LA PENA DE MUERTE en Irak arrojó 100 víctimas en 2006, mientras 170
condenados aguardan en el corredor de la muerte. Por presión de EEUU se perpetró
el ahorcamiento de Saddam Hussein, una verdadera infamia tras una parodia de
juicio y explotada luego mediante la difusión indecorosa de las imágenes. El
gobierno norteamericano trasladó al país ocupado las prácticas que prevalecen en
la mayoría de los estados de la Unión, uno de cuyos máximos ejecutores fue Bush
como gobernador de Texas.
El veto para intensificar la guerra
El miércoles la Cámara de Representantes votó por 218 contra 208 el proyecto
que vincula la concesión de 124 mil millones de dólares suplementarios para la
guerra al retiro de las tropas, a iniciarse no más tarde del 1º de octubre y
completarse en 2008. Los fondos votados son incluso mayores a los solicitados
por el gobierno, ya que incorporan gastos médicos para atender a los soldados
heridos, muy mal tratados en los hospitales militares según se reveló con
escándalo. El Senado refrendó el proyecto el jueves por 51 a 46, con el aporte
decisivo de dos senadores republicanos. También hubo votos de diputados
republicanos en la Cámara Baja. El viernes, en conferencia de prensa conjunta
con el primer ministro japonés Shinzo Abe, Bush anunció su veto categórico al
retiro de las tropas, lo que agudizará las contradicciones entre los dos
poderes. El general David Petraeus, comandante de las fuerzas en Irak, se hizo
presente esta semana en Washington, pero no logró convencer a los congresistas.
Actualmente hay 146 mil hombres de tropas de EEUU en Irak, que el gobierno
pretende aumentar en 28 mil más. Mientras tanto, el operativo de seguridad
montado en Bagdad exhibe un fracaso ostensible.
El veto de Bush, a comienzos de la semana próxima, coincidirá exactamente con
el 4º aniversario del día en que, a bordo de un portaaviones, anunció el fin de
las operaciones de combate en Irak, ante un cartel gigante que proclamaba:
"Misión cumplida", y que hoy suena como una burla. El líder de la mayoría
demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo que la votación refleja el sentimiento
de la ciudadanía y que "si el presidente se rehúsa a cambiar de rumbo, Estados
Unidos se arriesga a permanecer atrapado en Irak durante años y no sólo algunos
meses".
Asesinato con alevosía
El viernes el juez de la principal instancia penal española Santiago Pedraz
acusó de "asesinato con alevosía" a los tres militares estadounidenses (sargento
Thomas Gibson, capitán Philip Wolford y teniente coronel Philip de Camp) que el
8 de abril de 2003 desde el tanque Abrams M1 dispararon y dieron muerte al
camarógrafo español José Couto, que estaba en el Hotel Palestina desempeñando su
labor profesional en la capital iraquí. Era notorio que dicho hotel albergaba a
los periodistas de todo el mundo que cubrían la invasión. Couso estaba filmando
un ataque de las fuerzas de ocupación contra civiles iraquíes. El ejército de
EEUU alegó que lo confundieron con un terrorista, argumento con el que han
pretendido justificar sus crímenes, en este caso contra periodistas
independientes en cumplimiento de su misión. Y que eran todo lo opuesto a los
periodistas encamados (embeded) que venían en el furgón de las tropas invasoras.
El juez dice con razón que el objetivo era atemorizar a los periodistas (e
impedir que se conociera la verdad sobre la invasión), ya que el mismo día fue
asesinado un camarógrafo ucraniano que trabajaba para Reuters y se atacó a la
televisora qatarí Al Jazeera. Nada era casual.
Se recordó a este respecto el caso de Pat Tillman, gran jugador de fútbol
(americano) que combatió en Irak y fue abatido por "fuego amigo" del propio
ejército estadounidense, aunque se le describió como caído en combate, hasta que
hace unos días su hermano develó la superchería ante las cámaras de
televisión.
Tenet en el ojo del huracán
Quien se ha colocado estos días en "el ojo de la tormenta" (para mencionar el
título de su libro "At the center of the storm", que hoy divulgará la cadena
CBS) es el ex director de la CIA, George Tenet, que ocupó dicho cargo durante
siete años hasta su forzada renuncia en julio 2004. En el libro señala que se le
tomó como chivo expiatorio por el fracaso de la guerra en Irak, y denuncia en
ese sentido a Dick Cheney y Condoleezza Rice, así como a Paul Wolfowitz, en ese
entonces número 2 del Pentágono y hoy presidente del Banco Mundial, fuertemente
cuestionado por maniobras de corrupción en beneficio de su novia e investigado
por una comisión especial del BM.
Sostiene Tenet que él nunca avaló la tesis de la posesión de armas de
destrucción masiva en poder del régimen de Saddam Hussein, ni tampoco la
existencia de vínculos entre éste y la red Al Qaeda de Osama bin Laden (que por
otra parte él sabía como nadie que era made in USA de arriba abajo). A pesar de
que en diciembre de 2004 le fue impuesta la más alta condecoración del gobierno
de Estados Unidos, la Medalla de la Libertad, Tenet ha resuelto no callar, y
pueden esperarse nuevas revelaciones sobre los antecedentes del pantano en que
se ha sumergido EEUU en Irak y las responsabilidades en las altas esferas del
poder, que ya le costaron el cargo al capo del Pentágono, Donald Rumsfeld.
Publicado en La República, el 29 de abril de 2007