Gennaro Carotenuto - rodelu.net |
15 de abril de 2007
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Nos habíamos odiado tanto
El día en que el choque de civilizaciones se derritió bajo las cámaras de tevé
La liberación televisada en directo de 15 marinos ingleses "obsequiada al
pueblo británico" por parte del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad y
la visita a Siria de la presidenta de la Cámara de diputados
estadounidense, Nancy Pelosi, modificaron la agenda mediática y
mostraron la cara humana del "eje del mal"
Gennaro Carotenuto
La
pasada semana el "eje del mal" marcó dos goles. Y lo peor fue que uno
de los dos fue un tanto en contra, marcado por la señora Pelosi y que
hizo enojar muchísimo al entrenador y comandante en jefe del equipo de
los buenos, George W Bush. No se podrían comentar de manera distinta
las imágenes de la dirigente política estadounidense que conversa
amablemente con el presidente sirio Bashar al Assad, el joven, contra
quien Bush construyó un robusto cordón sanitario y a quien amenaza con
la guerra en cualquier momento. Para el dictador sirio fue un triunfo
mediático y para Pelosi fue la manera de hacer notar sus diferencias en
política exterior con respecto al mandatario republicano. Se rompió así
el carácter monolítico que Estados Unidos suele exhibir en ese terreno,
especialmente después de los atentados contra Nueva York y Washington
de 2001. Muy elegante, el joven Assad, que gobierna en un régimen de
partido único, resultó ser un perfecto anfitrión. Y aunque periódicos
como el libanés Daily Star hicieron notar que la señora Pelosi no dijo
ni una palabra con respecto a las cárceles y a las violaciones de
derechos humanos en Siria (que por otra parte linda con Irak, el país
de la cárcel de Abu Gjraib), las televisoras de Occidente parecieron
evidenciar en su cobertura que un señor tan distinguido no puede ser
demasiado peligroso.
YO, EL PEOR DE TODOS
Mientras tanto, en el
mismo momento, en Teherán, Mahmud Ahmadineyad, el presidente "canalla"
del más canalla de los estados, Irán, contra el cual todos en Oriente
Medio esperan una guerra en el inminente verano boreal, organizaba una
ceremonia pública, con la cual liberaba a los 15 marinos británicos
detenidos dos semanas atrás. La llamada prensa mainstream, aquella
decena de grandes grupos mediáticos que deciden lo que el mundo debe
saber y lo que no, durante años nos explicó qué tan eficientes son los
cuerpos especiales británicos en penetrar en territorio enemigo,
incluido Irán, y retirarse impunemente. Esta vez que los iraníes los
habían sorprendido, arrestando a los 15 en flagrancia de violación, sin
que volara ni una bala o que le fuera tocado un pelo a los presos, la
misma prensa había decidido que no podía ser, y que los caballeros
ingleses jamás se hubieran tomado el atrevimiento de avasallar nada y
mucho menos el territorio iraní. Ya que los anglosajones nunca
tratan con el enemigo, como se sabe, y frente a la testarudez de los
ayatolás de pedir por lo menos una disculpa del premier británico Tony
Blair, la liberación de los 15 se complicaba y el caso tomaba una
dañina relevancia mediática. Hasta que, mágicamente, los estadounidense
"blanquearon" la detención de cinco diplomáticos iraníes, secuestrados
hace dos meses en el consulado de Irán en el Kurdistán iraquí. La
liberación de los marineritos entonces pudo ser y se transformó en una
fiesta. Los vistieron como los Beatles al tiempo de "Love me do" y a la
única chica del grupo le pusieron un foulard como si saliera de una
misa de Pascua en los cincuenta. Sonrisas, abrazos y amistad en un
concierto orquestado por un excelente director de espectáculos
televisivos, donde el protagonista era él: Mahmud Ahmadineyad. Conocido
por su negacionismo del holocausto, esta vez Ahmadineyad aparecía en
vivo y en directo delante de todas las televisiones del mundo con una
sonrisa buena y triste, perfecta para la circunstancia, que parecía
sacada de una película neorrealista italiana. Iba con un traje de esos
que llevaban los inmigrantes que bajaban en el puerto de Montevideo en
la posguerra. No era elegante, por supuesto. Pero lo importante era que
aparecía inofensivo y haciendo un gesto generoso como la liberación
-oficialmente sin condiciones- de 15 soldaditos presos. No debe ser tan
mal tipo, deben haber pensado millones de espectadores de la BBC o la
CNN.
EL MEDIO ES EL MENSAJE
Si hasta Assad y Ahmadineyad
aprenden a vivir en una sociedad mediática, la tarea de los teóricos
del choque de civilizaciones y de las guerras infinitas se vuelve
difícil. George Bush para bombardear la Mesopotamia bíblica, con más de
5 mil años de historia y esplendorosa civilización, aprovechándose de
dos extraordinarias ignorancias (la suya y la de sus electores),
teorizó que Irak era el rincón más oscuro del mundo. Hoy va a ser más
complicado barrer con un B52 un mercadito de Damasco donde Nancy Pelosi
tomó té y comió dátiles delante de millones de televidentes y todo el
mundo se dio cuenta de que ni siquiera sabía dónde tirar los carozos.
Tardamos años para demonizar el "eje del mal" y ahora por unos dátiles... Se
consumó así un desastre mediático: humanizar al enemigo que se pretende
borrar del mapa. La virulencia con la cual Bush atacó a Pelosi lo
atestigua. Con la guerra que va mal en todos los frentes, las
consecuencias negativas para los anglosajones son varias. En primer
lugar se manifestó que, aunque extraoficialmente, también los
anglosajones tratan con el enemigo. El canje marinos/diplomáticos cortó
el impulso a las críticas contra aliados como Italia que dialogan para
liberar a sus rehenes (veáse Mapa de la Semana). En segundo lugar se
hizo evidente la existencia de una política exterior estadounidense
alternativa a la neoconservadora. Pelosi hizo propio el informe
Baker-Hamilton que frente al desastre iraquí recomendaba el diálogo con
Siria e Irán. Aunque fuentes oficiales israelíes lo hayan negado,
Pelosi ha entregado a Assad un mensaje del primer ministro israelí,
Ehud Olmert, que va en el mismo sentido: búsqueda de diálogo. Siria e
Israel no se hablan desde la ruptura del año 2000 entre Ehud Barak y
Afees Assad, padre del actual presidente. En qué medida la postura de
Pelosi pueda abrir espacios para un cambio de la política exterior
estadounidense todavía está por evaluarse. La BBC tituló el encuentro
entre Pelosi y Assad como "Nancy Pelosi encontró el mal". Ni ellos
saben si era un título irónico o si iba en serio.
Trivia
En el origen de la expresión "eje del mal" está el pensamiento de David J
Frum, un neoconservador canadiense de 47 años que trabajara en su
momento elaborando los discursos del presidente de Estados Unidos,
George W Bush. Fue precisamente Bush quien hizo célebre ese concepto en
su discurso del Estado de la Unión del 29 de enero de 2002, incluyendo
en el término a Irak, Irán y Corea del Norte. Siria fue agregado algo
más tarde, aunque si se bucea en el tiempo es posible encontrar el
artículo que en agosto de 1992 Yossef Bodansky tituló "Teherán, Bagdad
& Damasco: El nuevo pacto del eje".
Carta a Bush
¿Acaso
ahora quieren lanzar amenazas contra Irán? Déjenme decirles algo acerca
de Irán, porque yo he estado allí y ustedes no. Irán es un gran país.
Un gran país. ¿Tiene detractores? Pueden apostar. Al igual que Estados
Unidos tiene los suyos. ¿Tiene Irán un régimen corrupto? Pueden
apostar. Igual que Estados Unidos tiene un régimen corrupto. ¿Quieren
tener armas nucleares? Quizás. ¿Acaso tenemos alguna? Pueden apostar.
Pero el pueblo de Irán está formado por personas excelentes y si le
damos a ese liderazgo corrupto (al atacar a Irán militarmente) la
oportunidad de unir a ese gran país en el odio contra nosotros,
estaríamos renunciando a uno de los aliados futuros más prometedores
que pudiéramos tener en decenios. Si es que realmente saben algo acerca
de Irán, sabrán exactamente a qué me estoy refiriendo. Por supuesto que
su gobierno menosprecia el potencial diplomático allí, teniendo en
cuenta que esas posibilidades dependen de la credibilidad y la
influencia geopolítica que ustedes han desperdiciado agresivamente por
todo el mundo.
(Fragmento de la carta dirigida a George W Bush
a cuatro años del comienzo de la guerra de Irak por parte del actor y
director de cine estadounidense Sean Penn. Traducida por Rebelión.)
"El peor de los pecados"
La guerra civil iraquí que divide a sunitas y chiitas fue calificada por
el ex presidente iraní Hashemi Rafsanyani como el "más grave de los
pecados". En declaraciones recogidas por la agencia irna, Rafsanyani,
que fue el candidato reformista que perdió las últimas elecciones con
el actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, se preguntó "¿qué tienen que
ver con el Islam y el Corán aquellos que se explosionan en Bagdad,
Kabul y otros lugares para matar a otros musulmanes o demoler una
mezquita?". Se respondió a sí mismo diciendo que "el quid de la
cuestión está en dónde podríamos expedirle licencia a un musulmán para
que trate así a sus hermanos en la fe, mientras el enemigo está en
nuestras tierras. Obviamente no existe razón ni justificación que
vincule eso al islam". El ex mandatario actualmente preside el Consejo
de Discernimiento de Conveniencia del Sistema, uno de los organismos
que vinculan institucionalmente religión y gobierno en la República
Islámica.
Publicado en Brecha el 13 de abril de 2007
Gennaro
Carotenuto
Columnista del semanario Brecha
de Uruguay
gc@gennarocarotenuto.it
http://www.gennarocarotenuto.it
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