ambas empresas publican
en sus páginas de Internet. Ricardo Colombi, hermano del
gobernador y actual diputado nacional, acepta la instalación
de las papeleras en Fray Bentos y lamenta que no hayan optado
por instalarse en la margen argentina. “Si los ambientalistas
y los críticos solucionan el problema social y laboral, yo
también rechazo las pasteras”, aclaró. Por otro lado,
Rovira –el primer gobernador kirchnerista– asegura también
vagamente que las tres plantas productoras de celulosa
ubicadas en su provincia “no contaminan el ambiente” y reitera
que vería con agrado un pedido de la finlandesa Botnia para
instalarse en su tierra. Junto a él cerraron filas los
diputados nacionales y el ex gobernador radical Ricardo
Barrios Arrechea, quien reclamó a Entre Ríos que “si de
contaminación se trata, cierre los frigoríficos que emiten
gases que provocan efecto invernadero; corte el puente que une
Rosario con Victoria, a causa de la papelera instalada en
Capitán Bermúdez que pertenece a Celulosa Argentina; y
abandone la deforestación indiscriminada a favor del
monocultivo agrícola que también destruye el ambiente”.
Sin embargo, el debate y cruce de acusaciones quedó trunco
cuando el presidente Kirchner ordenó terminar con la cuestión.
Busti, Rovira y Colombi son aliados incondicionales del
presidente, y los dos últimos especialmente deben sus cargos a
las alianzas provinciales que el propio Kirchner tejió para
asegurar el poder. Aunque, según indicó el propio Busti,
en la última semana todos bajaron los decibeles del debate en
“aras de la unidad nacional”. Es que el acto programado por el
presidente Kirchner para hoy en la ciudad de Gualeguaychú
requiere varias lecturas y admite solamente la voz
presidencial. Se prevé la presencia de 17 gobernadores, un
centenar de diputados nacionales y provinciales, y 300
intendentes y concejales (ediles) de todo el país. El apoyo
de la oposición radical, que suele recibir palos
presidenciales, ya fue consensuado y su jefe partidario,
Roberto Iglesias, reconoció que “se trata de un acto de unidad
nacional y no de partidismo barato”. De este modo los dos
partidos más grandes a nivel nacional sellaron un pacto que
puede también ser un armisticio hacia 2007. Como acérrimos
opositores al acto aparecen Mauricio Macri y su ladero Jorge
Sobisch, gobernador de Neuquén, y Elisa Carrió, quienes ven en
el acto el lanzamiento de Kirchner a su reelección. De hecho,
Alberto Fernández, jefe de gabinete y “monje negro” del
gobierno, viene insistiendo en la posibilidad de “renovar la
confianza al presidente”. Los hermanos Rodríguez Sáa (San
Luis) y el salteño Juan Carlos Romero mantienen una cordial
distancia con el acto de hoy, disimulando sus verdaderas
ansiedades proyectadas a 2007 con candidaturas presidenciales
propias desde la derecha peronista ligada a los restos
inorgánicos del menemismo económico. Tras la debacle de
2001, la salida de Eduardo Duhalde de la escena política, y el
definitivo eclipse de Carlos Menem, el peronismo sigue en
busca de un caudillo. El poder fragmentado desde hace cinco
años encontró en Kirchner un punto de equilibrio entre fuerzas
internas que, además, marca bien en las encuestas.
|