Kintto Lucas - rodelu.net |
27 de Octubre de 2006
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Ecuador en una encrucijada histórica
¿Cómo hará Correa para llegar a los pobres?
Kintto Lucas* Quincenario Tintají / Quito
Uno
En el número 98 de Tintají señalaba que en un país
como Ecuador en el que el 80 por ciento de la
población es pobre, ese sector social sería el que
definiría las elecciones nacionales del 15 de octubre
como ha ocurrido en comicios anteriores.
Teniendo en cuenta que el crecimiento de Rafael Correa
se daba en perjuicio de León Roldós (socialdemócrata),
y que su votación salía de una franja de población que
está entre sectores de clase media y media alta,
mientras solo un bajo porcentaje provenía de los
sectores pobres, parecía evidente que sería muy
difícil para Correa llegar a un techo electoral que lo
colocara triunfando ampliamente en la primera vuelta
electoral.
Los resultados electorales (26.8% el magnate bananero
Alvaro Noboa, 22.8% el izquierdista Rafael Correa,
17.4% Gilmar Gutiérrez del Partido Sociedad
Patriótica, 14.8% León Roldós, 9.5% la derechista
Cynthia Viteri, 2.5% el líder indígena Luis Macas)
confirman ese análisis y evidencian la mayor
interrogante hacia la segunda vuelta electoral: ¿Cómo
hará Correa para llegar a los pobres?
En 2002, Lucio Gutiérrez pasó primero a la segunda
vuelta, y ganó las elecciones gracias a su alianza con
Pachakutik, porque representaba simbólicamente la
unidad indígena- militar que se dio en enero de 2000 y
porque llegaba a los pobres. Pero lo más importante
para ganar las elecciones no fue que su candidatura
representara una imagen supuestamente "antisistema",
lo fundamental fue que una parte muy importante de los
pobres del campo y de la ciudad se vieron
representados en él. El 80 por ciento de su votación
surgió de los pobres.
Dos
Para Correa el apoyo del movimiento indígena -el mayor
y más importante movimiento social del país más allá
del resultado electoral-, en este momento no solo
representaría simbólicamente en la gente el sustento
social que le falta, sino que ayudaría a cambiarle en
parte esa imagen de "aniñado" que perciben los
habitantes de los barrios pobres de Quito y Guayaquil
y de las comunidades indígenas y campesinas.
Aunque parezca que el 2.5 por ciento de la votación de
Luis Macas es muy bajo, cuenta más el hecho simbólico
de lo que representa ese porcentaje en proyección, en
el sentido que esa base social puede ser muy
importante como puerta de entrada de Correa a sectores
pobres del campo en perspectiva de la segunda vuelta,
ya que son bases populares consientes. Gracias a eso,
eligen diputados en Zamora Chinchipe, Morona Santiago,
Cotopaxi, Bolívar, Chimborazo y Cañar; y hasta el
cierre de esta edición de Tintají (miércoles 18 en la
tarde) todavía pelean la posibilidad de tener
legisladores en Pichincha, Sucumbíos, Orellana y Napo.
Pero la alianza con el movimiento indígena no sería
suficiente, es fundamental para Correa atar alianzas
con ligas barriales, con grupos cristianos de base más
comprometidos, con organizaciones de vendedores
ambulantes, que abran la puerta para que Correa pueda
entrar en esos sectores. Y con partidos y
organizaciones políticas progresistas y de izquierda.
Tres
También es necesario que Correa asuma por lo menos
algunos códigos de los sectores pobres para poder
comunicarse, dejando de lado su marcada procedencia.
Además que se presente ante ellos con propuestas
concretas, no con la demagogia de Alvaro Noboa que es
una especie de desprecio a esos sectores, sino con
propuestas posibles como el aumento del bono
solidario, como la implementación de un seguro para
discapacitados, vendedores ambulantes, amas de casa
que están bajo la línea de pobreza y trabajadoras
sexuales, por ejemplo. Además asumir una propuesta
similar a la del "Hambre Cero" en Brasil o el "Plan de
Emergencia" en Uruguay, que han logrado llevar primero
la alimentación fundamental a los pobres. Y también
pensar propuestas similares a las misiones que se
desarrollan en Venezuela pero pensadas desde Ecuador
con mirada y contenido de acuerdo a la idiosincrasia
ecuatoriana. Además debe profundizar sus recorridos
por los sectores populares, priorizando una
comunicación y vinculación más directa, más estrecha
para que no lo vean como un personaje lejano.
Hasta ahora Alianza País se integra alrededor de la
figura de Rafael Correa, personas que dicen
representar a movimientos "ciudadanos" más vinculados
con sectores de clase media y media alta, o con
fundaciones "sociales" y ONGs. sin capacidad de
movilización por temas fundamentales. Pero sobre todo
sin capacidad de tender puentes con sectores pobres.
Cuatro
Quienes se sorprenden con la votación de Gilmar
Gutiérrez, es porque no entienden su propio país, y
todavía no se dieron cuenta que el fenómeno de abril
de 2005 fue en su mayoría un acontecimiento
protagonizado por la clase media y media alta de
Quito, y que en el resto del país Lucio Gutiérrez no
solo mantenía cierta simpatía en sectores medios bajos
y pobres, sino bases sociales que había logrado
construir mediante redes clientelares y su alianza con
algunos sectores populares como los indígena
evangélicos. Pero además logró mantener en el
imaginario de ciertos sectores que él se enfrentó a
León Febres Cordero, que las oligarquías le dieron un
golpe de Estado, regresó para estar preso, que es un
perseguido político, e incluso que no le permitieron
ser candidato presidencial en esta ocasión. A todo
eso, se suma el desprestigio del gobierno que le
sucedió.
Para quienes recorren el Ecuador profundo no es
sorpresa el resultado de Gilmar Gutiérrez en todo el
país, porque incluso en Azuay tuvo muy buena votación
y en Pichincha llega al 10 por ciento. A una parte muy
importante de los ecuatorianos y ecuatorianas que
votaron por Gutiérrez no les llega la televisión con
las creativas publicidades de Correa (música de El
Padrino incluida), les llega quien se acerca hasta su
pobreza sin miedo, sin tener vergüenza, y se
compromete a jugarse junto a ellos.
Cinco
Tal vez lo único que puede llamar la atención, es la
votación tan alta de Gutiérrez en provincias como
Cotopaxi donde no hizo prácticamente campaña, y ahí
surge la duda sobre posibles irregularidades en la
votación presidencial en perjuicio de Luis Macas, ya
que no cierran las cifras entre su votación y la
votación mucho más alta alcanzada para diputados y
parlamentario andino. En todo caso, gastando menos de
4.000 dólares en publicidad en la campaña, contra
gastos millonarios (500.000 de Gilmar Gutiérrez,
662.400 de Fernando Rosero, 1.100 000 de Cynthia
Viteri, 1.236.867 dólares de León Roldós, 1.754.599 de
Rafael Correa, 2.475.562 de Álvaro Noboa,100.000 de
otros candidatos que están por debajo) y enfrentando
diversos problemas internos de Pachakutik, alguno que
otro boicot, la candidatura de Macas, a pesar de la
baja votación, ha servido estratégicamente para
consolidar la unidad de las organizaciones indígenas y
su capacidad de movilización hacia futuro. Eso se vio
expresado en los grandes actos de campaña en las
provincias con población india (8.000 personas en
Riobamba, 5.000 dos veces en Guaranda, 6.000 dos veces
en Latacunga, 5.000 en el cierre en Quito, multitudes
en Cayambe, Orellana, Colta, Loja, Macas, Zamora,
Puyo, Saraguro, Azuay), en la votación consiente en
varias zonas con población indígena, en la importante
votación a nivel de diputados, concejales y consejeros
en el país. Todo eso logrado con un candidato propio
que ayudó a fortalecer una identidad popular, cultural
y de izquierda.
Seis
Correa se juega una parada muy difícil ante Noboa en
la segunda vuelta. Sus primeras reacciones al conocer
los resultados que evidenciaban la ingenuidad de
pensar que podía ganar en una primera vuelta lo
mostraron desencajado, falto de experiencia para
enfrentar momentos difíciles. De cara a la segunda
vuelta, él y sus asesores cercanos deberían darse un
baño de humildad, apostar al juego colectivo abriendo
la cancha tocando la pelota con la más amplia
diversidad de actores e incluso haciendo algunos
cambios, y poniendo en el congelador alguno que otro
allegado. Si juegan cuidando el empate pueden terminar
perdiendo.
Es hora de conformar un gran Frente Social y Político
de apoyo a Rafael Correa y por los cambios que Ecuador
necesita urgente.
El problema no es que Correa pierda, y que algunos
personajes de sus círculos cercano, mediano o lejano
pierdan un futuro trabajo público. El problema es que
el país se encuentra en una encrucijada: entre la
consolidación de un modelo excluyente en lo económico
y autoritario en lo político con Alvaro Noboa -quien
además con algunas alianzas puede tener mayoría en el
Congreso Nacional- y la posibilidad de comenzar un
camino de cambios profundos con un gobierno de Rafael
Correa, en el que se sienten las bases para una
transformación social, política y económica del país.
*Quincenario Tintají Número 100, Quito, Octubre de 2006
Kintto Lucas
Escritor y periodista uruguayo radicado en Ecuador
Tintají Informa
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