Gennaro Carotenuto - rodelu.net |
7 de junio de 2006
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Deporte
“Patas Limpias” para el calcio trucho
Quizá es el escándalo más grave de la historia del
deporte mundial. Durante años la Juventus, uno de los clubes
más gloriosos de Europa, maniobró la Liga italiana hasta en
los mínimos detalles, falsificando partidos, presupuestos,
contratos de un negocio que vale 2.000 millones de euros.
Ahora el viejo fiscal de “Manos Limpias” lanza “Patas
Limpias”.
Gennaro Carotenuto desde Roma
LA PELOTA NO ES REDONDA
Este es un escándalo que debe
contarse a partir de los detalles. El principal imputado, el
poderosísimo director general de la Juventus de Turín, Luciano
Moggi, hacía y recibía un promedio de 416 llamadas telefónicas
diarias. Desde sus celulares decidía todo, y todo está grabado
en las intervenciones telefónicas realizadas por los fiscales
de Nápoles. Moggi escribía el guión de la Liga partido a
partido. Nada debía pasar sin su permiso y el de sus
cómplices, entre los cuales figuran el presidente de la
Federación Italiana (FIGC), Franco Carraro, que ya dimitió,
los que designan a los árbitros, y la empresa –casi un
monopolio– que administra la mitad de los jugadores de primera
división. Queda en la sombra hasta ahora la posición del Milan
de Silvio Berlusconi, y de su testaferro en la presidencia de
la Liga, Adriano Galliani. Pero la Juve y el Milan se
repartieron 13 de las últimas 15 ligas, y eran aliados en
cortar el bacalao de los derechos televisivos. De los 600
millones de euros que cada año vale la serie A para la tevé,
las dos terceras partes le tocaban a la Juve y al Milan. Sólo
Inter, Roma y Lazio lograban una fetita decente y a un cuadro
chico le correspondía el 1 por ciento de lo que le tocaba a
los mayores. Y es que los cuadros chicos están demasiado
endeudados como para quejarse. En el calcio se mueve mucha
plata, pero no tanta para los voraces estómagos de sus
dirigentes: los presupuestos de 17 de los 20 clubes de la
Serie A y 17 de los 22 de la B serían irregulares a pesar de
haber sido regularmente certificados. Todo trucho, pero el
berlusconismo ya había despenalizado el delito de
falsificación de presupuesto... Una temporada, la
2004-2005, está siendo investigada con rigor por la justicia,
pero el sistema está en pie desde hace una década atrás. Los
arreglos (que incluían hasta la cantidad de tarjetas,
amarillas y rojas, que sacaban los árbitros en los partidos)
comprendían a los medios de comunicación. Periodistas
cómplices en los canales de televisión convencían al público,
y la moviola, una suerte de telebín, la repetición de las
jugadas conflictivas en la tevé, era manipulada. Decenas de
personas ya han sido requeridas, muchas de ellas acusadas de
asociación delictiva para el fraude deportivo. Juventus,
Fiorentina y Lazio, entre los equipos más importantes, podrían
descender a Segunda. Para la Juventus de Turín, el equipo de
la FIAT y del poder económico, con 29 ligas ganadas, sería la
primera vez en la historia. Bajando a la B, la Juve, una
sociedad que cotiza en la Bolsa de Milán, perdería casi 200
millones de euros en contratos ya firmados. Podría significar
el fin de una historia de triunfos construidos sobre el
poderío económico de la familia Agnelli.PINCELAZOS DESDE
EL SISTEMALuciano Moggi está imputado de secuestro por haber
encerrado, al final de un partido, a un árbitro que había
cobrado un penal contra la Juve. El ministro del Interior de
Silvio Berlusconi, Giuseppe Pisanu, llamaba al presidente del
quipo turinés para pedirle favores para su equipo de serie C,
el Torres de Sassari, de Cerdeña. Como si fuera Michael
Douglas en la película de Oliver Stone Wall Street, Moggi
orquestaba con su cúpula cómo llevar a la quiebra a equipos
enemigos y luego controlarlos o entregarlos a amigos. Así
quebró a la Fiorentina de Gabriel Batistuta, o al Napoli de
Diego Armando Maradona. Cuando el equipo de Florencia volvió a
la serie A y se encontró en apuros –llámense “síndrome de
Estocolmo”– su nuevo dueño pidió a Moggi que lo salvara. Y lo
salvó. Y ahora probablemente volverá a bajar por
irregularidades. La Roma, que lo había desafiado, llegando a
ganar la Liga en el año 2001, fue apretada en una guerra
económica. Su dueño, Franco Sensi, perdió cientos de millones
de euros hasta que le dio un infarto y abdicó en favor de su
hija Rosella, que firmó el armisticio.LOS HIJOS DE...El
centro del negocio era la GEA, una sociedad de intermediación
futbolística que había llegado a gestionar 270 jugadores y
decenas de entrenadores. Un negocio rentable que involucraba a
Alessandro, hijo de Moggi; a Davide, hijo de Marcello Lippi,
entrenador de la selección de Italia y ex entrenador de la
Juventus; a Chiara, hija del poderoso banquero Cesare Geronzi,
que presta dinero y es socio de media serie A; a Francesca,
hija de Calisto Tanzi, el de la Parmalat, hoy en prisión
domiciliaria por el escándalo que arruinó a cientos de miles
de pequeños ahorristas; a Giuseppe, hijo de Ciriaco de Mita,
jefe de gobierno democristiano en los ochenta. Un grupo de
privilegiados que ganaba plata dulce maniobrando en el
fútbol. El defensa Fabio Cannavaro, capitán de la Juve
después de Paolo Montero, y de la selección italiana, fue
instado a chantajear a su viejo club para que lo cedieran. Lo
hizo. Otros dejaron a su patrocinador con la promesa de jugar
en la selección. Y lo lograron, ya que Lippi, Marcello, era el
padre de Davide. Cannavaro, como todos los jugadores de la
Juve, estuvo involucrado en un juicio por doping, del cual
salieron absueltos en circunstancias poco claras después de
que el médico del equipo fuera condenado en primera instancia.
Sin embargo él, el capitán de la selección, se hizo filmar en
un video mientras le inyectaban una sustancia en las venas.
Era un chiste, dijo. Su compañero de equipo el arquero de la
selección Gianluigi Buffon, debió admitir que dilapidó en
apuestas, futbolísticas incluidas, más de dos millones de
euros. El árbitro Massimo de Santis, que debía representar
a Italia en el Mundial de Alemania, construyó su carrera para
ser el heredero de Pierluigi Collina, el pelado e
incorruptible que arbitró la final en Tokio. Cuando lo dejaron
fuera de Alemania eclaró: “No pueden hacerlo, si yo hice todo
lo que se me pidió”. Los árbitros eran peones. En algunas de
las llamadas telefónicas analizadas por la justicia queda
claro que Moggi dictaminaba quién debe arbitrar hasta los
amistosos. Nueve de los principales árbitros serán expulsados.
Eran cómplices de un sistema en el cual administraban con
sabiduría las tarjetas amarillas para hacer que los mejores
jugadores de los clubes que debían enfrentar a la Juve no
estuvieran en los partidos decisivos. En la Liga 2004-2005, a
24 jugadores se les impidió jugar contra la Juve y a 25 en la
Liga que finalizó hace dos semanas. Todo está
grabado. Italia irá al Mundial con su carga de Lippi,
Buffon, Cannavaro, que el comisario plenipotenciario de la
Federación, recién nombrado por el gobierno, no juzgó oportuno
remover. Una decisión que hace dudar sobre las reales
intenciones de la centroizquierda de empezar de nuevo. Pero
por otro lado el mismo comisario designó para encargarse del
escándalo futbolístico a Francesco Saverio Borrelli, que en
los años noventa era el procurador general de la República en
Milán y jefe supremo de la operación “Manos Limpias” que
reveló la corrupción política en el país. Se jubiló hace
cuatro años con un famoso discurso contra la destrucción del
sistema judicial por parte de Berlusconi que concluía con un
grito: “¡Resistir, resistir, resistir!”. El caballero de
antaño vuelve a la cancha pasando de “Manos Limpias” a “Patas
Limpias”.
Publicado en Brecha el 25 de Mayo de 2006
Gennaro
Carotenuto
Columnista del semanario Brecha
de Uruguay
gc@gennarocarotenuto.it
http://www.gennarocarotenuto.it
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