Susana Andrade Susana Andrade - rodelu.net
12 de junio de 2006

Aborto: favor no pluralizar

No todas las personas que estamos en contra de despenalizar el aborto somos hipócritas, ni todos los frentistas estamos a favor de la despenalización, aunque algunos legisladores oficialistas lo estén.
Susana Andrade

El ánimo conductor de esta nota es conciliar y no buscar enfrentamientos.

Sólo que a veces se generaliza en forma imprudente apareciendo figuras a nivel público que dicen que “la sociedad” uruguaya, que “las mujeres” uruguayas quieren despenalizar las prácticas abortivas. Tal cosa no es cierta y no deberían olvidarlo cuando manifiestan sus ideas masivamente.

Sí es cierto que todos o la mayoría coincidimos en deplorar la muerte de las víctimas. Tanto de las mujeres que arriesgan o pierden sus vidas por someterse a la violación del aborto, como de los inocentes niños por nacer que son eliminados en el vientre de sus madres.

No creemos que los ciudadanos estén de acuerdo en matar.

Eso sí es pluralizable.

Sabemos que los que hoy piden despenalizar quieren solucionar un problema que es real.

El dato fáctico dice que muchas mujeres quieren abortar y que si no hubiera demanda no habría oferta. 33000 al año es un número pavoroso. ¿Qué pasa en realidad?

No dejarán de hacerlo porque se despenalice y eso es lo realmente grave. El estímulo de las clínicas ilegales tendría que menguar cosa que dudo, porque aunque cueste admitirlo, el hecho en sí es censurable lo penalice la ley o no, y eso lo hace clandestino.

Las mártires no solo son las embarazadas que mueren, sino el embrión que no puede opinar y para el que nadie se preocupa de legislar sobre sus derechos. Si como dicen y es cierto, se contraponen las prerrogativas de la mujer -a la que se reduce a portadora de un feto- contra las de la sociedad, el padre y el propio niño. ¿Por qué prima una contra tres y uno de ellos sin posibilidades de defenderse ni hacerse oír?

Las cifras hablan: mueren por abortos muchísimas menos mujeres que embriones. Media decena contra casi cuarenta mil.

Los números son fríos pero en una democracia importan, así que en todo caso habrá que buscarlos en el pueblo. El porcentaje tan mentado del 63% pro-legalización, que por pasado resulta dudoso, ya está en hora de ser dirimido a nivel popular por medio de las urnas como única forma de saber si es real.

De hecho hay sondeos de opinión también no actuales, donde el 38% se inclina por la despenalización total o parcial, el 11% por prohibirlo y cerrar clínicas, y el 38% por dejar las cosas como están.

Sobre este tema, los parlamentarios saben que no son representantes fidedignos y que al igual que los particulares, están librados a sus convicciones más íntimas, de las cuales el sector partidario es incapaz de hacerse cargo.

Lo básico es que no se puede arrasar un pensar diferente diciendo “la sociedad uruguaya” al hablar de los que quieren la despenalización. Es burdo e impropio de figuras políticas. Y no es democrático sino vertical.

Creo que a estas alturas de nuestra madurez cívica, las uruguayas y los uruguayos esperamos ser convencidos con razones, no con empujones, abiertos al diálogo fraterno y tolerante, contemplativo del sentir del interlocutor aunque no se comparta.

En cuanto a la manida falsedad que encubre los hechos, podría también llamarse hipocresía, el poner suplentes a votar en el Parlamento para no asumir la responsabilidad de una decisión. Esto si no supiéramos que existe la disciplina partidaria y que la banca pertenece en realidad al grupo político y no a la persona que la ocupa.

Si no es inmoral, tal actitud al menos carece de ética.

El asunto es saber si el legislador de esa forma libera su conciencia.

Uruguay aumenta su despoblación en forma alarmante. ¿No es hora de decir SÍ a políticas públicas de asistencia a la maternidad, en lugar de punirnos unos a otros?

¡Claro que no es fácil! Es lo más difícil de afrontar porque es la vida.

Con frecuencia nos empeñamos en subrayar diferencias que empobrecen socialmente a un pequeño país como el nuestro, grande en su gente, destacado por la claridad de sus acciones y el alto contenido humano de sus decisiones aún en momentos aciagos.

Sabemos que mil ideas nos separan.

Busquemos con entusiasmo las que nos unen aunque sean muchas menos.

Los sentimientos plasmados en ideales, expresados con sinceridad y sin menoscabo del que piensa diferente, son además de fuente de enriquecedor intercambio, generadores naturales de acciones tendientes a una convivencia armónica, intrínsecamente cuidadosa de las emociones del prójimo que en definitiva es el colectivo que integramos.

Aquí no hay quien gane o pierda. El único y verdadero beneficio será el que se logre desde, por, y para el conjunto de la sociedad.

Aprobado o rechazado el nuevo proyecto; que ojala fuera sobre educación sexual, métodos anticonceptivos y profilácticos fundamentalmente sin postulados abortivos; nada estará dicho y todo quedará por decir. Más que nada por hacer.

Un tema literalmente vital para el que no se ha inventado “La Fórmula”.

El paliativo tal vez comience por el respeto al otro, sea este feto, mujer, niño, legislador, vecina, religioso, padre, maestra, periodista, pensador, etc.

El problema existe y es enorme.

La solución la buscamos entre todos o no la encuentra nadie.

7 de junio de 2006


Susana Andrade

www.atabaque.com.uy
Federación IFÁ del Uruguay – Grupo ATABAQUE
maesusana@hotmail.com
 
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