Niko Schvarz - rodelu.net |
12 de mayo de 2007
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Tres rasgos de la elección de Nicolas Sarkozy
La elección de Nicolas Sarkozy abre un amplio espacio para el comentario, en un cuadro de gran movilidad política con vistas a las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio, mientras el presidente electo anda de crucero por las costas de Malta.
Niko Schvarz*
La rebelión de los suburbios y el programa de Le Pen
En la noche del domingo y madrugada del lunes se originaron violentos incidentes en los suburbios periféricos de París (las clásicas banlieues) que fueron objeto de la represión policial. De alguna manera se reproducían las protestas que durante varias semanas se extendieron en esas zonas pauperizadas pobladas de inmigrantes, sobre todo en la capital, que derivaron en incendios de cientos de autos y destrozos varios. Eran expresión de rechazo a la elección de Sarkozy, quien como ministro del Interior durante un prolongado período (cargo que dejó para postular su candidatura) ordenó y dirigió la represión más encarnizada por parte de las fuerzas de seguridad. Al mismo tiempo insultaba a los pobladores endilgándoles el calificativo de “racaille” (canalla, chusma), y proclamaba que había que limpiar (nettoyer) esas zonas de inmigrantes.
Se dijo que Sarkozy había adoptado en esa materia el programa del Frente Nacional de Le Pen, de índole crudamente racista, dirigido en bloque contra los inmigrantes que según él amenazaban la “identidad nacional”. Los resultados electorales muestran que el operativo funcionó: por lo menos un millón de electores de la extrema derecha emigraron hacia Sarkozy en el primer turno, en el cual el porcentaje de Le Pen se redujo a casi la mitad. Y en el segundo turno lo acompañó también buena parte del electorado remanente de Le Pen, desoyendo totalmente el llamado de su candidato a abstenerse masivamente. La votación del 6 de mayo fue superior a la del 22 de abril, y en cifras finales alcanzó 86%.
En síntesis biográficas se narra que Sarkozy sufrió un sacudón por la elección del 21 de abril 2002 porque una gran mayoría del “pueblo de la derecha” votó por Le Pen y se propuso entonces actuar para que en el futuro esa masa acompañara su candidatura. Ahora recogió los frutos.
El neoconservador y admirador de Bush
La presidencia de Sarkozy será sin duda de aproximación a Bush. Éste casi nunca descuelga el teléfono de la Casa Blanca un domingo de tarde para extender sus felicitaciones. En este caso lo hizo excepcionalmente, antes de prepararse a recibir, de gran gala, a la reina Isabel de Inglaterra. En realidad, estaba devolviendo favores. Sarkozy se extendió en elogios a Bush en el curso de su campaña. Todo lo aproxima a él, en particular las concepciones neoconservadoras. Un analista escribe: “Es poco decir que Sarkozy es atlantista. En realidad, es un servidor de EEUU y un ferviente admirador de los neoconservadores y del presidente Bush en sus aspectos más retrógrados y reaccionarios. Siendo miembro del gobierno, aprovechó una visita al otro lado del Atlántico para jurar fidelidad a Bush, renegando de la posición de Francia sobre la guerra en Irak”.
Este tema lo distanció de Chirac, quien definió una posición clara contra la guerra de Irak y la mantuvo. Es otro capítulo de una larguísima historia de encuentros y desencuentros con el presidente, que no lo nombró primer ministro, pero sí ministro de Finanzas y luego del Interior, desde donde armó su equipo partidario y de gobierno. En esta intrincada novela por entregas, que puede leerse en Le Monde bajo el título “La conquista metódica del poder”, Sarkozy terminó imponiendo su obsesión de ocupar el palacio de l’Elysée.
La cooptación de UDF y las legislativas de junio
Desde el lunes las legislativas de junio están en todas las bocas. François Bayrou se propone lanzar el jueves 10 su nuevo “Movimiento Democrático”, dar nacimiento a un “contrapoder”y constituir una bancada en la Asamblea Nacional, pero esta aspiración choca con el hecho de que la mayor parte de los diputados de la UDF se están pasando a la mayoría presidencial. Los adláteres de Sarkozy andan pergeñando una “Carta de la mayoría presidencial” que firmarían los diputados UDF (algunos de ellos, como Hervé Morin, se adelantaron a aceptar) con el compromiso de votar el presupuesto y dar sostén parlamentario al presidente. Una encuesta de Ipsos coloca a la UMP a la cabeza de las preferencias en la nueva instancia.
Los candidatos de la izquierda pugnarán por retener sus bancas. Ségolène Royal se propuso encabezar la batalla. Ya el domingo de noche habló de “profundizar la renovación de la izquierda” y de procurar “nuevas convergencias, más allá de sus fronteras actuales, como condición de victorias futuras”. Deberá lidiar con opositores de talla dentro de su propio partido. Pero puede esgrimir en su favor la mayor votación nunca alcanzada por un candidato socialista. Su resultado final de 46,94% con 16.790.611 votos sobrepasa en 2,6 millones la votación de Lionel Jospin en 1995, e incluso logró un millón largo de votos más que Mitterrand cuando fue electo en 1981 y 86 mil más que en su reelección en 1988.
8 de mayo de 2007
Niko
Schvarz
Analista internacional de La República
nikomar@adinet.com.uy
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
Amplio.
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