OR
ESTAS FECHAS del mes de agosto, pero en 1961, el Ché Guevara estaba en
Uruguay. Habló el 8 de agosto en el CIES (Consejo Interamericano Económico y
Social, dependiente de la OEA) reunido en Punta del Este, denunciando ante el
representante de EEUU, el secretario del Tesoro Douglas Dillon, los planes
agresivos del imperio contra la revolución cubana, de los cuales formaba parte
la Alianza para el Progreso. Esta fue lanzada por el presidente Kennedy cuatro
meses después de la invasión de Playa Girón. Volvió a hablar en la sesión de
clausura el 16 de agosto, explicando por qué Cuba no votaba el proyecto.
Una revolución socialista
Nunca se había alzado en una reunión panamericana una voz tan clara de
acusación al gobierno norteamericano, quizá con la excepción del alegato del
guatemalteco Guillermo Toriello contra John Foster Dulles en la X Conferencia de
la OEA en 1954 en Caracas, previa a la invasión de Castillo Armas.
Leído a 45 años de distancia, cuando la revolución despuntaba, este discurso
conserva su frescura y su vigor. En sus rasgos generales, allí se avizora la
nueva realidad promisoria que está alumbrando hoy en el continente. Guevara
contestó al discurso de Kennedy del 5 de agosto (plataforma el lanzamiento de la
Alianza para el Progreso), afirmó que se estaba registrando un cambio
cualitativo en América y que "una nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba,
territorio libre de América". En octubre 1959 había quedado plasmada la Reforma
Agraria. El Ché denunció las agresiones de aviones piratas, el incendio de
cañaverales, el bombardeo de centrales, así como el atentado contra el vapor Le
Coubre, que estalló en los muelles de La Habana con un cargamento de armas y
municiones. Se hizo eco de la I Declaración de La Habana, aprobada por más de un
millón de manos levantadas al cielo. Mencionó la invasión del 19 de abril en
Playa Girón, hecha trizas en 72 horas. Reveló que para el 26 de julio se había
pergeñado un atentado desde la base de Guantánamo para matar a Raúl Castro, que
fue desbaratado. Y entró a definir los rasgos de la revolución cubana: "una
reforma agraria, antifeudal y antiimperialista, en un proceso que fue
transformándose por imperio de su evolución interna y de sus agresiones
externas, en una revolución socialista, y que la proclama así ante la faz de
América".
Esa revolución llegó al poder con su propio ejército y destruyó totalmente el
ejército de la dictadura batistiana. Reafirma la soberanía nacional y proclama
una política exterior independiente, es humanista y solidaria con los pueblos
oprimidos. Nacionalizó el comercio exterior y el sistema bancario, realizó la
reforma urbana, eliminó toda forma de discriminación racial.
Los senderos bifurcados de la memoria
El extenso capítulo dedicado a "la auténtica revolución en la educación, la
cultura y la salud", empezando por la eliminación del analfabetismo, prefigura
los logros excepcionales que distinguen hoy a Cuba en esos campos, con los
beneficios derivados hacia una serie de países por su orientación solidaria.
Todos estos logros, unidos al plan de desarrollo para el cuatrienio siguiente,
se contraponen en el discurso de Guevara a los objetivos de la Alianza para el
Progreso (que él define como "la planificación de las letrinas") y a la
mezquindad de los recursos asignados, más allá de su finalidad de soborno de las
clases dominantes de América Latina.
En una página que dedicó estos días LA REPUBLICA a la presencia del
Ché en Punta del Este se la vincula con la marcha juvenil a Maldonado y el
episodio de los chorizos envenenados. Pero en realidad eso ocurrió en torno a la
Conferencia de Cancilleres efectuada en San Rafael en enero de 1962, en que
concurrió por Cuba el presidente Osvaldo Dorticós. La memoria mezcló dos hechos
próximos en el tiempo y el espacio. Aprovecho la ocasión para pedirle al
estimado fotógrafo Aurelio González, entrevistado en esa nota, que en su trabajo
de rescate de la época recupere si es posible la foto que sacó de mi entrevista
con el Ché en el Hotel Playa, en la víspera de su intervención en el CIES. La
que yo tenía fue a parar a un álbum con la cobertura en El Popular de toda la
estadía del Ché en Uruguay, que le regalé a los cubanos.
De ayer a hoy
En la nota citada se recuerda el discurso del Ché en el Paraninfo el 17 de
agosto y el balazo que al término del acto segó la vida de Arbelio Ramírez,
profesor de historia de la Facultad de Humanidades. Allí Guevara -el guerrillero
heroico- le dijo a los uruguayos que había que defender con ahinco las
libertades democráticas El cierre de su discurso en el CIES cobra actualidad
renovada: "Puedo predecir que la revolución cubana es invencible, porque tiene
un pueblo y tiene un gobernante como el que gobierna a Cuba".
Publicado en La República
el 9 de agosto de 2006