Angel Guerra Cabrera - rodelu.net |
19 de octubre de 2006
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Ecuador: unirse contra el bushismo
Angel Guerra Cabrera
El
resultado de la primera vuelta en la elección presidencial de Ecuador
coloca a las fuerzas populares ecuatorianas en situación de emergencia. Su
desafío es impedir que en la segunda vuelta el gobierno quede en manos de la
derecha más reaccionaria y pro imperialista, representada por el multimillonario
Alvaro Noboa. Como afirmó el candidato de Alianza País, Rafael Correa, "es la
hora de unirnos, la patria está en peligro".
Correa, segundo en votación en el primer turno con 22.49 por ciento de los
votos -cuatro por debajo de Noboa- tendrá que enfrentar a toda la derecha unida
en torno al magnate el próximo 26 de noviembre. La tarea es mayúscula porque el
candidato derechista cuenta, como siempre, con el apoyo de Estados Unidos, de la
maquinaria mediática, de los poderes fácticos y además su cuantiosa fortuna
personal, amasada con la explotación inmisericorde de los trabajadores del
banano.
El peligro de un eventual triunfo de Noboa en segunda vuelta no es sólo para
el pueblo ecuatoriano, que en esa circunstancia vería profundizarse las peores
políticas de las últimas décadas: entrega total del petróleo a las
trasnacionales, aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) por un Congreso
sumiso, desmantelamiento de lo que queda de las conquistas sociales,
subordinación al Plan Colombia, mayor empobrecimiento y marginación.
El peligro es también el de una yanquización de la región andina,
donde al fascista Alvaro Uribe y al servil Alan García se sumaría Noboa con todo
lo que ello implicaría de amenaza para los gobiernos de Evo Morales y Hugo
Chávez, así como para los movimientos populares de la zona.
La campaña de Correa parece abierta a alianzas con todas las fuerzas de
izquierda y patrióticas dispuestas a cerrar el paso a Noboa y hay ya señales
alentadoras del legendario partido indígena Pachakutik y el MPD, de Luis
Villasís. Incluso, no hay que dudar que al menos la base de la socialdemocracia
se incline a votar por el candidato de Alianza País.
Correa ha levantado las mismas propuestas por las que ha luchado el
movimiento indígena y popular ecuatoriano: no al TLC, no prórroga del convenio
sobre la base militar estadunidense de Manta, renegociación de la deuda externa
para dedicar los fondos rescatados al gasto social, priorizar la inversión
productiva sobre la especulación financiera, convocatoria a una Asamblea
Constituyente soberana, integración latinoamericana. Ha dicho que excepto con la
partidocracia (partidos del sistema) buscará alianzas con otras fuerzas sobre la
base de acuerdos en puntos programáticos y no de cesión de cuotas de poder. Esto
es precisamente lo más saludable para las fuerzas de izquierda y los movimientos
sociales a la hora de asegurar el cumplimiento ulterior de sus promesas por
Correa.
La campaña de Correa también ha planteado convocar a un "gran encuentro
ciudadano" a partir de comités barriales para definir la estrategia de la
segunda vuelta. Esta acción puede tener gran calado si se emplea para discutir
los problemas de fondo del país y descaracterizar las promesas demagógicas e
incumplibles de Noboa. Parece crucial llevar esta discusión al suburbio
guayaquileño, decisivo granero de sufragios donde Noboa ganó ampliamente.
Ahora se intensificará la guerra sucia contra el candidato
alternativo, que evidentemente le hizo daño en primera vuelta. Pero las
calumnias y mentiras se pueden desmontar en el diálogo franco y abierto con el
pueblo.
Los partidos de izquierda y los movimientos sociales ecuatorianos, que no
pudieron llegar a una fórmula unitaria para las pasadas elecciones y no apoyaron
a Correa en la primera vuelta, ahora no nada más pueden aportarle los votos de
sus integrantes, sino su experiencia en el debate y la lucha política de la que
carece el novel partido del candidato. Esta hora requiere de todos modestia,
generosidad y dejar a un lado el sectarismo en aras de impedir la entronización
en la patria de Eloy Alfaro de una sucursal del fascismo bushista.
La batalla política en ciernes exige una gran unión de fuerzas populares
frente a esta amenaza y un despertar de conciencias sin precedentes. Las
potencialidades para articularlas sólo existen en los movimientos sociales
ecuatorianos. Estos serán imprescindibles no sólo para hacer llegar a Correa a
la presidencia, sino para que éste pueda establecer un gobierno con firme y
organizado apoyo social sin el que no podría poner en práctica sus propuestas
frente a la resistencia de la oligarquía y el imperialismo.
Publicado en La Jornada el 19 de octubre de 2006
Angel
Guerra Cabrera
Columnista
de La Jornada de México
aguerra_123@yahoo.com.mx
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