Vimos en canales franceses una retrospectiva de imágenes de aquellos días, en
que la gente festejaba con bailes en las calles el triunfo del Frente popular y
luego la conquista de las dos semanas de vacaciones pagas, las 40 horas de
trabajo semanal, la libertad sindical, las convenciones colectivas y los
aumentos de salario.
El proceso de unidad comunista-socialista-radical
El Frente Popular francés fue antecedido por el Frente Popular de España,
formado en 1935, tras la proclamación de la República en 1931. Ganó las
elecciones del 16 de febrero de 1936, con Manuel Azaña como presidente, y fue
derribado por la sublevación facciosa del general Franco. En América Latina, el
Frente popular se creó en 1937 en Chile como alianza entre los partidos
comunista, socialista y radical y la Confederación de Trabajadores, que llevó a
la presidencia, al ganar las elecciones de 1938, a Pedro Aguirre Cerda, y luego
a Juan Antonio Ríos y Gabriel González Videla, hasta la traición infame de este
último en 1947.
Una gran influencia en la formación de los frentes populares tuvo el VII
Congreso de la Internacional Comunista de agosto de 1935, presidido por el
revolucionario búlgaro Jorge Dimitrov, que definió la táctica del frente único
contra el fascismo y la guerra. En enero de 1933 Hitler había tomado el poder en
Alemania.
La formación del Frente Popular francés fue fruto de un intenso proceso
iniciado en 1934. En junio el Partido Comunista (PCF) propuso al Partido
Socialista (llamado SFIO, sección francesa de la Internacional obrera) un pacto
de unidad de acción, que fue firmado un mes después. Fue el primero suscrito
entre un partido comunista y uno socialdemócrata. En octubre el PCF planteó la
necesidad de ensanchar el "frente común de la libertad y la paz" abarcando a
campesinos, profesionales, pequeña burguesía, trabajadores independientes,
comerciantes. Dice un estudio que "la oposición más importante a esa proposición
venía de sectores de la propia SFIO". Maurice Thorèz, secretario general del
PCF, diría en un balance de ese período que llegó un momento en que León Bum,
líder del Partido Socialista, ya no pudo seguirse negando a las propuestas de
unidad.
Siguió la gran manifestación conjunta del 14 de julio de 1935 y en setiembre
se firma el programa común, que comprende la amnistía general, la disolución de
las organizaciones paramilitares, la colaboración para la paz en el seno de la
Sociedad de Naciones, la ejecución de un plan de obras públicas, el apoyo a las
cooperativas agrícolas y el crédito agrícola, y un conjunto de reivindicaciones
de orden laboral.
Unidad sindical y triunfo electoral del 3 de mayo 1936
Paralelamente se desarrolla un proceso de unificación de las dos centrales
sindicales (CGT y CGTU), que se concretó en marzo de 1936. Las huelgas y
manifestaciones adquieren un carácter cada vez más masivo y combativo (de tipo
"semiinsurreccional", se dijo) en los puertos de Brest y Toulon y en Limoges. En
ese clima se llega al primer turno electoral, el 26 de abril. Thorèz formula un
llamado que se hizo célebre a los católicos: "Te tendemos la mano, católico,
nosotros que somos laicos, porque eres nuestro hermano, porque estás, como
nosotros, oprimido por los mismos problemas". El PS aumenta ligeramente sus
votos, que sobrepasan los dos millones y cuarto, el PC duplica sus votos y araña
el millón y medio, los radicales bajan. Para la segunda vuelta dato
fundamental- los partidos del Frente desisten en cada circunscripción en apoyo
al candidato mejor situado. El 27 de abril se firma el pacto de desistimientos
recíprocos. El 3 de mayo el Frente Popular conquista 378 diputados sobre un
total de 598 (el 63,2%), con el PS como primera minoría con 146.
En las semanas siguientes estallaron huelgas y manifestaciones por todas
partes, promoviendo los temas reivindicativos, y aparece la modalidad de
ocupación de las fábricas, que luego pasa a ser la norma. Las municipalidades
socialistas y comunistas proporcionan alimentos a los huelguistas, pero también
lo hacen los trabajadores y vecinos, así como los comerciantes.
Homenaje a la Comuna y conquistas obreras
El 24 de mayo se realiza la manifestación de homenaje a los muertos de la
Comuna de París, que reúne 600 mil personas sobre un total de 4 millones de
habitantes en la capital y alrededores. Los dirigentes del Frente marchan a la
cabeza. En los días siguientes la huelga se extiende a las fábricas metalúrgicas
parisinas y pronto a todo el país, incluyendo sectores donde reina el
paternalismo patronal, como las grandes tiendas de París.
El 6 de junio León Blum presenta su gobierno y su programa al Parlamento, al
día siguiente se reúne con los representantes de la central obrera y de las
patronales (CNPF). Los empresarios se comprometen a aumentos salariales del 7 al
15%, reconocer la libertad sindical, no sancionar a los huelguistas, negociar de
inmediato las convenciones colectivas. Los obreros acuerdan cesar las
ocupaciones. El gobierno presenta ante el Parlamento los proyectos de ley sobre
las dos semanas de vacaciones pagas, la semana laboral de 40 horas, las
convenciones colectivas. El 11 de junio se aprueban.
Durante ese mes hubo 12.142 movimientos huelguísticos con intervención de
1.830.938 trabajadores, participando los empleados y los técnicos junto a los
obreros. A la vez, la CGT pasó de 800 mil a 4 millones de miembros. El PCF
decuplicó con creces sus filas. Siempre se cita el caso de la fábrica Renault
donde los obreros sindicalizados pasaron de 700 a 24 mil, y las células
comunistas de un centenar a 6 mil afiliados. Un resumen de este período señala
que "durante sus primeros meses en el gobierno el Frente Popular pudo cumplir
con buena parte de su programa electoral, contando para ello con dos semanas de
huelgas de masas y movilizaciones permanentes". Esto es lo que Francia recordó
estos días, y lo proyectó a sus luchas actuales.
Publicado en La República
el 5 de mayo de 2006