Angel Guerra Cabrera - rodelu.net |
13 de mayo de 2007
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Posada Carriles o el strip tease de Bush
Bush II se quitó la hoja de parra con la que pretendía cubrir sus
partes pudendas. En un acto que encuera del todo su obstinada protección
al terrorismo made in USA, su más connotado exponente del
hemisferio occidental, Luis Posada Carriles, fue puesto en libertad por un
tribunal federal que lo juzgaba por una falta migratoria menor.
Angel Guerra Cabrera
El fallo de la juez Cardone desestimando los ridículos cargos del
gobierno era de esperarse. Los departamentos de Justicia y Seguridad
Interior llevan dos años haciendo inéditas piruetas jurídicas con tal de
no cumplir con su deber ante la ley: certificar a Posada como terrorista y
acceder a la solicitud de extradición del gobierno de Venezuela para
juzgar al venezolano naturalizado por la destrucción de la nave de Cubana
en 1976 y la muerte de todos sus ocupantes. Además de ilegal es risible el
argumento del gobierno que ha institucionalizado la tortura, al afirmar
que el sujeto no debe ser enviado al país sudamericano porque sería
torturado.
En su dictamen la juez asienta la conducta plagada de burdos trucos de
la FBI y la rama migratoria de la Seguridad Interior, agencias que a todas
luces han actuado con el propósito de que el multiasesino no sea juzgado
como terrorista ni salga a relucir en una sala de justicia su veterana y
comprometedora hoja de servicios a la CIA. Así lo confirma la moción de la
fiscalía pidiendo a la magistrada que en el proceso que se le seguía por
mentir y posesión de documentos falsos se omitiera toda mención a la
colaboración del acusado con la central de inteligencia y no se le
permitiera siquiera aludirla ni a él ni a sus abogados. Estos han
amenazado con entrar en detalles sobre la larga trayectoria de
"patrióticos" servicios de su cliente a las acciones de Washington para
derrocar a los gobiernos de Fidel Castro, Salvador Allende y el
sandinismo, así como la represión contra los movimientos revolucionarios
de América Latina. Posada destacó como torturador de opositores
venezolanos, cómplice de la dictadura de Pinochet y planificador del
asesinato del ex canciller Orlando Letelier, operador del
Irán-contras, autor de innumerables atentados con explosivos
dentro y fuera de Cuba y de planes de asesinato a Castro Ruz. Todo esto y
mucho más está documentado profusamente en los papeles ya desclasificados
por la CIA.
Y es que el mecenazgo de los Bush a Posada y a sus congéneres,
premiados con absoluta impunidad y apapachos en Washington y Miami,
amenaza con convertirse en uno de los más sonados escándalos de una
administración donde éstos estallan sin pausa. El diputado William
Delahunt le ha enviado una contundente carta al procurador general,
Alberto Gonzales, exigiéndole que explique por qué si Posada reúne todos
los requisitos establecidos en la Ley Patriota para ser certificado como
terrorista no ha procedido a hacerlo y a ordenar su detención, según está
obligado. El legislador expresa que existe creciente consenso en el
Congreso de oponerse a que "un individuo con probado historial
terrorista... pueda estar en libertad en Estados Unidos". Y añade: "La
liberación de Posada Carriles cuestiona nuestro compromiso de combatir al
terrorismo". Delahunt, vicepresidente del subcomité de terrorismo de la
Cámara baja, ha anunciado que prepara la convocatoria de una audiencia
congresional donde a Gonzales se le pedirán explicaciones sobre su
inacción frente a la presencia del terrorista en Estados Unidos. Si
prospera esta iniciativa, es de suponer que será el fin de la carrera
política del íntimo amigo del emperador, si todavía continuara en el
cargo, acosado como está por la mayoría demócrata y abandonado por muchos
legisladores republicanos después de la impresentable remoción de ocho
fiscales que no convenían a ese partido, de haber negado su obvia
intervención en el asunto y de su bochornosa comparecencia ante
legisladores, donde dijo "no recuerdo" más de 40 veces. Pero sea Gonzales
o su sustituto quien concurra a la audiencia, la atención mediática se
concentrará en el estímulo al terrorismo contra Cuba de la tambaleante
presidencia bushista.
En pocas palabras, Bush está en un callejón sin salida. Si Posada es
juzgado por terrorista en Estados Unidos o Venezuela, los verdaderos
acusados serán el gobierno estadunidense y la primera familia, de añeja
vínculación con el criminal, y si es dejado en libertad o continúa la
farsa jurídica para protegerlo, Washington se verá apabullado por el
rechazo nacional e internacional.
Publicado en La Jornada el 10 de mayo de 2007
Angel
Guerra Cabrera
Columnista
de La Jornada de México
aguerra_123@yahoo.com.mx
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