Angel Guerra Cabrera - rodelu.net |
14 de diciembre de 2006
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¿Cuál integración?
Angel Guerra Cabrera
La
integración de América Latina marcha pero lentamente y no siempre
subordinando el mercado a la orientación social como coincidieron los
movimientos populares de la región reunidos en la Cumbre Social por la
Integración de los Pueblos, que sesionó en Cochabamba, Bolivia,
paralelamente a la segunda Cumbre de la Comunidad Suramericana de Naciones
(CSN).
Y es que la integración es un proceso muy complejo. Si se lee la
Declaración de Cochabamba de los jefes de Estado o sus representantes se
constata un avance sustancial en el discurso, reflejo de una realidad
política nueva. Sin embargo, los pasos hacia una integración solidaria
descansan, más que en la retórica, en hechos concretos hacia la
complementación económica, la liquidación de las asimetrías, el respeto al
medio ambiente y a las culturas originarias.
Una dificultad radica en que la CSN reúne desde gobiernos como el
venezolano y el boliviano, que hacen todo lo posible por desmantelar las
políticas del Consenso de Washington, hasta los que abogan por
profundizarlas, lo que lleva a un choque de concepciones opuestas.
Para las mayorías, sin embargo, e incluso para cada vez más
gobernantes, esas políticas están desacreditadas, según expresan las
crecientes rebeliones populares en las urnas o en las calles. En
contraste, ya es palpable el respaldo de la gente a programas
gubernamentales que en alguna medida actúan en favor de una más justa
distribución de la riqueza y por el rescate de los recursos naturales.
Igualmente, los candidatos presidenciales que se pronuncian por el
bienestar colectivo y por alejarse de algún modo del libre mercado ganan a
los electores. Aunque no siempre cumplan sus promesas de campaña o cedan
en el trayecto frente a las presiones del capital internacional y de las
oligarquías, el sufragio en favor de quienes enarbolan esas banderas en
América Latina y el Caribe ha triunfado ya una o más veces en Argentina,
Chile, Bolivia, Paraguay, Haití, Brasil, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y,
según la evidencia disponible, también en México.
De allí el acierto de Hugo Chávez cuando en la Cumbre Social de
Cochabamba definió la esencia de la cuestión al afirmar rotundamente que
"los pueblos son el alma y el músculo de cualquier esfuerzo serio de
integración". Chávez censuró a la Comunidad Andina de Naciones y dijo que
"hay que reformatear" al Mercosur porque sólo beneficia al comercio y no a
los pueblos.
Lula, por su parte, fue lapidario al aseverar que "no hay salida
individual para ningún país de América Latina", subrayando así que la
integración no es una opción más sino la única que puede sacar a nuestros
países de la subordinación y la dependencia.
Lo que falta es ponerse de acuerdo sobre cuál debe ser el rumbo de la
integración, por lo que Chávez sugirió que un grupo de presidentes elabore
una estrategia y la presente a los demás. "No hay proyecto", se quejó.
Las cumbres social y gubernamental de Cochabamba constituyeron una
victoria política del anfitrión Evo Morales frente a la oligarquía racista
y separatista atrincherada en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija con el
apoyo de Estados Unidos y sus cipayos en la región. Aquélla intentó
sabotearlas mediante una ridícula huelga de "hambre" mediática y la
violencia desestabilizadora, que le ha restado adeptos entre los pocos que
habían podido seducir, quienes siempre han actuado por la entrega del país
al capital extranjero y sienten un odio visceral hacia los pueblos
originarios y los pobres de Bolivia.
Frente a esos trajines el apoyo de los movimientos sociales bolivianos
al gobierno de Morales crece y se hace más sólido, lo que es una garantía
para la defensa y el avance del proceso de cambios en el país sudamericano
y un estímulo moral a las luchas antimperialistas de nuestra América.
La asunción por Rafael Correa de la presidencia de Ecuador el mes
próximo abre una esperanza de que el cuadro de resistencia al imperio e
integración latinoamericana solidaria se fortalezcan con la conjunción de
su gobierno y los sectores populares.
La integración enfrenta grandes dificultades, pero está en marcha con
acciones y proyectos que unen desde el Caribe hasta la Patagonia: Alba,
Petrocaribe, Operación Milagro, Gasoducto del Sur, Bono del Sur, compra
por Venezuela de parte de las deudas de Argentina, Ecuador y Bolivia, por
sólo mencionar algunas iniciativas. Tirando de ellas, una fuerza
aglutinadora de alta velocidad: Hugo Chávez.
Publicado en La Jornada el 14 de diciembre de 2006
Angel
Guerra Cabrera
Columnista
de La Jornada de México
aguerra_123@yahoo.com.mx
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