Angel Guerra Cabrera - rodelu.net |
2 de marzo de 2007
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Irán: espina en la garganta imperial
Angel Guerra Cabrera
Irán,
integrante del "eje del mal". Irán "amenaza". Irán
"desafía". Irán "envía armas a la insurgencia en Irak". Irán, ¡horror!,
"viola" la resolución 1737 del Consejo de Seguridad (CS) de la ONU que
arbitraria e ilegalmente lo conmina a deponer su derecho inalienable, como
firmante del Tratado de no Proliferación Nuclear, a producir energía
atómica con fines pacíficos.
Por supuesto, no merecen titulares las decenas de resoluciones del CS y
de la Asamblea General del organismo internacional sobre la genocida
ocupación colonial de Palestina pisoteadas sistemáticamente por Israel. Ni
que éste, India y Pakistán posean arsenales atómicos sin siquiera haber
firmado el mencionado tratado. Mucho menos que, a diferencia de la nación
persa, no permitan la inspección de sus instalaciones por la Agencia
Internacional de Energía Atómica. Muchísimo menos que el autoerigido en
fiscal y juez de Teherán por la simple presunción contra toda evidencia,
de que planea poseer armas nucleares, sea el único Estado que las ha
empleado en un conflicto bélico; por cierto, contra población civil
indefensa.
Desde la revolución antimperialista de los ayatolas una permanente
campaña de la maquinaria mediática sataniza a Teherán. Curiosamente, los
mismos medios que la instrumentan fueron en general muy moderados en sus
juicios sobre el régimen antipopular, represivo... pero incondicional a
Estados Unidos del sha Reza Pahlevi.
¿Y Siria? Otro régimen antidemocrático y culpable de todo lo
inconveniente para "Occidente" que ocurre en su vecindad. Harina de otro
costal son Arabia Saudita y cuanto emirato, monarquía, o gobierno árabes
complacientes con el imperialismo. Esos siempre hacen "progresos" hacia la
democracia y la "prosperidad" de sus pueblos.
Pues hete aquí un ejemplo antológico de trapecismo político.
Condoleezza Rice, la misma que en enero sentenciaba en el congreso
estadunidense "sí tenemos un enfoque regional: trabajamos con esos
gobiernos que comparten nuestra visión de adónde el Medio Oriente debiera
ir". O a pregunta de la revista alemana Der Spiegel sobre la
posibilidad de un diálogo de Washington con Irán y Siria en torno a Irak,
como había propuesto el panel Baker-Hamilton: "la única razón por la que
(Irán y Siria) hablarían con Estados Unidos sería para sacar un precio y
eso no es diplomacia, eso es extorsión". Resulta que ahora la misma dama
anuncia "con placer" la "iniciativa" del gobierno títere de Bagdad de
convocar a una conferencia con "sus vecinos" -incluidos Irán y Siria- para
discutir sobre la estabilización de Irak. Ah, y donde dije dije... la
señorita secretaria de Estado del imperio, in person, se sentará
en la misma mesa con los que en enero eran "extorsionadores" y no merecían
ser interlocutores de la diplomacia estadunidense. Y para salvar la
honrilla de Bush, si es que esto fuera posible, se invitará también a los
miembros permanentes del CS (Gran Bretaña, Francia, Rusia y China),
representantes de la Conferencia Islámica y del G-8.
¿Por qué este aparente giro de 180 grados después de Bush negarse
cerrilmente a hablar con Irán? La razón está en su derrota en Irak, la
lluvia de críticas que le ha generado en casa, el descrédito en que lo ha
colocado en el mundo y la firme postura persa frente a las presiones
imperiales sobre su programa nuclear. El airado repudio de los
estadunidenses a la guerra podría poner en peligro la multimillonaria suma
adicional solicitada por la Casa Blanca al Congreso para incrementar las
tropas en Mesopotamia y, of course, continuar rellenando las
pletóricas bolsas a sus amigos fabricantes de armas.
De modo que mientras se cerca a Irán con una flota de guerra hay que
ceder por el momento a las exigencias de legisladores, de sectores del
establishment y de Rusia y China para buscar con participación
iraní y siria una salida diplomática al desastre en Irak.
Lo que no toleran de Irán Washington y sus serviles socios europeos es
su determinación de mantener un camino de desarrollo propio ajeno a los
dictados del capital internacional, la voluntad de no entregar sus
colosales recursos energéticos a la voracidad consumista occidental, su
apoyo a la causa palestina y a la resistencia patriótica libanesa. Su
capacidad, en suma, de poner en graves aprietos los designios imperiales
de saqueo y conquista del Medio Oriente. Pero nadie se llame a engaño. Los
bombarderos siguen calentando motores para lanzar su carga mortífera sobre
la patria de Ciro el Grande.
Publicado en La Jornada el 1 de marzo de 2007
Angel
Guerra Cabrera
Columnista
de La Jornada de México
aguerra_123@yahoo.com.mx
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