América Latina
Llega la mano pesada de la derecha
Desaparecidos, falsos dossier, servicios secretos en
acción, fraudes electorales, la batalla en la ONU , un golpe
de estado inminente en Bolivia y la vida amenazada de
militantes y dirigentes politicos. Para la primavera
latinoamericana llega la hora de ponerse a la prueba contra la
reacción.
Gennaro Carotenuto desde Roma
La primavera latinoamericana, a más de alguno, le había
parecido una fiesta. Los movimientos sociales se transformaban
en gobiernos de manera tan fácil que hacía dudar de porque no
hubiese sucedido antes. Presidentes elegidos por casualidad,
como el argentino Nestor Kirchner, se revelaron capaces de
agregar consenso y cancelar la impunidad. Movimientos
radicales- hijos de ancestrales sacrificios- como los sin
tierra brasileros, hacen prudentemente politica.
Hasta un golpe de estado organizado con todas las de la
ley, el del 11 de abril 2002 en Caracas, fue barrido por la
democracia participativa de la revolución bolivariana. En Mar
del Plata, a fines del 2005, movimientos populares y nuevas
clases dirigentes han gritado, junto a los gobiernos, un
inaudito “no” al ALCA y a George Bush. Argentina y Brasil han
cerrado sus cuentas con el FMI: no quieren más consejos
interesados, y la integración regional diseña un continente
que pone por fin en primer lugar la inclusión social.
La derecha de siempre ha recibido golpes, mano a mano más
concretos, al privilegio y a la impunidad. Peroel 2006, año
electoral fundamental, está dando señales de una sistemática
reacción bajo forma de una nueva guerra sucia. No se puede
hablar y probablemente no sería posible ahora otro Plan
Cóndor, pero los señales siniestros son numerosos, diferentes,
variables y sin embargo homogéneos y para no
subestimarlos.
El caso más grave es el boliviano. Los rumores de sables y
las injerencias extranjeras -las de los “amigos” de Petrobras,
y las enemigas de Tony Blair que, agente politico de British
Petroleum, invita abiertamente al boicott de Bolivia-
restringen los márgenes de maniobra del presidente Morales,
aunque el tratado para la venta del gas, firmado esta semana
con Argentina, desminuye la tensión. Noson solamente los
errores del gobierno- como aquellos en la politica minera- a
hacer temer un derrumbe de la experiencia boliviana. Afirma a
quien escribe Rafael Puente, por 8 meses vice ministro del
Interior de Evo Morales: “la misma vida del Presidente está en
las manos del enemigo. Bolivia de hecho no tiene intelligence,
pero estan activos los servicios secretos de varios países,
empezando por aquellos chilenos. El presidente puede ser
asesinado en cualquier momento; por un francotirador, de la
traición de alguien cercano, envenenado. Su vida corre riesgos
a cada momento. Recibimos continuamente informes de los
servicios venezolanos y cubanos en este sentido, pero ellos no
pueden sustituirse a nuestras carencias”. El drama de Bolivia
es que un estado frágil no puede producir un gobierno menos
frágil que el mismo estado. “Nuestra primavera podría ser muy
breve” cierra, absorto en sus preocupaciones, Rafael
Puente.
Desde Bolivia a la Argentina, la situación es diferente.
Pero desde hace un mes se está buscando el primer desaparecido
de esta nueva época, el n. 30.001. Es Jorge López, 77 años,
testigo clave en el proceso que ha condenado a cadena perpetua
“por genocidio”, Miguel Etchecolatz, simbolo viviente de
sadismo, perversión, crueldad en torturar con particular
bellaquería mujeres embarazadas, en quemar vivos o tirar al
mar hombres atados. Con el secuestro López, decenas de miles
de personas, y todos los testigos de los centenares de
procesos que se estan haciendo en Argentina, han visto sus
vidas retrocedidas en el tiempo de 30 años, al cuidarse las
espaldas, a cambiar calle cada vez para regresar a casa, a
volver a vivir en el miedo. Aquel secuestro López es clave
porque no es una venganza desesperada de Etchecolatz y de los
suyos, pero es un desafío directo lanzado por un estado
paralelo, que continúa a existir en democracia, contra la
politica de los derechos humanos del presidente Kirchner. Más
de 2.000 entre torturadores, familiares y sus patrocinadores
politico-económicos, marcharon en Buenos Aires pretendiendo el
fin de los procesos. “Amenazas fisicas, verosímiles y
preocupantes- nos dice el parlamentario y escritor Miguel
Bonasso- han llegado al mismo presidente Kirchner. Esto
demuestra que en Argentina existen cuerpos del estado mafiosos
y fascistas aún activos y dispuestos a todo.” También en el
Uruguay del vacilante Tabaré Vasquez se registran señales
similares.
En Brasil, Lula da Silva será por segunda vez presidente.
Ganará al balotaje contra el candidato del Opus Dei y de la
ultraderecha economica Gerardo Alckmin que, quizás por qué, la
prensa europea se obstina a definir socialdemocrático. Pero
sobre aquel 49.85% obtenido por Lula, un margen mínimo de la
victoria a la primera vuelta, y con el 8% conquistado por
candidatos a su izquierda, ha pesado de manera decisiva un
dossier falso atribuído al PT, el partido del presidente. Con
toda evidencia es una operación atribuible a servicios
desviados, extranjeros o más probablemente bolivianos, con la
complicidad del sistema mediático, para dañar la imagen del
mismo Lula, paradójicamente consolidada y no debilitada por
cuatro años de escándalos, algunos verdaderos, otros
manipulados. La derecha, que no tiene en este momento el poder
de derrocar Lula -que es arquitrabe de toda la construcción
progresista latinoamericana- tiene todavía el poder de
mostrarlo frágil y menos creíble. No controlando más la
maquina estatal, y por eso siendo para ellos impedidos los
grandes fraudes, consiguen de todas maneras a obligarlo a un
balotaje que no debía tener lugar, a través del uso exagerado
de aparatos del estado que permanecen al servicio del viejo
régimen.
Aún más sólida de la posición de Lula es aquella de Hugo
Chávez. Vaya como vaya la batalla por el escaño
latinoamericano en el Consejo de Seguridad en las Naciones
Unidas, está claro como el agua que la candidatura de
Guatemala, que no es un estado de derecho y donde viven en la
más completa impunidad los autores del genocidio que costó la
vida a más de 200.000 personas, es una transparente operación
neocolonialista: “Somos nosotros -afirma con esto el Embajador
estadounidense en la ONU, John Bolton- los que deciden quien
debe representar América Latina en el Consejo de
Seguridad”.
Como siempre. Que el Guatemala (léase Estados Unidos)
derrote o no a Venezuela, las razones de un mundo multipolar
emergen clarisimas y están todas por la parte de Chávez.
Muestran el desprecio de los Estados Unidos por toda la
América Latinay la disposición de usar cualquier arma en la
contienda más importante, aquella del 3 de diciembre, las
elecciones venezolanas, que reconfirmarán a la presidencia
Hugo Chavez. “Según todos los cálculos y encuestas
independientes- nos revela el Ministro de la
Culturavenezolano, Francisco Sesto- el candidato unitario de
la oposición, Manuel Rosales, puede como mucho aspirar a la
mitad de los votos sobre los cuáles cuenta Chávez”. Rosales
puede llegar a un tercio de los votos, quizás algún punto más,
pero ya perdió.
Y ¿a qué le puede servir un candidato perdedor a la derecha
venezolana y a aquellas fuerzas, Estados Unidos y Fondo
Monetario Internacional a la cabeza, que juntos urdieron el
golpe de estado del 11 de abril 2002? En América Latina puede
ser útil a muchas cosas. Fué muy útil, por ejemplo, Luís
Donaldo Colosio, el candidato perdente del PRI mexicano,
asesinado por los suyos en Tijuana en el 1994 y que dejó el
lugar a Ernesto Zedillo, que logró al final evitar la llegada
a la presidencia del candidato de izquierda, Cuauhtémoc
Cárdenas. Más que un Rosales vivo y seguro perdedor contra
Chávez, señalan hace semanas múltiples fuentes reservadas,
podría ser un Rosales muerto asesinado –con la extremaunción
de encuestas ficticias que le den esperanzas de victoria- el
cavallo ideal para debilitar Chávez, para lanzar una campaña
mundial que los una definitivamente a los parias del mundo, y
abra las puertas a una balcanización de Venezuela con la ayuda
colombiana.
Desde el México del neofalangista Felipe Calderón (de toda
otra índole respecto al gerente de la Coca-Cola Vicente Fox),
llega una lección clásica: el control de los aparatos del
estado es clave para evitar los fraudes comprobados de la
derecha, que han impedido a Andrés Manuel López Obrador- y
probablemente también a Ollanta Humala en Perú y Rafael Correa
en Ecuador- la llegada a la Presidencia. Pero también en
México, los aparatos del estado son una entidad mutante.
Carmen Lira, directora del diario La Jornada, nos relata el
momento clave de dos meses de protestas de millones de
mexicanos, cientificamente ignorados por la prensa
internacional que – en condiciones idénticas pero opuestas-
tanto se había conmovido por los anaranjados de Kiev: “quando
Vicente Fox dio la orden al ejército de reprimir –habría sido
otra Tlatelolco- está demostrado que los altos mandos del
ejército han exigido al presidente que pusiera por escrito la
orden. Cuandoéste se negó, el ejército, por primera vez en la
historia, se rechazó de obedecer”. Pasó ya en Venezuela, en el
golpe del 2002, que el ejército se dividió y se alineó con la
Constitución; múltiples señales de lealtad llegan de otras
fuerzas armadas en el continente, profundamente cambiadas por
pertenencia social del invierno neoliberal. En América Latina
viene la reacción y será pesada. Pero, quizás, la primavera
latinoamericana tiene ya más flores de cuántos un invierno
tardío pueda helar.
22 de octubre de 2006
Ringrazio per la traduzione Violeta Valenzuela,
dell'Alleanza Mapuche Internazionale