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26 de Noviembre de 2006
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Brecha
de Uruguay - 24 de Noviembre de 2006
No pueden irse ni quedarse
Estados Unidos empantanado en Irak
Más de cien iraquíes son asesinados cada día en una guerra
civil que, según Kofi Annan, mantiene “atrapado” a Estados Unidos.
Los escuadrones de la muerte actúan de acuerdo con las milicias
islamistas y con sectores de las fuerzas de seguridad. Ayer se
produjo el mayor atentado en tres años, en Bagdad, con más de 140
muertos. Un popular cómico de la televisión local fue una de las
víctimas más recientes.
Roberto López Belloso
Walid
Hassan se había especializado en interpretar a burócratas o
políticos arribistas. Como cualquier humorista que se precie de tal,
apuntaba sus dardos en todas direcciones, desde las tropas de
ocupación hasta las milicias islamistas, por lo que no es fácil
predecir de dónde vino la bala que acabó con su vida. Su último
personaje había sido un funcionario inepto y sin escrúpulos que
ascendía a los codazos en las improvisadas arenas movedizas de la
nueva administración pos Hussein. La foto que acompañó la noticia de
su muerte lo muestra caracterizado debajo de un pañuelo, con una
mueca en el rostro intentando sobrellevar una conversación por
celular, tal vez satirizando los problemas en las comunicaciones del
“país liberado”. Pensaba que su popularidad actuaría como un
escudo cuando vinieran a matarlo. Así se lo decía una y otra vez a
su esposa. Tal vez realmente lo creía. O tal vez mentía en un
intento absurdo por tranquilizarla. La balanza se inclina a favor de
esta segunda hipótesis si se tiene en cuenta que Walid Hassan hacía
semanas que estaba preparándose “para cuando le llegara la hora”,
según comentó uno de sus amigos a Sudarsan Raghavan, corresponsal de
The Washington Post en Bagdad. Pero cada semana Walid Hassan se
obligaba a dejar de lado esos temores y esa amargura, y
protagonizaba Caricatura, un programa cómico de la cadena iraquí Al
Sharkiya. Apenas Hassan se convirtió en uno más de los cien iraquíes
que mueren cada día a causa de la guerra, los comentaristas elevaron
a Caricatura al estatus de un producto de culto, y lo llegaron a
calificar como “la versión iraquí de Saturday Night Live”,
comparándolo con la cantera de las nuevas generaciones de
comediantes estadounidenses que puede verse en el canal Sony de la
tevé por cable. Probablemente la realidad es más modesta. Fuera
de fronteras su asesinato tuvo el efecto de recolocar la situación
iraquí en el menú informativo, aunque sea circunstancialmente. Es
sabido que la repetición de un mismo tipo de noticias sobre un mismo
lugar del mundo genera un estado de saturación en la opinión
pública. El mínimo asombro que produce enterarse de que alguien ha
podido matar a balazos a un cómico (curioso asombro si se piensa en
el carácter corrosivo que, desde Bertolt Brecht y Milan Kundera a
esta parte, se reconoce tiene el humor para los poderes de turno)
permitió esta semana que la información sobre ese país recuperara
interés. Un golpe de efecto que abre un cuarto de hora de atención
durante el cual es posible filtrar las últimas opiniones del
secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, sobre el
empantanamiento de Estados Unidos en esa larga “posguerra”, o las
cifras más recientes sobre los efectos de la violencia en la
población civil. MARINES EMPANTANADOS Las estadísticas de
octubre, que se conocieron este miércoles, confirman que cada día
mueren más de cien iraquíes a causa de la guerra. Forman parte de la
población más pobre del país, aquella que no ha podido escapar a los
países fronterizos. Los que pueden irse, se van. El éxodo también
tiene su promedio diario. Más de 3 mil iraquíes dejan su país
diariamente. Cien mil al mes. Un millón y medio de personas desde
que Estados Unidos invadió Irak en una de las operaciones militares
peor justificadas de los últimos tiempos. Kofi Annan, en una
conferencia de prensa brindada en Suiza, dijo que Estados Unidos
está atrapado en Irak, “en el sentido de que no puede irse ni
quedarse”. En su opinión, una posible solución para que la retirada
estadounidense de Irak no empeore las cosas pasaría por estudiar
nuevamente la forma en que la nueva Constitución reparte el poder
entre los distintos grupos sociales. Debe tenerse presente que el
mayor deterioro de la seguridad ocurrió a partir de febrero de este
año, cuando se produjo un atentado contra el templo chiita de
Samarra, considerado el inicio de la violencia sectaria entre
chiitas y sunitas. Los primeros son mayoritarios en Irak (al igual
que en Irán), en tanto que los sunitas son predominantes en el resto
del mundo musulmán y fueron el sector beneficiado durante el régimen
de Saddam Hussein. Aunque el hecho de que Annan esté dejando su
puesto de secretario general le haya permitido tomarse mayores
libertades a la hora de opinar, su tesis del empantanamiento no
carece de fundamentos. ESCUADRONES DE LA MUERTE El reporte más
reciente de las Naciones Unidas contextualiza los números diciendo
lo que ya se sabe, pero cuya reiteración reafirma la sensación de
crisis que ya llevó a la debacle electoral republicana en las
elecciones legislativas de principios de mes. La onu recuerda que se
mantiene la “grave crisis humanitaria y de derechos humanos”, que
ejemplifica en las matanzas indiscriminadas, los atentados
selectivos, la delincuencia y la corrupción, entre otros componentes
que contribuyen a la debacle del orden público. Se reconocen “los
empeños del nuevo gobierno por hacer frente a la situación”, pero
pese a esto “las instituciones del Estado han sido incapaces de
proteger a las personas contra las violaciones flagrantes de los
derechos humanos o de reparar o indemnizar los daños sufridos por
las víctimas, cuyo número está aumentando a un ritmo acelerado”.
Annan también dice sentirse “preocupado” por la información de que
“elementos de las milicias (antigubernamentales) se han infiltrado
en las principales instituciones gubernamentales y encargadas de
hacer cumplir la ley, lo cual socava la confianza del pueblo iraquí
en las instituciones del Estado”. El secretario general señala que
tanto los grupos armados opositores como algunos sectores de las
fuerzas de seguridad del gobierno mantienen lazos con los
escuadrones de la muerte, algo que “queda en evidencia con la
aparición diaria, en varias partes del país, de docenas de cuerpos
de personas asesinadas que presentan indicios de tortura y
ejecución”.
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