Niko Schvarz - rodelu.net |
4 de marzo de 2007
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Medios, gobierno y poder
Brasil es un observatorio privilegiado para analizar el
gran tema de los medios de comunicación, el acceso al gobierno
y al poder. En reciente estadía tuve una visión del tema en el
microclima de Bahía y en el conjunto de ese
país-continente.
Niko Schvarz*
Bahía fue sede de un seminario internacional sobre la
izquierda en América Latina y del lanzamiento del III Congreso
del PT (julio, Brasilia), aspectos que abordé en La República.
Ahora voy a referirme a la situación específica en ese estado
a partir de las elecciones de octubre de 2006, sobre todo en
relación a los medios de difusión.
En las tierras de Jorge AmadoAllí,
en las tierras de Jorge Amado (que retrató el alma misma de
Bahía y fue gran amigo de José Luis Massera y otros uruguayos)
se dio un fenómeno absolutamente excepcional. Nadie daba dos
cobres por una victoria del PT en la elección de gobernador.
El candidato del PFL (Paulo Soto, que iba por la reelección)
era una fija, ganaba con la fusta bajo el brazo, según todas
las encuestas y todos los canales de TV. Bahía se presenta
como un estado feudal bajo el dominio del clan de Antonio
Carlos Magalhâes, el coronel-senador, sus hijos y nietos, que
detentaban absolutamente todos los cargos de poder:
gobernador, diputados, senadores, legislaturas locales, además
de vastos latifundios y el monopolio televisivo, desde la
época de la dictadura militar y antes aún, ya que constituían
una de las más antiguas oligarquías nordestinas. La única
excepción fueron los dos años de gobierno de Waldir Pires. El
patriarca (que ahora vive su otoño y no tiene quien le
escriba) fue gobernador ''biónico'' (nombrado a dedo por la
dictadura) en dos períodos, desde 1971 a 1983, y antes
prefeito, también ''biónico'', de Salvador.
En los últimos 16 años ACMagalhâes montó un impresionante
sistema mediático, que se concedió a sí mismo al desempeñar el
ministerio de Comunicaciones en el gobierno Sarney. La Rede
Bahía, retransmisora de la Rede Globo, cuenta con televisoras
en cada una de las regiones del estado, sin competidoras, y es
una poderosa máquina de propaganda del ''carlismo'', como se
le llama. En el rubro de la prensa escrita, cuando fue
gobernador Magalhâes masacró a los órganos que no se le
sometían, como ocurrió con el Jornal da Bahía. Hay varios
libros que documentan esta persecución despiadada. Incluso
bajo la última administración, el importante diario A Tarde
fue ahogado económicamente mediante su exclusión de la pauta
publicitaria del gobierno estadual.
Todas las voces audibles proclamaban el triunfo por muerte
del ''carlismo''. Y sin embargo perdió. Por 600 mil votos en
el primer turno. Jaques Wagner se ciñó el laurel de la
victoria, aunque antes debió convencer incluso a la dirección
del PT de que iba a ganar.
¿Cómo lo logró? Por medio de una campaña política de gran
amplitud, que unió tras la candidatura a 10 partidos, incluido
un sector del PSDB que sostenía a Alckmin contra Lula. Así se
plasmó la unidad de las fuerzas de oposición, movidas por el
anhelo del cambio (''de uma reviravolta''). Segundo, recogió
los frutos de la aplicación de la Bolsa Familia en el estado.
Los 5 millones de personas viviendo bajo la línea de pobreza
en su inmensa mayoría fueron beneficiadas por la misma (abarcó
a 1:200.000 familias). Tercero y fundamental, porque Wagner,
con confianza absoluta en el pueblo y en su conciencia, fue a
lo más profundo de la sociedad bahiana, al encuentro del
pueblo en todas las localidades, de sus sentimientos y sus
sueños. Fue, convenció y ganó. Derrotó a la oligarquía y a los
medios de difusión a su servicio. Su victoria es política e
ideológica. Demostró que los medios no son omnipotentes. Es
posible derrotarlos. Allí ocurrió como en el cuento de los
generales que se creyeron su propio cuento en el plebiscito
uruguayo (para seguir con García Márquez). Más aún: Wagner
contribuyó a la victoria de Lula en el segundo turno,
recorriendo junto a él todas las localidades del interior de
Bahía y consagrando su victoria rotunda en el estado. Ganó en
todos, pero aquí la diferencia fue altísima.
No es sólo un fenómeno baiano. Quizá simbolice la caída del
último de los coroneles del nordeste. Esos que decían que las
elecciones se ganan con la plata en una mano y el chicote en
la otra. Ahora sólo les quedan las lágrimas y el crujir de
dientes, como dice el profeta Isaías. Una foto que aquellos
días dio la vuelta al mundo mostraba a ACMagalhâes en el
Palacio de Ondina hundido en una poltrona, solitario y
cabizbajo, con la mirada perdida. El fin de una época.
El escenario del país-continenteLo
mismo que en Bahía, desde el punto de vista de los medios de
difusión, sucedió en el Brasil entero. A pesar de una campaña
mediática tremebunda (yo nunca vi nada igual en materia de
extensión, intensidad, diversidad de medios y carácter
canallesco de las acusaciones), Lula ganó la reelección con la
mayor suma de votos que alcanzó ningún presidente brasileño
(58:295.042) y prácticamente ningún presidente en el mundo.
Los presuntos ''formadores de opinión'' no formaron opinión.
La gente les dio la espalda. Una gran mayoría los ubicó en el
bando contrario a sus aspiraciones e intereses. Cierto que
obró un factor especialísimo como el carisma de Lula, y que en
realidad es la consustanciación, la identificación de un
pueblo con su presidente, y recíprocamente. Pero sin duda este
fenómeno abre un amplio campo para el estudio.
Es lo que se ha comenzado a hacer. La dirección del PT ha
resuelto realizar, en marcha hacia su III Congreso, una
conferencia nacional de comunicación, que aborde todos los
aspectos: Internet y el comité gestor de Internet; la
comunicación vía radio y TV; la prensa (diarios, revistas); el
papel del sector público y del sector privado; el papel de la
publicidad estatal; el cine; la relación
comunicación/cultura/educación; el papel de Anatel (la Ursec
brasileña); el papel del ministerio de Comunicaciones;
Radiobras; la comunicación comunitaria; la política de
concesiones. El análisis de estos temas se proyecta hacia los
siguientes campos de acción: a) construcción de un sistema
público de radio y TV; b) la importancia de medios privados
progresistas; c) calificación de la producción de contenidos;
d) cambios en el marco institucional de la comunicación para
las organizaciones sociales. También proyectan reconsiderar
todo el sistema de comunicación partidaria.
Estas orientaciones de trabajo prospectivo están
fundamentados en una serie de estudios insertos en el último
número de Teoría e Debate, que abordan en forma
multidisciplinaria diversos aspectos. Se analizan los medios
de comunicación directa utilizados por el presidente
(contactos con el pueblo, retransmisiones de Radiobras), así
como las variaciones de las opiniones político-electorales en
función del nivel de ingresos. Las realizaciones del gobierno
parecen prevalecer sobre las acusaciones de carácter ético, y
además la población supo discernir el carácter de los
portadores de esas acusaciones. Es ilustrativo el cuadro
comparativo de indicadores generales de los gobiernos de
FHCardoso y de Lula (índices de desigualdad social,
participación de los más pobres en la renta nacional,
desempleo, creación de puestos de trabajo, valor del salario
mínimo, inflación, transferencia de renta, préstamos para
vivienda, compra de tierras para reforma agraria, créditos
para agricultura familiar, electrificación rural). El punto de
partida es la dicotomía fenomenal entre medios que buscan
legitimarse como portavoces de la opinión pública y la
posición mayoritaria de la población, aparente paradoja que
pone en jaque al poder de los medios en la sociedad brasileña,
dice un especialista. Hay por delante un vasto campo de
investigación en este tema de palpitante actualidad en el
mundo entero.
Publicado en Bitácora, suplemento de La República, el 1 de marzo de 2007
Niko
Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
Amplio.
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