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12 de Mayo de 2006
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Italia
Romano Prodi se fortalece
En Italia la centroizquierda ganó la pulseada para
elegir al presidente de la República e impuso un hombre del
antiguo Partido Comunista. La oposición no lo votó, pero parte
de ella lo aplaudió. Ahora Romano Prodi recibirá de sus manos
el encargo de formar un nuevo gobierno en una situación más
relajada, a pesar de la guerrilla política
berlusconiana.
Gennaro Carotenuto desde Roma
Giorgio Napolitano, de 81 años, es el undécimo
presidente de la República italiana. Es el tercer presidente
nacido en Nápoles, después de Enrico de Nicola, en 1946, y
Giovanni Leone en los setenta. Hizo toda su carrera en el
Partido Comunista Italiano, del cual ha sido diputado desde
1953. Ha sido elegido el miércoles en el cuarto escrutinio –el
primero con mayoría simple– con 543 votos de los 505
necesarios entre los 1.010 diputados, senadores y
representantes regionales que la Constitución italiana
considera “grandes electores”. Lo han votado los suyos, y un
puñado mínimo de centristas que desobedecieron la orden
perentoria de Silvio Berlusconi de votar en
blanco. Napolitano ha sido el líder histórico de la
corriente de derecha del PCI, precozmente socialdemócrata y
europeísta. Fue uno de los líderes que dibujaron el partido
nuevo, los Demócratas de Izquierda (DS), después de la caída
del muro de Berlín. En los noventa fue presidente de la cámara
de diputados y ministro del Interior. En este cargo no se
distinguió por democratizar una institución que era coto de
caza de la derecha. Sin embargo es un hombre prestigioso, con
una imagen sobria y un poco gris, apartado desde hace unos
años del corazón de la batalla política. Sucede a Carlo
Azeglio Ciampi, el presidente que tuvo que lidiar y
contrabalancear los cinco años del gobierno de
Berlusconi.EL OTOÑO DE SILVIOBerlusconi decidió
transformar la vida política italiana en una guerra
termonuclear. Durante todos los días de la campaña
presidencial gritó contra el inadmisible complot comunista
para ocupar las instituciones tras una victoria electoral que
él nunca reconoció. Sin embargo su coalición muestra
desmoronamientos preocupantes. Si bien apenas un puñado de sus
aliados votó a Napolitano, éstos representan el ala izquierda
del partido neodemocristiano de la UDC. Esta ala tiene cinco
senadores que podrían pronto respaldar la ajustada mayoría de
Romano Prodi. No es la única mala noticia para Berlusconi.
Tanto la UDC como la derechista Alianza Nacional no votaron a
Napolitano pero celebraron aplaudiendo su elección, toda una
señal en el lenguaje críptico de la democracia italiana. Los
dos partidos, UDC y an, no están para nada convencidos de
entrar al búnquer de Berlín al cual Silvio Berlusconi parece
querer reducir la vida política italiana. Quedan firmes sus
“empleados”, los parlamentarios de Forza Italia, sus
televisiones, que insistieron con la inconsistente imagen del
comunista presidente, y la Liga Norte, que hasta declaró que
no reconoce a Napolitano, un disparate inédito en 60 años de
república.Y AHORA ROMANOEl lunes Giorgio Napolitano
saldrá a la colina del Quirinal, una de las siete que forman
la Roma histórica, donde se levanta el palacio de los papas y
luego de los reyes de Italia, y jurará como presidente. Su
reto más inmediato será encargar a Romano Prodi la formación
del gobierno. Lo más probable es que al final de la próxima
semana Prodi pueda presentar la lista de ministros y buscar el
voto de confianza, que por ahora obtendrá casi seguramente y
que está previsto para la última semana de mayo. Los DS,
después de obtener la presidencia de la República, dejan
libres un par de cargos ministeriales, facilitando el trabajo
de Prodi. Éste intentará formar el gobierno con el más alto
perfil posible involucrando a jefes de partido, como Francesco
Rutelli, Piero Fassino y especialmente Massimo D’Alema. Mejor
que estén todos en la misma barca. El presidente de los DS, en
principio candidato a la presidencia de la cámara y luego a la
presidencia de la República, tuvo que dar dos veces un paso
atrás. Ahora aspira al ministerio del Interior, y dejarlo
fuera podría ser un riesgo para Prodi. El Partido de los
Comunistas Italianos renunció a cargos políticos y optó por
presentar exponentes prestigiosos de la sociedad civil. Entre
ellos está el periodista Gianni Minà, que podría ser
viceministro de Exteriores delegado para América Latina. Minà,
de 68 años, es amigo personal de Fidel Castro, y Hugo Chávez,
y Lula dormía en su casa cuando pasaba por Roma. De ser
nombrado –hay muchas resistencias– sería un necesario giro de
180 grados en las pésimas relaciones entre la izquierda
italiana y los gobiernos de izquierda
latinoamericanos.
Publicado en Brecha el 12 de Mayo de 2006
Gennaro
Carotenuto
Columnista del semanario Brecha
de Uruguay
gc@gennarocarotenuto.it
http://www.gennarocarotenuto.it
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