De lealtades y cama...raderías
Despedido que fuera de su cargo el teniente general Carlos Díaz, ahora ex
comandante del Ejército Nacional, luego de que el Presidente de la República se
enterara de reuniones inconsultas previamente --una actual y otras proyectadas--
que mantuviera el susodicho militar con políticos de la oposición, el relevado
dijo en sus declaraciones inmediatas entre otras cosas: "La lealtad no paga".
Susana Andrade - Líder religiosa
Teniendo presente al señor Mendieta, que siempre nos educa con su sapiencia
gramatical tan útil como exquisita, me tomé la libertad de indagar en los
sinónimos, esperando no equivocarme al clasificar figuras ortográficas y en todo
caso, rendida de antemano al juicio del perito. Decía que entre los parecidos o
equivalentes que admite el término "lealtad", encontré los siguientes en el
ilustrado diccionario Larousse y en esta magnífica auxiliar con teclas en la que
escribo: "nobleza, rectitud, honradez, honestidad, probidad, pundonor,
legalidad, acatamiento, observancia, sumisión, escrúpulo, franqueza, sinceridad,
amistad, fidelidad, veracidad, adhesión", y creo que había más.
Viajó entonces sola y rauda mi mente hacia entender cómo no podrían retribuir
con bien tales dones ejercitados, y en todo caso pensar a qué alude quien así se
expresa.
La duda inducida sobre quién paga entonces, conduce lógicamente a antónimos o
contrarios como por ejemplo: "rebeldía, alevosía, perjurio, traición, felonía,
deslealtad, ilegalidad, infidelidad, animosidad, hostilidad, perfidia,
desvergüenza", y así por el estilo.
Ergo, el resultado del razonamiento dice "más vale ser desleal" o todos sus
sinónimos.
Tal vez habló el despecho, pero por las dudas y por lo que se atrevió a
hacer, celebro que el teniente general Carlos Díaz ya no esté donde estaba,
porque en el fondo con esa frase repetida en forma monocorde, denota que no
reconoce su error o aun peor, la magnitud del mismo.
Es sin embargo comprensible el estado de ánimo del destituido al momento de
manifestar estos conceptos, a quien tal vez pilló desprevenido una actitud de
látigo de ambas partes, a saber: de quien hizo pública dicha reunión en el
Cortijo Vidiella, por lo visto cuando todavía estaban saboreando la parrillada,
tanto como del comandantísimo doctor Tabaré Vázquez, que haciendo uso de las
máximas facultades gubernativas que le otorgamos con el 51% del cariño y la
confianza de la población, simple e inmediatamente dijo basta.
Desconocemos a qué lealtad se refería Díaz porque no aclaró. A la del
gobierno por lo visto no, de lo contrario, ¿qué hacía un empleado de jerarquía
del primer mandatario reunido con sus máximos detractores en secreto? ¿De verdad
cree que los comensales de esa noche quieren llegar a la reconciliación nacional
a través de la verdad y la justicia en los crímenes contra los derechos humanos
cometidos en dictadura?
En concluyendo, pláceme acotar que cansados ya de incursiones milicianas en
temas políticos, el "tatequieto" del Presidente a un mando castrense de tal
fuste es una lección que no necesita explicaciones verbales, al menos en lo que
a mí concierne. Y eso que no soy ilustrada como el Larousse.
Si Tabaré dejó pasar tantas no será porque no las vea como el resto del
pueblo. Ocurre que como decía José Hernández por boca de Martín Fierro: "a veces
me hago el sarnoso y no tengo ni un granito".
Y a las escondidas, vamos... jugábamos de chiquititos y de eso hace bastante
tiempo.
Publicado en La República, el 22 de octubre de 2006